Capítulo 8

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Cuando entro en mi cuarto, un pitido me llama la atención

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Cuando entro en mi cuarto, un pitido me llama la atención. Es mi móvil. Me giro para sacarlo, espero que sea Jairo. Seguro que está todavía preocupado por mí. Enciendo la pantalla y me golpea una sensación de caída libre.

No. No, no, no.

Darkwings

¿Quieres respuestas? Quedamos hoy.

Una piedra hunde mi estómago. ¡Habíamos quedado el martes, no hoy! ¿A qué viene este cambio tan brusco de planes? Por un segundo, pienso que es como si... ¿Me están escuchando? Me levanto como un resorte y corro hacia el cajón. Con dedos apresurados, me meto un chicle en la boca. Saco un trozo y lo presiono sobre el micrófono. Agarro un rotulador indeleble y pintarrajeo la cámara. Presiono tanto que se troncha la punta. Espero que con esto baste. Otra notificación.

Darkwings

No solo lo sabemos por tu móvil.

Lágrimas de frustración amenazan con salir de nuevo. No las dejo. Me quedo un rato con los dedos tensos sobre la pantalla. Finalmente, me decido por la opción suicida.

Yo

¿Sabéis qué es lo que me pasa?

Clavo la mirada en el móvil. La respuesta parece tardar siglos en llegar.

Darkwings

Recuerdas el trato, ¿verdad?

¿Qué pretende? Dirijo la vista hacia la pared. Le dije a Jairo que era el martes..., ¿y si voy sola? De todas formas, el problema es mío. Vuelvo a bajar la mirada a la pantalla quebrada del móvil y mis dedos son más rápidos esta vez.

Yo

Sí.

Y ellos también son más rápidos.

Darkwings

Tenemos respuestas. Hoy iremos a tu calle y las resolveremos. Nos reconocerás si levantas el brazo. ¿Trato hecho?

¿Realmente quiero descubrirlo? ¿Y podré enfrentarlo yo sola? Siento la garganta seca cuando le mando mi respuesta:

Yo

Okey.

Su mensaje no llega, pero doy por hecho que he firmado un acuerdo.

***

No estoy durmiendo, solo mantengo los ojos cerrados.

Oigo un ruido. Abro un ojo, pero solo veo oscuridad. ¿Me lo habré imaginado? El sonido se repite con más fuerza. Esta vez doy un manotazo a las sábanas y salgo de la cama de un salto. Lo escucho de nuevo. Parece que proviene del salón. Voy hacia la puerta, apoyo la mano temblorosa sobre el picaporte, procurando no hacer ningún ruido, y lo acciono. Asomo la cabeza. Miro a un lado y a otro. Escucho con atención, pero apenas logro escuchar las respiraciones calmadas de mi madre y de mi hermana. Ando por el pasillo descalza y de puntillas. No me apetece despertar a nadie. Escucho de nuevo el ruido y me siento vulnerable, vestida solo con mi pijama dos tallas más grande y mi mente todavía adormecida.

Hawing 1: Alas En LlamasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora