Cuando lees un libro de ficción donde el personaje posee poderes lo primero que piensas es "seria divertido".
Kim Taehyung no pensaba eso.
Claro, con 17 años esperaba poder salir de fiestas, tener amorios, perder su virginidad pero tener telequines...
"Quiero tenerte como amigo porque sé que tú me dirás las cosas con honestidad."
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Se encontraba dormido en su cómoda cama cuando un estruendo debido a su puerta lo hizo caer, el causante del ruido comenzó a reir a carcajadas.
—¡Eres un idiota!—Le gritó Jimin sin parar de reir, Tae gruño con la cara en el piso y con su mano elevó al rubio, parando su risa reemplazandola por un grito para nada masculino.—¡Lo siento! ¡Ya bajame!
—¿Porqué estas aqui tan temprano? ¿No te enseñaron que los sabados son para dormir?—Se levantó para mirar mal a su mejor amigo y volver a su cama, Jimin lo observó incredulo.
—Taehyung son las 4pm.
—No hay horarios para dormir un sábado.
—Como sea, vengo por explicaciones.—Dijo antes de tirarse a su lado y taparse hasta los hombros, hacia demasiado frio ese dia. Taehyung se acurruco en su pecho pasando sus piernas y brazos en la anatomía contraria.
—¿Eres mi novio ahora o qué?
—No pero soy algo parecido.-Le dio un zape.—A mi mamá al final no le dieron el cambio, asi que empezamos con buenas noticias.
—¿Enserio?—Sonrió perezosamente con los ojos cerrados.—Me alegro, no tenia ganas de viajar en una maleta.
—Ahora, ¿Qué te traes con Jeon Jungkook?—Fue directo al punto siendo espectador de como los ojos de su menor se abrían como plato.—Tu reacción me lo dice todo, cuentame.
—Es un secreto.
—¡Llegaste con una flor el otro dia, si eso no es raro entonces ya no se nada!
—Minnie, él es alguien importante ahora.—Murmuró mirandole a los ojos.—Él es como yo.
—¿Un berrinchudo medio torpe que odia a todos?
—No, pero si es algo berrinchudo.—Asintió.—Nos encontramos el otro dia y...
Le contó todo con detalles de por medio, la cara del rubio era épica, digna de fotografía, no podia creer todo lo que salia de la boca del cenizo.
—No te creo.
Se levantó las manga del brazo izquierdo de su pijama de cerditos mostrando su sana anatomia y Jimin chillo del susto.
—Él lo curó cuando me quiso demostrar que no mentia, ese día que salimos él habia encontrado un patio abandonado en la escuela y me pidió que lo ayudara, nadie nos vio ni tampoco las cámaras.
—No lo puedo creer.—Estaba realmente sorprendido.—Y yo que crei que me engañabas con esa básica.
—Eso nunca, cariño.—Le miró de forma pervertida haciendo reir a carcajadas al rubio.
—De todas formas, confiaste muy rapido en él, ¡Hubieses negado todo!
—Me enojé y las puertas se cerraron solas, ya no tenia explicación para eso.