Capítulo 30

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LP

Mi corazón late frenético en mi pecho y mi respiración es acelerada, todos mis miedos se hicieron presentes en esta situación de mierda que odio tener que vivir, sé que será muy pronto y no sé cómo la afrontaré.

Hace tiempo que no tenía una pesadilla que me angustiara tanto como la que acabo de tener, fue tan real, sentí cada toque , cada caricia, cada beso como si realmente estuviera sucediendo ahora mismo y ver el temor y el rechazo en la cara de Megan también fue demasiado fuerte para mi sistema.

Desperté bañada en transpiración y creo que con un ataque de pánico, realmente me siento como la mierda, salgo de la cama tratando de no despertarla, moría de ganas de que esta mañana las cosas fueran diferentes , quería despertarla con mis caricias y besos, quería volver a llevarla a la locura y tal vez probar el dulce sabor de su intimidad pero no, esta pesadilla horrible me sacó de la cama con el corazón tan acelerado que duele.

Me encierro en el baño, me desnudo, abro la ducha y trato de relajarme bajo la lluvia caliente que cae sobre mí pero mi mente no se desconecta de las imágenes de esa pesadilla, mis peores temores me atormentan en sueños y en la realidad.

No puedo dejar de pensar en la cara de horror y espanto de Megan al descubrir la verdad, sentí su rechazo aunque no dijo nada pero a la vez su cara lo dijo todo, mi mente divaga en mis pensamientos y de repente otro temor llega a mí... yo y mi maldita boca, ¿por qué tuve que decirle eso? ¡Maldita sea!

Anoche le confesé mi verdadera identidad, no sé por qué se lo dije pero sentí que me salió del alma, sentí que era una verdad que me desgarraba por dentro queriendo salir a la superficie y ahora me arrepiento y tengo miedo de perderla, perder esto tan hermoso que tenemos y estamos construyendo, esto tan especial que se siente tan bien y es tan intenso que a la vez asusta.

Salgo de la ducha, me visto y reviso el mueble que David tiene aquí en el baño en busca de algún cepillo de dientes de repuesto, por suerte tiene de todo aquí dentro, antes de cerrar los cajones se me ocurre una pequeña venganza por lo que hizo esta mañana.

Tomo su preciada polla falsa y la arrojo por la ventana del sanitario y afortunadamente veo que su adorado tesorito cae justo en medio del jardín, perfecto justo donde quería.

Cepillo mis dientes tranquilamente y luego salgo del sanitario, Meg aún duerme, o es una dormilona o anoche la agoté demasiado con mi intensidad. Si es así,  el día que le dé todo mi potencial en la cama quedará tan exhausta que no despertará en una semana mi dulce bella durmiente.

No quiero molestarla, se ve muy cómoda y está profundamente dormida y yo necesito desahogarme así que voy rumbo a la cocina a encontrarme con David, al llegar allí lo observo, se encuentra  muy cómodo desayunando en paños menores y leyendo el periódico, me siento frente a él y capto su atención.

_ Buen día gruñona.

_ Buen día.

_ ¿Se puede saber por qué traes esa cara de culo? Pensé que habías solucionado todo con Megan.

_ Lo hice.

_ ¿Entonces por qué esa cara de pocos amigos? ¿Fue por lo que ocurrió hace un rato?

_ No es por eso, ya estoy acostumbrada a tu personalidad de mierda.

_ ¿Y entonces?

_ Tuve una pesadilla.

_ ¿Quieres contarme? _ Tomo aire profundamente y comienzo con el relato.

_ Soñé que estaba a punto de hacerlo con Meg.

_ Interesante, cuéntame más.

_ Ella era la que tenía el control, yo me dejaba llevar, ella me metía mano y descubría que me falta...

Inesperado amor Donde viven las historias. Descúbrelo ahora