Con el alma hecha pedazos, vuelvo al mismo remoto lugar de donde vienen mis orígenes: una pequeña cabaña de madera en la lejanía de los bosques, que poco a poco está siendo tomada por las enredaderas verdes que con sus manos, apenas visibles, se aferran al material como si fuese un árbol más del alrededor.
Pequeñas gotas caen sobre mi cabellera castaña, anunciando, en conjunto con las nubes grises que ahora reinan el cielo, la tormenta más grande por esta zona. Salto los pequeños charcos ya formados, mientras llego al camino de tierra mojada donde un cartel, gastado por factores de la naturaleza, me indica la entrada hacia la cabaña de mis ancestros. Diviso la puerta entreabierta, alarmándome. Tomo con fuerza mi mochila bajo la chaqueta que nos protege y encamino, rechinando las botas amarillas, hacia los escalones de madera vieja que resuenan por encima de la lluvia que ya está sobre mi cabeza. El sonido de la puerta abrirse como una película de terror, me genera más escalofríos que los relámpagos acercándose con violencia hacia el bosque donde me encuentro.
—¿Hola? —Mi voz se escucha temblorosa y el eco no ayuda a calmar mi miedo—. ¿Ha-hay alguien?
La respuesta que recibo es silencio. Algunos pájaros se acercan a mi ventana, algo que podría darme tranquilidad sino fuera porque son una familia de cuervos con las plumas empapadas. Busco un par de fósforos dentro de la mochila, prendiendo uno para luego acercarme a la vieja vela que tanto me ha acompañado en mis noches de soledad, cuando pasaba semanas en este sitio tan encantador y que hoy, justamente hoy, se ve como la peor pesadilla jamás soñada. Un relámpago parece caer cerca de la cabaña, retumbando las apolilladas maderas del suelo y me sobresalto por el estruendo.
Vine en busca de calma, pero en cambio solo encuentro más caos. Me siento en la silla más cercana, para luego colocar mis codos sobre el escritorio enfrente y esconder el rostro en mis manos, porque nada de esto ayuda a olvidarme unos minutos de mis problemas. Poco a poco la tormenta se escucha con mayor intensidad, aunque algunos pájaros siguen cantando por lo bajo, ¿estarán asustados como yo? ¿Verán algo más allá del contraste entre el gris del cielo y el verde llamativo de las enredaderas que se cuelan en los pequeños espacios entre las maderas? Una tarde como esta debería servirme para echarme una siesta, pero mi opinión cambia drásticamente al notar el cuerpo de un hombre que se halla sobre la vieja cama del mismo material que el resto de la cabaña. Una tela blanca lo cubre, mientras sigue manchando con el líquido carmesí que emana de él.
—Lo siento, padre —susurro tristemente. Y un relámpago fuerte me consuela desde el cielo o tal vez me reproche por aquella mala decisión tomada.
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Luces de mi alma [Completa]
Cerita Pendek"Luces de mi alma" es una recopilación de cuentos cortos de la autora, viendo el mundo desde diferentes puntos de vista. Desde la tristeza hasta el amor, pasando por la felicidad y la melancolía, son algunas de las tantas temáticas que se llevarán a...