Cuando lees un libro de ficción donde el personaje posee poderes lo primero que piensas es "seria divertido".
Kim Taehyung no pensaba eso.
Claro, con 17 años esperaba poder salir de fiestas, tener amorios, perder su virginidad pero tener telequines...
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El rubio esa mañana sentía que su mejor amigo le ocultaba algo, lo veia más nervioso y seco que de costumbre. En la hora del almuerzo quiso tranquilizarse, le daba ligeros golpesitos a la cintura del menor logrando que este riera.
—Ya Minnie.—Dijo divertido Tae, era la primera sonrisa que sacaba despues de horas y Jimin se sintio satisfecho. Habia pasado una semana desde el encuentro con Jungkook y el grisaceo no pudo evitar preguntarse ¿No confié muy rapido en él? ¿Hice mal en dejarlo entrar tan rápido a mi vida? No lo conocia de nada, hace apenas unos dias se entero de que iban a la misma escuela, ¿Y si le hacia algo malo? ¿Y si lo delataba?
Habian demasiadas preguntas pero pocas respuestas.
La desconfianza e incertidumbre lo estaba consumiendo, se sentía tan perdido y con miedo, se dijo mentalmente que no era culpa suya, su emoción por encontrar a alguien parecido a él lo llevo a hablar de más y mostrar sus habilidades, más ahora se arrepentia con todo su ser.
Sus brazos permanecian ocultos, agradecia infinitamente que el otoño este haciendo de las suyas haciendo que lleve grandes capas de ropa y estos no habian cambiado, estaba tan sanos que se le hizo complicado verlos sin marcas.
—¿Qué te pasa hoy, Taehyung?—Cuestionó Yoongi mirándolo con curiosidad, este solo lo miró y negó, supo al instante que algo andaba mal ya que no lo había insultado o respondido de forma tajante.
—¿Quieres contarnos, osito?—Preguntó Momo sonriendole con ternura, Tae la observó con ojos brillosos pidiendo silenciosamente que lo abrace y ella lo hizo. Cuando su mejor amiga lo abrazaba sentia que estaba en un lugar correcto, como le sucedía con su mamá, moonbyul, Jimin, Jihyo y Hoseok.
—¿Conocen algo sobre Jeon Jungkook?
—¡Lo conozco!—Habló jihyo rápidamente con una sonrisa.—Va a otro curso al nuestro, al C, es muy callado y reservado, nunca lo vi con alguien pero no parece alguien malo.
—¿Porqué?—Inquirio el azabache curioso con un deje de molestia en su interior, disimulandolo con éxito.
—Nada.—Mordió su labio inferior con la duda carcomiendolo, como si de una invocación se tratase el castaño se dirigía hacia ellos con pasos inseguros postrandose al frente de la mesa, los presentes lo ojearan sorprendidos por la enorme casualidad.
—Ho-Hola.—Les sonrió con nerviosismo con una leve reverencia y sus ojos se posaron en el menor.—Necesito hablarte.
Las personas en la mesa no podian creer lo que pasaba, el cenizo asintió levantándose girando a sus amigos.
—El que se llegue a comer mi comida aparece en el rio Han sin ropa.—Amenazó antes de irse junto al pálido hacia el patio trasero donde no se encontraba ningun alma debido al frio.
—¿Desde cuándo Jeon Jungkook se relaciona con nuestro TaeTae?—Preguntó Hoseok rompiendo el ambiente tenso, Jimin boqueo sin saber que decir.
—¿Justo cuando pregunto por él, aparece? Es muy raro.
—¿Porqué se lo llevo con tanta facilidad? Crei que solo los conocía a ustedes.—Yoongi estaba ofendido.
—Yo tambien creía eso.—Bajo su tono de voz el rubio, aturdido por la situación.
—¿Qué tiene que él tenga mas amigos?
—Es Taehyung, el mismo que cuando nos conocimos me quiso tirar un jarron por hablarle.—Recordó Jimin haciendo reir a los presentes.—Tenia 6 años, desde ese entonces Tae siempre tuvo a los mismos porque él odia estar rodeado de muchos.
—Bueno basta.—Paró Momo.—Solo somos sus amigos, no sus novios o sus papás como para prohibirle hablar con otras personas.
Momo tenia razón, pero Jimin descubriria que pasaba entre esos dos.
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—¿Me trajiste aqui, con cinco grados bajo cero para que te ayude a salvar unas flores, Jeon Jungkook?—Preguntó enojado mirando al de su misma estatura con unos centimentros más, el mencionado le sonrió con inocencia entrecerrando sus ojos.
—Por favor Tae, ellas son muy bonitas.—Hizo un ligero puchero señalandola, el cenizo gruño mirando la escena.
Las famosas rosas de la que hablaba Jungkook estaba siendo aplastadas por un arbol en un lugar lejano al patio de la escuela, posiblemente nadie sabia de la existencia de ese lugar ya que estaba descuidado.
—¿Cómo llegaste aqui? ¿Sabes que me interrumpiste comiendo, no?
—No tenia hambre asi que decidi vagar por ahi, lo encontre en mal estado con estos arboles aplastando todo y dije "Oh, Taehyung me ayudará."—Aplaudió como si fuera un niño pequeño.
El cenizo rodó los ojos pero asintió, se fijo en todos lados si no habian cámaras o personas asegurándose con éxito que ni un alma transitaba por alli. Con su mano izquierda colocó el árbol en su lugar esperando a Jungkook.
—Tu turno, florecita.
—¡No me digas asi!
—Me importa una mierda.—Jeon bufo y se acercó primero al árbol tocando su tronco asi sus raices volvian a aparecer, Tae lo soltó cuando ya no vio necesidad de sostenerlo y se acercó mas al castaño. El mayor tocaba cada rosa con sus dedos y el cenizo se sorprendia con la facilidad de estas al volver a su rojo vivo.
—Son muy bonitas.—Susurró embelesado tocandolas con delicadeza, temia romperlas si tan solo las miraba. Jungkook a su lado sonrió asintiendo.
—Me gustan mucho las rosas, o cualquier tipo de flor.—Contó tocando el pasto, la cual comenzó a tornarse verde.—Mi mamá tiene una floreria y siempre la ayudo con eso.
—Supongo que las ayudas a revivirla.—Sonrió.—¿Y luego? ¿Cuándo sanas algo vuelven a su estado?
—El ciclo normal de la vida es nacer, reproducirse y morir, yo solo les doy una oportunidad más.—Arrancó una pequeña flor amarilla tendiendosela al menor, este abrió los ojos atónito y la tomó.—Gracias por ayudarme.
—Oh, eres todo un romantico Junko.—Dijo divertido haciendo que el pelinegro golpee su brazo.—¡Hey!
—¡Es Jungkook! ¡Y arruinas el momento, tonto!
¿Cómo es que le tuvo miedo a un chico como él?
—¿Yo?—Rió parandose colocando la pequeña flor en su oreja, Jungkook hizo una mueca de alegria cuando la vio, maravillado por la vista del peligrisaceo.—Debo ir a comer, ¿Te quedas?—Asintió con seguridad.
—Tengo que cuidarlas.
—Bien, adiós florecita.
—¡No me llames florecita!
—¡Lo siento, ya no te escucho!—Gritó corriendo a la cafeteria escuchando la carcajada de Jeon a lo lejos, suspiró al llegar a la puerta y sin poder evitarlo, sonrió.
Tal vez Jungkook de verdad era una buena persona, y él un exagerado.