Aquella mañana del 15 de junio no comenzó bien. Recuerdo claramente que apenas había podido dormir y la alarma me recordó lo monótona que era mi vida.
Y hasta ese momento, al menos, yo era feliz. No del todo, porque mi intuición desde hacía un tiempo me estaba advirtiendo de varios acontecimientos, pero los había ignorado creyendo que solo se trataba de mi paranoia constante hacia el mundo. Claro que yo no había tenido en cuenta algo importante: inconscientemente buscaba patrones en cada aspecto de la vida.
Pero bueno, volviendo con mi aburrida rutina de aquella mañana, tomé mi teléfono dispuesta a escribirle a mi pareja de ese momento. Llamó mi atención que estuviese en línea y no me hubiese dado los buenos días (solíamos tener la costumbre de desearle buenos días al otro apenas uno se despertase), y, aunque esa no era la primera vez que él tenía actitudes fuera de lo usual, preferí restarle importancia a ello y proceder a enviarle el mensaje, ignorando los carteles invisibles con letras de neón que decían "¡Alerta!".
Me levanté, tomé una ducha, desayuné. Mi rutina fue la misma de siempre, excepto que entre medio de las actividades no recibí respuesta. En ese momento pensé que estaría ocupado con el trabajo, aunque fue extraño que no me hubiese avisado. Tal vez estaba teniendo una mañana agitada, la posibilidad era muy pequeña ya que él era bastante organizado con sus horarios, pero mi yo de aquel entonces se había quedado un poco más tranquila pensando que debería tratarse de razones fuera del control del chico. Claaaaaro, yo del pasado, por supueeeeesto que sí...
Preparé mi bolso del trabajo sin mucho problema de por medio y hasta aproveché a ordenar un poco mi habitación, algo que solía hacer más que nada cuando estaba nerviosa o cuando alguien vendría a casa. ¿Por qué no contestaba? Ya casi era mediodía. Mi mente no paraba de pensar en eso, hasta que de pronto el ringtone personalizado sonó.
Recuerdo casi haberme lanzado hacia mi teléfono. Abrí la notificación con una sonrisa en el rostro, la cual, como ya se irán dando cuenta, se borró en el instante que leí las siguientes palabras:
Florencia, ¿podemos hablar?Seguido de este hubo otro:
No por mensaje, en persona. ¿Te parece en mi casa después de tu horario?Fue entonces cuando mi mente comenzó a maquinar lo peor. Todas las pequeñas observaciones que había ignorado, de las cuales hablaré más adelante, se hicieron visibles frente a mí. Todo conectó.
¿Por qué no lo había visto antes si era tan obvio? Tal vez porque no quise verlo.
Entonces decidí llamarlo.
—Flor, ¿podemos hablar más tarde? Estoy por entrar a...
—No me importa si es a una reunión o a un funeral, solo quiero aclararte que ya sé lo que vas a decir —Mi voz estaba a nada de quebrarse, pero tenía que soltar aquella frase que luego por tanto tiempo me dolió—: te enamoraste de Eliana, ella es tu nueva inspiración.
Del otro lado solo recibí silencio.
—No te culpo, Rodri, ella desde el principio era mejor que yo.
Y finalicé la llamada.
Recuerdo que se me corrió el maquillaje, ni un payaso se veía tan ridículo como yo frente al espejo. Además de ver ese rostro arruinado, podía encontrar las razones por las que él se había enamorado de aquella otra chica: ella era mucho más talentosa que yo, segura de sí misma, con mucho menos altura (Eliana era dos cabezas más baja que Rodri y yo era una cabeza más alta que él), léxico impecable, con el atuendo perfecto para cada ocasión (sí, ella mostraba su figura con mucho orgullo) y hasta tenía mejor sentido del humor; yo no era ni la mitad de impresionante que aquella mujer, ¿cómo no enamorarse de un ser tan superior?
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Luces de mi alma [Completa]
Short Story"Luces de mi alma" es una recopilación de cuentos cortos de la autora, viendo el mundo desde diferentes puntos de vista. Desde la tristeza hasta el amor, pasando por la felicidad y la melancolía, son algunas de las tantas temáticas que se llevarán a...