°Capítulo 4°

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Cuando Wei WuXian despierta al día siguiente, siente su cuerpo adolorido, como si su linda Manzanita le hubiera pasado por encima toda la noche

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Cuando Wei WuXian despierta al día siguiente, siente su cuerpo adolorido, como si su linda Manzanita le hubiera pasado por encima toda la noche.

Aquello en sí no podía ser real, su Manzanita no podía estar enojado con él, él se encargó de alimentarlo demasiado bien... Hace dos días. Bueno, seguramente los discípulos que alimentaban a los conejos de su esposo alimentarían también a un burro hambriento con tal de no escucharlo rebuznar todo el día.

Sí, definitivamente nadie podría soportar aquello en un lugar tan silencioso como Gusu Lan.

En fin, su cuerpo no solo se sentía, sino que también se veía demasiado maltratado, y es que cuando levantó las sábanas que lo cubrían cariñosamente -quizás puestas por su marido hace unas horas cuando tuvo que despertarse para iniciar su día-, observó su aún cuerpo femenino lleno de marcas nuevas adornando cada centímetro de su piel.

Mordidas en sus pechos, chupetones en sus caderas, clavículas y piernas, y más marcas de dientes en todos lados. Sus pezones estaban algo irritados rojizos aún, y su entrepierna se sentía rara, como si sus fluidos se hubieran secado sobre la sensible piel.

Eso era nuevo, su esposo nunca se iba de su habitación no sin antes darle un baño luego de una larga y sucia noche de pasión donde él ni siquiera mostraría signos de querer despertar, para luego amanecer limpio y como nuevo en la cama que compartía con su esposo.

Bueno, quizás Hanguang-Jun simplemente había omitido eso hoy, igual no iba a decir que su esposo debía hacer obligatoriamente por él, aunque le gustara ser mimado siempre por él.

Suspiró. El Lan había sido especialmente dulce y tranquilo hacía unas horas, donde Wei Ying descubrió que se trataba simplemente a su falta de confianza y experiencia con lo que a una mujer se trataba, aunque realmente no tuvieron serios problemas con aquello luego de que el menor se encargara de guiarlo en medio de sus charlas llenas de balbuceos y gemidos, buscando también el autocomplacerse con el cuerpo de su marido.

En el pasado, antes de morir en manos de aquel asedio, e incluso antes de perder su núcleo y todo lo que tenía que ver con los Wen, Wei WuXian hubiese podido llenar toda una sección de la biblioteca de Gusu con sólo los tomos de lectura erótica que se dio el gusto de leer gracias a Nie HuaiSang, quien en esos tiempos no se preocupaba más que por el hecho de salvar su trasero de su hermano mayor y el traficar excelentemente las novelas con pornografía en cada una de las borracheras mientras eran discípulos estudiantes del Receso de las Nubes.

Wei Ying siempre fue un buen cliente hasta que ya no pudo conseguir más de esas cosas, jugando incluso una broma en una ocasión al joven segundo maestro Lan, quien no pudo con la vergüenza y el bochorno, despedazando el tomo en sus narices.

Como no recordarlo, esa vez tuvo que hacerle un gran favor al Nie porque era la única copia disponible de ese ejemplar, así que echó a perder algo muy bueno ese día.

From Talismans to Blessings {°WangXian°}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora