9- Promesas.

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El edificio de las clases de refuerzos constaba de tres pisos, el primer piso era para los niños que se encontraban en primaria, el segundo para los de secundaria y el último para los de bachillerato y gente que apuntaban a ingresar a distintas universidades.

Me sorprendió bastante, pero mamá realmente no escatimo con los gastos. Esta era una de las escuelas de refuerzo más cara de la ciudad.

Con el corazón inquieto di mis primeros pasos a este nuevo futuro, y fui directamente a la recepción a pedir direcciones.

La primera clase en la que participaría sería historia, busqué un asiento libre en la parte de enfrente del salón, al encontrar uno me senté e inmediatamente comencé a sacar mis materiales, aún faltaba media hora para que la clase comenzara así que decidí seguir leyendo el libro de historia que se utilizaría como material de referencia por la profesora.

Había llegado hasta la mitad de mi primera lectura resaltando y sacando notas de cada parte que consideraba importante.

Luego de hacer la primera lectura, volvería a leerlo para repasar y reconfirmar mis anotaciones.

La tercera lectura sería la más complicada siendo que será en esa lectura cuando trataría de memorizar los contenidos más específicos del material.

Cuando habían pasado veinticinco minutos escucho como otros niños iban entrando al salón, así que supongo que la clase comenzaría en cualquier momento, pero por ahora lo importante es concentrarme en la lectura.

Los niños que van llegando toman asiento, así también siento como otros se sientan a mi alrededor, y por último llega a mí el sonido de la puerta cerrándose.

Levanto mi mirada con la esperanza de ver a una profesora, pero me encuentro con la triste realidad de que es un profesor.

Un hombre petizo con una barriga prominente con cara inteligente, aunque podría ser el efecto de que usara lentes bastante grandes y gruesos, "señor Marvin" dijo que le llamáramos.

Su primera lección fue la introducción a todos los contenidos que estudiaríamos por lo que quedaba del año, así que me puse a tomar notas como si no hubiera mañana.

Era importante también interrogar-digo, preguntar al profesor con respecto a los temas que entraran para el ingreso al Principado.

Dos horas después la clase terminó y empezó el recreo, saqué mi merendero y me fijé en lo que mamá me preparó para comer, un sándwich...Bueno, por lo menos es de atún.

Cuando le saqué el plástico la niña que estaba de mi lado me habló.

"Oye ¿quieres compartir?" era una pelirroja que por alguna razón me resultaba conocida, en sus manos tenía lo que parecía un sándwich de pollo, solo tardé unos momentos en entender a qué se refería.

Bueno, este es el tercer día seguido en el que comería sándwich de atún, así que lo partí sin dudar y la niña hizo lo mismo e intercambiamos nuestras comidas.

"Soy Lelena, creo que es la primera vez que hablamos"

¿La primera vez que hablamos?

"De todos los niños de nuestra escuela no pensé que sería tu a quien encontraría aquí"

Tengo un mal presentimiento acerca de esto.

"Yo estoy tratando de conseguir la beca para el Principado ¿y tú? Realmente estaba nervioso de estar aquí solo pero es tranquilizador encontrar un rostro conocido"

La forma en la que hablaba era bastante particular. No, en realidad lo particular era lo rápido que hablaba, de su boca salían torrentes de palabras que me golpeaban sin parar.

Reviviscencia: Como no ser pobre en mi segunda vida.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora