Capítulo 44

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Megan

No sé cómo demonios llego a casa, he perdido la noción del espacio y el tiempo porque me he sumergido en una realidad triste, una realidad que duele en cada poro, en cada fibra de mi ser.

Todavía no puedo entender en qué fallé, qué hice mal, no entiendo cómo la persona más importante para mí y que más quiero, mi todo, me lastima de esta manera, no logro comprender, ayer mismo me decía hermosas palabras de amor y hoy me hiere con mentiras y con traición.

¿Acaso no soy suficiente?

Me duele haberle dado tanto y saber que solo fui un juego para él, una más de su colección, soy una más de las que utilizó para alimentar su ego, una más del montón, fui tan ilusa en pensar que yo era especial , que lo nuestro era distinto, pensaba que yo lo era todo para él, tal como él lo era para mí, pero que equivocada estaba, ahora puedo verlo, solo jugó conmigo y con mis sentimientos.

Tomo asiento en el sillón de la sala hecha un mar de lágrimas, es lo único que hago desde que descubrí todo, llorar, sufrir y estar furiosa, estoy tan enojada con él y conmigo misma, con él por haber destruido esto tan lindo y especial que teníamos y conmigo por haber sido tan ingenua y haberle creído todo, por haber confiado ciegamente en alguien que no valía la pena, no valía todo este dolor ni todas mis lágrimas.

No se merecía mi amor, mi vida, mi corazón entero, mi alma y todo lo que le di, no se merecía nada de mí y yo como una tonta le había entregado todo mi ser y a cambio me destruyó, me rompió el alma , me usó, jugó conmigo, solo se aprovechó de todo lo que yo sentía.

El timbre suena y mi corazón se acelera , los nervios me invaden, por favor que no sea él, no quiero volver a verlo, no quiero que quiera convencerme con nuevas mentiras que me destruyan aún más.

-Meg, soy yo , abre la puerta. -La voz de David suena fuerte, clara y preocupada, temo que Laureano haya venido con él.-Estoy solo, no te preocupes.-Mi amigo me saca de dudas como si leyera mi mente.

Abro la puerta y no puedo mirarlo a los ojos, mi barbilla tiembla como si fuera una niña pequeña, rápidamente Dave me envuelve en un fuerte abrazo para reconfortarme.

Cierra la puerta y yo como si la vida dependiera de ello me aferro con todas mis energías a él, necesitaba esto, necesitaba que alguien me dijera que todo estará bien aunque sé que nada nunca volverá a estar bien.

Lloro sobre su pecho, no me importa que me vea así, él es una de las personas más importantes para mí, mi leal amigo, le confiaría la vida, sé que nunca me defraudará, siempre estará para mí.

-Shhh, tranquila corazón, estoy aquí, llora todo lo que necesites, saca todo el dolor que llevas dentro, no guardes nada.

Es justamente lo que hago por largos minutos que parecen eternos.

David hace que vuelva a tomar asiento en el sillón de mi sala y se va hacia la cocina y vuelve con servilletas y agua, estoy horrible, lo sé.

Trato de tranquilizarme, bebo el líquido que mi amigo me entregó y seco mis lágrimas.

-Meg, por favor habla conmigo, cuéntame qué sucedió.

-Esto es lo que sucedió.-Le muestro la fotografía que alguien misterioso envío a mi celular.

David al verla abre grande los ojos y se congela, hasta luce algo pálido.

-David por favor dime que tú no sabías nada de esto.

-Por supuesto que no, yo no te mentiría ni ocultaría nunca nada Meg.

Vuelvo a mirar la foto porque soy demasiado masoquista, veo a mi novio o ex novio besándose apasionadamente con la novia de su amigo Dominik, maldito traidor, me duele ver a una de sus manos en su cintura y a la otra detrás de la cabeza de la zorra esa, es como si quiera que no se le escape.

Inesperado amor Donde viven las historias. Descúbrelo ahora