Capítulo VII

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Al separarnos nuestras respiraciones estaban agitadas, miré sus ojos aun cerrados y pude ver como la comisura de sus labios se elevaba para formar una linda sonrisa.

-Nunca me había gustado tanto el sabor a helado de fresa- dijo separándose un poco más de mi para poder ver mis ojos.

-Ni a mí el de caramelo- dije riendo.

- Katri, no quiero que pienses que esto es el típico cliché del profesor y la estudiante, enserio me gustas- dijo viéndome fijamente- no quiero presionarte, solo quiero ver qué sucede.

No dije nada y lo abracé, aunque lo conocía hace poco algo en él me atraía, me divertía cuando estábamos juntos y sentía realmente que iba a funcionar, hace mucho no me sentía así, luego de mi última relación, que a decir verdad había sido muy toxica, me había concentrado tanto en mis proyectos que no me había dado el tiempo de conocer a alguien.

Al llegar a casa no podía ocultar mi felicidad, luego de terminar el helado habíamos hablado un poco y finalmente Marco me había llevado de vuelta a mi hogar, él tenía una reunión de maestros extracurricular así que no pudimos pasar más tiempo juntos.

- hola - contesto Teresa con voz entre dormida.

- Perdón por despertarte, pero tenemos que hablar- dije emocionada, tenía que contarle todo lo que había pasado con Marco.

-Me estas asustando Katrina- dijo un poco más despierta.

-Creo que es mejor hablarlo en persona- dije y colgué.

Teresa y yo vivimos muy cerca, solo un lindo parque separaba nuestra casa.

-Hola Katrina- saludo la mamá de Teresa cuando me abrió la puerta con una gran sonrisa.

-Hola señora Eliza- dije mientras le devolvía la sonrisa.

-Sabes que me puedes decir solo Eliza, eres de la familia- dijo mientras me daba un pequeño beso en la mejilla- pasa, Teresa está arriba.

-Gracias Eliza- dije subiendo las escaleras lo más rápido que podía.

Conocía muy bien la casa de Teresa, había dormido muchas veces allí, en la primera planta estaba la sala principal, con un gran sofá gris que contrastaba con el piso blanco, luego estaba la cocina, con hermosos detalles de mármol y finalmente una pequeña sala de juegos con una mesa de billar. Arriba se encontraba el cuarto de Eliza y su esposo, nunca había entrado pues casi siempre estaban de viaje, y me parecía de mala educación pasar sin que ellos estuvieran presentes, también había un baño de invitados y al finalizar el pasillo el cuarto de Teresa, al ser hija única no tenía que compartir el espacio con nadie más que sus padres, su habitación era enorme, tenía una cama King, un espejo con luces alrededor y un baño privado, el sueño de toda chica.

- ¡Katri! - dijo al verme entrar- te extrañe tanto.

- Tere nos vimos ayer- dije riendo.

-Bueno cuéntame- dijo con las piernas cruzadas sentada en su cama.

Me acomode y le conté todo lo que había pasado, desde la feria hasta hace unas cuantas horas, mi relato fue tan detallado que no me fije que la noche había llegado.

-Di algo, no me dejes así- dije viendo a mi amiga realmente sorprendida.

-Necesito tiempo- dijo mirándome fijamente-Katri, ¡esto es increíble!, es toda una novela, desde el primer día se notaba la química entre ustedes, además Marco esta como toda chica quiere- dijo riendo- solo me queda una duda, ¿y ahora qué?, ¿tendrán una relación a escondidas?

-La verdad no lo había pensado- dije- pero supongo que sí.

-¡Me encanta! Por fin alguno bueno- dijo con una mirada picara- además, Marco ni siquiera es profesor oficial y tú ya vas en último año.

-Es verdad, igual no quiero apresurar las cosas, solo quiero ver qué pasa.

-Le debes gustar mucho, Marco no se ve del tipo que se mete con sus alumnas.

Luego de hablar un rato más llame a Matías para avisarle que dormiría fuera de casa, me iba a quedar en la casa de Teresa para ver la nueva temporada de nuestra serie favorita.

-Me llamo Tiago- dijo de pronto- solo quería saber cómo estaba y recordarme que estaba arrepentido.

-Tere, creo que deberías perdonarlo, ya paso más de tres meses.

-Lo sé, solo que no me siento lista, cuando pienso en esa noche la rabia me consume.

Tiago era el ex de Teresa, todo iba de maravilla, hasta que una noche de fiesta él se había embriagado y se había besado con una de las amigas más cercanas de Teresa, no había sido adrede, era un reto de un estúpido juego de botella.

-Es que claro que me molesta el beso, pero siempre pienso que, si Alex no me hubiera mostrado el video, aún el día de hoy no sabría nada.

Y era cierto, cuando Alex, amigo de Tiago, le mostro el video de ese beso ya habían pasado dos semanas, si no fuera porque la conciencia lo carcomía, Teresa nunca se habría enterado de nada.

-Sabes, no puedo dejar de pensar que le importe más a su amigo que a él- dijo con la voz quebrada.

-Tere, si aún no estas lista, está bien, tu mejor que nadie sabes el estado actual de tu corazón, tomate tu tiempo, si en algún momento te sientes lista y Tiago también está dispuesto, entonces volverán a estar juntos y de seguro mejor que antes, pero si no es así, estoy más que segura que vendrán mejoras cosas para ambos, sé que te preocupas mucho por él y eso amiga es de admirar, pero a veces existen ocasiones donde tenemos que ser un poco egoístas, pensar más en nosotros mismos, y este es ese momento, concéntrate en ti, en tu bienestar, te mereces estar bien.

Vi como sus ojos se cristalizaban y antes de que callera la primera lagrima me abrazo muy fuerte.

-Gracias Katri.

-Todo va a estar bien ya lo veras- dije mientras acariciaba su cabello.

Luego de esa charla nos concentramos en la serie hasta quedarnos dormidas, habíamos sido amigas desde el primer día de clases en el instituto de artes, y estaba muy agradecida de tenerla en mi vida. 

UnknownDonde viven las historias. Descúbrelo ahora