Cuando Arizona llegó al aeropuerto, a parte del cansancio que llevaba encima, estaba triste. Le había encantado poder disfrutar de sus dos personas favoritas a la vez, era algo que no ocurría desde hacía mucho y tenía miedo de que no volviese a ocurrir.
Alex sabía que su estancia en Nueva York podría haber ido o muy bien o muy mal, y cuando la vio pensó que había sido la segunda opción. Él ya había avisado a Jo que iba a ser una noche larga si Arizona volvía mal, así que ambos pusieron su mejor sonrisa para recibirla con alegría e intentar subirle un poco el ánimo.
- ¡Ruubia! Te hemos hechado de menos- dijo Alex con una alegría que no le caracterizaba mucho.
- Pero si he estado fuera cuatro días- dijo Arizona restándonole importancia.
Cuando salieron del aeropuerto Jo le preguntó si quería que le llevasen a casa, Arizona que no quería molestar dijo que sí, pero la pareja la conocía muy bien para saber cuando mentía y que lo último que quería en ese momento era estar sola.
Durabte el trayecto estuvieron debatiendo sobre si la dejaban en casa o no, ya que la rubia no queria molestar a la pareja, pero al final le convencieron.
En cambio de ir a la actual casa de la pareja, se dirigieron a la anterior casa, dónde habían vivido la mayoría de residentes del hospital. Allí les esperaban Mer y Amelia con un gran cargamento de alcohol para ahogar las penas en el.
Lo que en teoría iba a ser un ratito para desconectar, acabó siendo una fiesta por todo lo alto, donde todos bailaban y bebían. Cuando se cansaron y el alcohol había hecho efecto en sus cuerpos se sentaron en el sofá.
Todo era silencio hasta que Arizona habló.
- Le echo de menos- dijo. No hizo falta nada más para que todos supiesen a quién de refería, y para qué engañarse, todos sabían que en algún momento de la noche la rubia explotaría mostrando sus sentimientos.
Todos los presentes creían que la pareja que formaban Callie y Arizona era única, y que estaban hechas la una para la otra, pero no todo era blanco o nergo, había muchos matices por el medio.
- ¿La estancia en Nueva York ha ido mal?- preguntó Amelia.
- Ha ido muy bien, ese es el problema- respondió.- No quiero que esto acabe aquí, ya sabéis que no he podido estar con nadie desde que se fue, es verdad que alguna noche tonta he tenido, pero solo porque el alcohol actuaba por mi. Sé que la he cagado mucho, pero no puedo vivir sin ella.
- ¿Y ella que piensa?- dijo Mer.
- Creo que ella tampoco quería que me fuese, dijimos que lo hablaríamos todo bien cuando tengamos un hueco, pero no se, ella tiene su vida en Nueva York y Sofia también tiene ahí su escuela y sus cosas.
- ¿Y Penny?- preguntó Jo.
- Eso es una larga historia, pero en resumen, no estan juntas. Yo de verdad creo que Callie sigue sintiendo algo por mi. ¿Es muy rari lo que digo?
- Para nada, dijo Mer. Ella sabía lo que decía, hablaba con Callie a diario y la morena le había contado mas de una vez que quería a Penny pero que no era Arizona.
La rubia les contó por encima como había ido todo, la intervención de Penny, los paseos por el parque, el beso del primer día, basicamente todo, pero sin mucho detalle.
Tras aquella noche los días pasaban y cada día pesaban más.
Callie y Arizona habían hablado de vez en cuando, la tensión se notaba en el ambiente.
Ya había pasado una semana y media de la estancia de la rubia en Nueva York, y ambas tenían un sentimiento agridulce. Por un lado estaban retomando algo precioso, peor por el otro, la distancia les mataba.
Arizona estaba en la sala de descanso y decidió intentar hacer una videollamada con Callie, a ver si había suerte.
La morena contestó al instante.
-¡Hooola! - dijo contenta, no se esperaba aquella llamada y le hico muchísimas ilusión.
- Hola Callie ¿Como estás?- dijo sonriendo.
- Muy bien, estoy descansando un poco que en media hora tengo una operación bastante larga- dijo.
- ¿Te pillo en mal momento?
- No, no. Me apetece hablar contigo.
La expareja estuvo hablando practicamente la media hora que Callie tenía libre, e incluso así les costó mucho colgar, como de costumbre.
Después de aquella videollamada y de la operación, Callie recogió a Sofia de casa de su amiga y fueron a la suya.
La morena cada vez echaba más de menos a Arizona, quería tocarla, sentirla, abrazarla, besarla... lo quería todo con ella, cada vez lo tenía más claro.
Meredith era la que estaba en medio de aquella situación, ya que ambas partes le contaban lo que les pasaba. Y en realidad las dos querían lo mismo, volver a estar juntas.
Cuando ya habían pasado dos largas semanas, Callie decidió que igual era hora de volver a Seattle. Por eso habló con Sofia y le preguntó a ella qué le parecería otro cambio, a lo que ella contestó alegre que quería volver.
La morena no quería precipitarse así que decidió que el fin de semana siguiente irian Sofia y ella a Seattle a visitar a Arizona y a los demás y allí Callie vería si de verdad era una buena idea.
Los días pasaban muy lentos y la morena cada vez estaba más nerviosa y expectante. Había decidido no decirle nada a Arizona de su visita, para sorprenderla. La única que lo sabía era Mer, la que intentaba hablar lo más mínimo con la rubia ya que tenia miedo de que se le escapase algo.
Por fin llegó el esperado día. Callie se levantó de la cama dando un brinco, su felicidad desbordaba por todos lados. Decidió hacer el desayuno antes de despertar a la pequeña. Poco después se metió en la ducha, en dos horas tenían que coger el avión.
La morena llamó a un taxi para que les llevase al aeropuerto y una vez ahí no tuvieron que esperar mucho más para coger el vuelo.
Si todo iba bajo lo previsto, Callie y Sofia estarían en Seattle a las cuatro del mediodía aproximadamente, y si no se equivocaba, Arizona estaría trabajando.
Tras las cinco horas y media de vuelo llegaron al aeropuerto de Seattle, donde cogieron otro taxi directamente al Grey Sloan Memorial, allí les estaría esperando Meredith en la puerta para sorprender a la rubia.
Arizona se encontraba en recepción, tenía a una niña de ocho años con una dislocación de cadera y estaba esperando a Link para que le ayudase.
De repente Meredith se acercó a ella y empezó a hablarle, únicamente para que a la rubia no se le ocurriese girarse, ya que la sorpresa no funcionaría.
- ¿Has pedido una consulta de ortopedia?- dijo Callie con la rubia en frente, dándole la espalda.
Cuando Arizona escucho aquella voz un escalofrío inundó su cuerpo entero. Se dio media vuelta encontrandose a Callie con una enorme sonrisa.
- ¡Calliope!- Arizona practicamente saltó a sus brazos fundiendose en un gran abrazo.
- Hola mami- dijo Sofia que se había escondido detras de recepción.
- ¡Mi niña! Que sorpresa ¿Qué hacéis aquí?- dijo la rubia aún sin creerse lo que estaban viendo sus ojos.
Estuvieron un rato hablando hasta que Arizona tuvo que volver con su caso. Acordaron que se verían cuando la rubia terminase su turno.
Sofia desapareció jugando con Zola por el hospital. Ni Callie ni Mer estaban preocupadas por ello, aquellas pequeñas se conocían ese sitio mejor que sus casas, así que estarían en cualquier sitio, además todo el mundo las conocía perfectamente.
Callie decidió ir a ver a los demás, hacía mucho que no los veía y tenía
ganas de achucharlos a todos.
Es por eso que se dirigió a la sala de descanso de los cirujanos encontrandose allí a la mayoría de ellos.
Todos se sorprendieron al verla y estuvieron un rato convenciéndola para que volviese a trabajar en el hospital.
Callie estaba muy a gusto, se sentía en casa de nuevo, y por ello las horas le pasaron volando mientras esperaba que Arizona terminase.
- ¿Nos vamos?- dijo la rubia asomando la cabeza por la puerta.
- Si, voy- dijo la morena levantándose de la silla y despidiéndose de todos.
- Adiós chicos, nos vemos mañana- dijo Callie.
- Adiós- dijeron todos- pasadlo bien.
Cuando salieron de allí Callie preguntó - Espera Arizona ¿Y Sof?.
- Acabo de hablar con Mer, se queda con ella hoy, las niñas quieren estar juntas y yo tengo otros planes para nosotras- contestó mirándola de arriba abajo.
- ¿Cuáles son esos planes?- preguntó Callie.
- Ya los verás cuando lleguemos a casa.
Ambas salieron del hospital con una gran sonrisa en la boca, estaban felices de verse de nuevo y aún les quedaba mucho por delante.
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Después de ti - Calzona
FanfictionCallie y Arizona han vivido mucho juntas, pero después de su separación rehacen sus vidas, sin olvidarse la una de la otra, aunque ellas no lo sepan.
