Capítulo 38

1K 98 101
                                        

LP

El que juega con fuego... se quema.

No puedo creer lo que ocurrió, tantas noches y días enteros deseando tenerla así , tan entregada a mí, poder probar su sabor, llevarla a la locura absoluta, poder escuchar sus gemidos y hacerla tan mía , tantas noches deseándola incansablemente y finalmente pasó.

Ahora estoy preocupada porque sé que vendrán las consecuencias de mis actos porque es obvio y normal en cualquier pareja recibir y dar "amor" y Meg está decidida a hacerlo, quiere darme un hermoso orgasmo justo como el que yo le di, pero eso no puede pasar porque sino toda esta farsa se irá a la mierda, el problema es que cada vez es más difícil de sobrellevar todo esto y no sé cómo detenerla.

-Meg... - Debo controlar mi respiración, casi no puedo hablar. -Por favor... detente.

Ella niega lentamente con la cabeza y humedece sus labios y yo caigo presa de un estado hipnótico. Sus dedos tocan mis labios, bajan por mi cuello, continúan hacia mi pecho y siguen bajando lentamente hacia mis pantalones y yo no puedo ni quiero impedirlo. Desabrocha mi cinturón y está decidida a devolverme el mismo placer que yo hace pocos minutos le entregué.

-Meg... por favor, debes parar.

-No lo haré, no me detendré Laureano, no quiero ni puedo parar, y esta vez... tú no podrás impedirlo, es mi turno de darte placer.

Trago saliva, no sé cómo salir de esta situación, eso me pasa por calenturienta, pero no puedo contenerme cuando la tengo cerca, es tan linda, tan sexy y es toda mía, mi hermosa novia.

¡Joder qué bien suena!

Piensa Laureano piensa... digo LP, ¡Dios me voy a volver loca! Estoy tan compenetrada con ese nombre que ya me lo creo y cuando todo se descubra será muy raro no volver a oírlo.

¿Qué tan jodido sería que le diga la verdad ahora?

"Mucho gusto Meg mi nombre es Laura , en realidad soy mujer y antes de que me mandes a la mierda recuerda el gran orgasmo que te di recién, si me aceptas puedo darte muchos más."

No mejor no, creo que ni eso me salvará, ella me va a matar, imagino que como mínimo me estampa un florero en la cabeza, es una chica de carácter, Dios hasta eso me calienta.

Debo accionar antes de que Meg comience a meterme mano y descubra que no tengo... "herramienta".

-Amor, escucha... -tomo sus manos para que se detenga de lo que planeaba hacer. - No creo que sea buena idea.

- ¿Qué? ¿Por qué no? - Me mira como si quisiera asesinarme en cualquier momento.

- Es nuestra primera noche como novios, tomemos las cosas con calma.

- ¿Te estás escuchando? Hace cinco minutos tenías tu lengua entre mis piernas y de repente cuando yo quiero avanzar me pones un freno y me pides que vaya despacio. ¿A qué estás jugando?

Tiene razón, esto es una jodida tortura. ¿Dónde demonios está el metiche de David cuando lo necesito?

- Amor, por favor no te enojes, no arruinemos esta noche, yo solo quiero llenarte de atenciones, que te sientas bien y hacerte feliz, ya tendremos tiempo para largas maratones sexuales, pero hoy quiero que solo nos concentremos en ti. - Suspira cansada, sé que debe estar contando hasta diez para no mandarme a la mierda.

- Está bien, no quiero discutir, ni pelear, tampoco quiero que arruinemos esta hermosa noche pero prométeme que tendremos una larga conversación sobre esto.

-Lo prometo. - Tengo miedo de esa conversación.

- Bien, ahora dame un beso. - Esa sonrisa me desarma por completo.

Inesperado amor Donde viven las historias. Descúbrelo ahora