Cuando lees un libro de ficción donde el personaje posee poderes lo primero que piensas es "seria divertido".
Kim Taehyung no pensaba eso.
Claro, con 17 años esperaba poder salir de fiestas, tener amorios, perder su virginidad pero tener telequines...
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Todos estaban en silencio, espectantes a lo que Tae o Jungkook digan o hagan, el cenizo sentía como esas miradas quemaban y sólo aumentaba el color rojizo en su rostro, las manos que anteriormente estaba unidas fueron separándose lentamente y los autores del espectáculo queria que la tierra se los tragara.
—A ti que mierda te importa.—Respondió como pudo ya que la vergüenza lo estaba consumiendo, olvidándose por completo del respeto pero no le dijeron nada.—¿No tenía que irse?
—¡Pero yo...!—Quiso reclamar más el cenizo lo chisto, colocando su palma extendida al frente parando completo cada acción de Jackson, si seguia gritando de esa manera todos los de la cafeteria voltearian a verlos y no queria que Jungkook se sienta presionado, ni abatido.
—No me importa, si se va, voy a ir a su fiesta.—Chantajeo pero luego se replanteó su última frase, arrepintiendose de sus palabras más no pudo retractarse porque el castaño dio un alegre "¡Si!" Y salió corriendo sin despedirse.—Maldita sea, te odio Jackson Wang.—Murmuró audible para toda la mesa y saltó en su lugar cuando un golpesito delicado tocó su brazo, éste siendo Jungkook.
—¡No insultes!—Lo regañó con el ceño fruncido y sus mejillas carmesí, su cuerpo aún temblaba por lo acontecido anteriormente y su estómago se retorcía sin poder evitarlo, pero no de mala manera porque en su corazón la idea de Taehyung gustando de él sonaba muy bien.
—Lo siento, ¡Es que me enoja!—Gruño cruzandose de brazos en un leve berrinche pisando con fuerza.—¡Encima no lo amenace a mi estilo, los nervios me ganaron!
—¿Nervios? ¿porqué estabas nervioso, TaeTae?—Momo fue la primera en hablar de forma pícara con una agradable sonrisa, su voz era llena de burla.—¿Porqué te emparejaron con Jungkookie, eh?
—¡Momo Noona!—Chillo el cenizo moviendo todo su cuerpo aumentando la rabieta junto a un puchero, asumió que fue su culpa por hablar de más y se abochorno cuando sus amigos comenzaron a reir adorando la nueva faceta de su menor. El castaño a su lado no daba más de ruborizado, sus manos jugueteaban de forma inquieta, Tae bufo y se levantó, dispuesto a irse.
—¡Me voy, cuando me respeten volveré!—Vocifero dando la vuelta y yéndose al patio trasero, Jeon lo observó irse y volteó a ver a Jimin con preocupación, el rubio se encontraba totalmente tranquilo en su lugar acostumbrado a que eso pase cuando avergonzaban al menor.
—¿Él se enojo?
Momo y Jihyo chillaron con ternura ante lo desosegado que sonó Jungkook y Jimin le sonrió, con una leve negación de cabeza.
—Siempre pasa, no se preocupes Hyung.
—En-entiendo yo...—Se levantó despacio e hizo una reverencia.—Iré con él, quiero ver si esta bien.
—¡No!—La voz de Yoongi exaltado hizo que casi todos en la cafeteria lo voltearan a ver, el pelinegro yacia con una cara de molestia.—¡Puedo ir yo! Tal vez Tae se sienta vergonzoso de verte en estos momentos, Jungkook.