Capítulo 40

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LP

Hoy es mi último día en la ciudad, afortunadamente el trabajo llama a mi puerta así que partiré con los chicos mañana temprano hacía Seattle , allí realizaré una serie de shows, un buen amigo que casualmente es dueño de una cadena hotelera me contrató por dos semanas para que según él "deslumbre a su clientela con mi arte" y no lo voy a defraudar, daré lo mejor de mí, lo único que lamento es estar tanto tiempo lejos de ella, joder mi ansiedad estará por los aires, ojalá pudiera llevarla conmigo pero sé que tiene trabajo por hacer.

Últimamente ha estado muy ocupada, su trabajo no le da descanso ya que se ocupa de varios proyectos a la vez, y yo ... me he sentido para la mierda, tenerla lejos, sin tiempo para mí ha sido muy duro, es que ella se ha convertido en parte fundamental de mi vida, de mi día a día, es como una energía vital para mi alma, es mi refugio, y cuando no está conmigo o no podemos hablar mi ansiedad me mata por dentro. Así que todas las noches fui a su encuentro y cenamos juntos, disfruté de ella en ocasiones escasos minutos, era como si me hubieran privado de mi oxígeno y de repente al verla volvía a respirar, pero durante el día era otra la cuestión. No podía pensar claramente en nada, no podía escribir, ni componer, ni siquiera podía tocar mi ukulele y me desesperaba porque tenía tanto trabajo por hacer, pero yo solo podía pensar en ella.

No sé en qué momento todo se salió de control, en ocasiones quisiera volver al pasado, a ese lugar donde no había caos en mi mente y en mi corazón, pero luego su imagen llega a mi cabeza y me doy cuenta de que estoy tan jodida porque sé que ya no podría vivir sin ella, y odio esos pensamientos porque es inevitable pensar en el futuro, en el momento exacto en que todo salga a la luz, en el momento exacto en el que sus ojos reflejen el dolor y la decepción. Solo puedo pensar en el momento en que su rechazo llegue y arrase con todo mi ser como si fuera una ola gigantesca que me sumerge en un oscuro abismo en el que mi corazón se hundirá para siempre.

David ha estado muy insistente en reunirse hoy conmigo, quiere que lo acompañe a hacer compras, almorzar juntos, ponernos al día de los últimos acontecimientos ya que él también ha estado tapado de trabajo y luego esperaremos a Meg en nuestra cafetería favorita donde compartiremos los tres un momento juntos, beberemos algo y luego me la robaré para aprovechar cada puto minuto que nos queda hasta que deba marcharme por dos largas semanas.

Mi amigo pasa por mí en su auto y no sé a dónde nos dirigimos pero conversamos todo el camino muy animadamente, el día es muy agradable, cálido y soleado.

—Cuéntame Laureano, ¿cómo van las cosas entre tú y Meg?

—Estamos solos idiota , no me llames así.

—Extrañaba tu carácter de mierda.

—Sí yo también extrañe tu sentido del humor de mierda.

—Bueno estamos a mano, y te digo así para no salirnos del libreto, sino meteré la pata frente a Meg así que debo acostumbrarme y tú también, ahora cuéntame Laureano, ¿cómo ha ido todo?

Suspiro frustrada es imposible ganarle en una discusión a David.

—Todo ha ido de maravilla.

—¿Y por qué luces así?

—¿Cómo luzco?

—Como si estuvieras... no sé frustrada, impotente, poco feliz.

—Quisiera verte a ti en mi lugar, con las ganas de follarte a la mujer u hombre de tus sueños y no poder .

—Eso jamás pasará darling.

—¿Por qué estás tan seguro?

—El hombre de mis sueños soy yo— ruedo los ojos, ya va a empezar con sus estupideces— mira este bello rostro y este cuerpecito que parece tallado por los mismísimos ángeles, estoy tan bueno... y además no tengo problemas, me autofollo todas las noches.

Inesperado amor Donde viven las historias. Descúbrelo ahora