Ya en la habitación, Kim me lanzó varios vestidos para probarme:
-¡Todos te quedarán genial! Aunque mi favorito es el negro. ¡Va, pruébatelos!
-Voy…
(…)
En total me cambié unas cinco veces, para al final quedarme con el favorito de Kim: era un negro básico, que llegaba a la mitad de los muslos, de tirantes y un escote de pico no muy exagerado; unos tacones negros, una coleta alta y un bolso negro pequeño.
-¡Guapísima!
-Tú más- Kim llevaba un vestido rojo escotado, unas botas de tacón rojas, pelo suelto y un bolso rojo con manchas negras.
-¡Venga vamos!- me cogió de la mano y salimos de la habitación.
(…)
Cuando llegamos, la casa estaba repleta de gente ya que era enorme:
En la planta baja había un inmenso salón que tenía a la derecha una especie de bar con una barra de bebidas, en el medio estaba la “pista” de baile y a la izquierda un sitio con sillones de lujo para relajarse (o enrollarse, lo que hacía la mayoría).
Nunca había estado en una casa tan grande.
-¡Kim!- grité, ya que la música estaba muy alta y no se oía nada-. ¿Por qué no ha venido Trevor?
-¡Le han puesto un trabajo de historia para el lunes y está liado!- me cogió de la muñeca y me arrastró a la barra-. ¡Qué quieres tomar!
-¡Pídeme un mojito!
-¡Marchando!
Me entregó el mojito y fuimos a la pista de baile.
-¡Tía! ¿Lo bebemos de un trago?
-¡Me parece bien!
Nos bebimos las copas de un trago y empezamos a bailar.
-¡Hope!
-¿Qué?
-¡Ya me lo agradecerás más tarde!
-¿A qué te ref-
Pero antes de que pudiera acabar la frase, Kim me empujó. Esperé al impacto pero no sucedió, de hecho, unos brazos me envolvieron, evitándome así la caída.
-¿Hope?
Levanté la cabeza para ver a mi salvador y me encontré con unos orbes verdes que ya me sonaban bastante…
-¡Scott!- me incorporé y me sacudí el vestido-. ¡Lo siento, es que me… me he tropezado! ¿Estás bien?
-¡Tú eres la que casi se cae! ¿Te has hecho daño?
-¡Que va, tú me has cogido al fin y al cabo!
-¿¡Hey, qué te parece si vamos fuera a hablar y así no gritamos!?
-¡Me parece bien!
Me tendió la mano, se la cogí y salimos con dificultad de allí.
(…)
-Mucho mejor- dijo Scott-. Y, ¿qué tal todo?
-Pues bien, ¿y tú?
-También bien…
Se formó por un momento un silencio incómodo, que Scott cortó.
-Oye, quería decirte algo…
Pero mi atención hacia Scott se vio interrumpida por la visita inesperada de un fantasma WWE.
-¡Dónde estoy! ¡¿Por qué nadie me escucha?!
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El don
Mystery / Thriller-¡Adelaide! Esta es mi madre, Carolina. -Hope, ¿con quién estás hablando? -Con Adelaide, está aquí mami. -Hope... ahí no hay nadie. _____ ¿Sabéis eso que dice la gente de que en los pueblos pequeños nunca pasa nada? Pues eso cambiará en la vida de...
