¡YA A LA VENTA! 🔥🔥
Un perfil de Instagram amenaza a Helen, y ella sospecha que tiene algo que ver con su nuevo poder de fuego.
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Helen es una hacker con un pasado oscuro que prefiere ocultar. En su instituto la odia todo el mundo y, tras recibir...
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Al día siguiente, después de desayunar y de prepararme para ir al instituto, Lucy se cruza en mi camino.
—¿Qué haces? —le pregunto sin mirarla.
—Hoy te llevo al instituto.
Qué raro; juraría que a esta hora ella tenía clases de la universidad. Estudia online, pero tiene que asistir de manera virtual con el ordenador.
—¿No tienes que ir a clase?
No me contesta.
Le dirijo una mirada extrañada, pero Lucy me adelanta sin inmutarse. ¿Para qué querrá llevarme al instituto? Siempre voy andando, hasta cuando llueve. Quizás quiere saber por qué abrí su caja.
Bajamos juntas las escaleras, yo la sigo con las manos metidas en los bolsillos de la sudadera y la cabeza gacha. Toqueteo la navaja que llevo escondida. Siempre la traigo conmigo; me la regaló Jairo. Aunque en su momento me pareció un regalo raro, ahora me gusta tenerla y me hace sentir segura. Incluso he aumentado la colección.
Cuando salimos, el aire del amanecer me refresca la cara. Hoy posiblemente llueva, el cielo está cubierto por nubarrones negros.
Avanzamos por la calle hasta que llegamos a la furgoneta de nuestra madre, la típica que usan las familias numerosas para que les quepan todos los críos. Nunca nos ha hecho falta un coche tan grande. Lucy abre la puerta del conductor y entra. Yo hago lo mismo por el lado del copiloto. Me siento y dejo la mochila a los pies. Casi por inercia, le doy al botón de la radio y empieza a sonar mi cadena favorita, pero Lucy me da un manotazo y la apaga.
—Pero ¿qué haces?
Ella no me responde; enciende el motor, que emite un ronroneo e inicia la marcha.
¿Quién se cree? Me inclino para volver a encenderla, pero su mano se dirige hacia la mía. Me aferra la muñeca tan fuerte que suelto un quejido.
—He dicho que no —dice sin despegar la mirada de la carretera.
—Vale, vale.
¿Pero qué demonios le pasa?
Me suelta y vuelve a poner la mano en el volante.
Cuando llegamos al centro, empieza a acelerar. Yo me agarro al asiento con fuerza y aprieto los dientes. Apenas se inmuta con los pitidos e insultos. Si alguien se interpone, Lucy da tales giros que se me revuelve el desayuno en el estómago. Echo un vistazo a mi hermana, pero ella está concentrada en la calle. Un semáforo se pone en rojo y ella da tal frenazo que casi escupo el corazón por la boca. En cuanto el coche se detiene, veo que relaja los hombros y se gira para mirarme. Yo también me destenso.
—¿Por qué me llevas hoy al instituto?
Ella aprieta la mandíbula sin hablar durante un rato. Finalmente me contesta: