aviso: ninguno.
Observo como los Merodeadores están de nuevo bajo el árbol a orillas del lago negro. Siempre se sientan ahí para observar a las personas, leer, o simplemente ser perfecto.
Claro está que esa última solo hace referencia a James Potter, el chico que no solo me vuelve loca a mí, sino a más de la mitad de la población femenina en Hogwarts y un cuarto de la masculina. Pero, ¿cómo no enamorarse de alguien que siempre está feliz y no es prejuicioso por tu origen?
James es simplemente perfecto, y yo, yo soy simplemente perfecta, perfectamente invisible para él pese a ser una Gryffindor de su mismo curso, incluso me siento tras él en Transformaciones. Es verdad que suele hablarme mucho, y suele molestarme, pero nunca al nivel que lo hace con Evans. Pero claro, el hecho de que sea morena y no pelirroja tiene mucho que ver, ya que según tengo entendido, en su familia existe "la maldición Potter", en la cual, cada hombre Potter encuentra a su pelirroja.
Y claramente, James ya ha echado el ojo a cierta pelirroja de nuestra misma casa y curso, aunque claro, Evans prácticamente lo ignora y pasa todo su tiempo libre con su amigo perteneciente a Slytherin.
—Hola, Davis. —Me saluda Marlene a mis espaldas, sobresaltándome. Se sienta a mi lado bajo el gran árbol y observa el libro que se supone que estoy leyendo. —¿Por qué no te levantas y mueves tu precioso cuerpo hacia donde está sentado?
—No, estoy bien aquí. —Respondo con una sonrisa que no me llega a los ojos antes de volver a mirar el libro que tengo sobre mi regazo. Marlene va a decirme algo, pero ahoga un jadeo y señala la entrada al castillo.
Lily Evans y Severus Snape están caminando tomados de la mano, caminando inconscientemente hacia donde están los Merodeadores. Marlene y yo nos levantamos y salimos corriendo hacia ellos.
—¡Evans! —Exclamo antes de que se acerque más y generar en James una reacción nada amigable. —Ten cuidado con Potter, ya sabes que hará cuando os vea así. Por cierto, felicidades.
—Gracias, Davis. —Me responde con una sonrisa radiante. Snape, a su lado, frunce el ceño contrariado, seguramente querría pavonearse frente a James y dejarle ver que, por una vez, él había ganado. —Tú deberías aprovechar.
—¿Qué? —Pregunto sorprendida, no pensé que era tan obvia. Pero Evans no me responde, simplemente se encoge de hombros y se aleja con Snape, lejos de James.
—Adiós McKinnon, Davis. —Se despide sin girarse. Y cuando los perdemos de vista, mi mejor amiga me observa con una gran sonrisa.
—Prácticamente tienes la vía libre hacia Potter. —Dice, pero se calla cuando los Merodeadores caminan hacia nosotras.
—Vaya, pensé que el día se quedaría nublado, pero aquí hay dos rayos de sol. —Dice Sirius a modo de saludo cuando llegan a dónde estamos paradas. —¿Cómo están estas Gryffindor tan guapas?
—Muy bien, Black. —Responde Marlene agitando su rubia cabellera. Me mira y veo malicia en su mirada. —¿Os habéis enterado de la nueva pareja de Hogwarts?
—¿Quién? —Pregunta el pequeño Pettigrew con interés.
—Evans y Snape. —Responde Marlene antes de que pueda callarla. Observo como James no cambia la expresión del rostro, como si no le interesase nada el cotilleo o que su pelirroja ya tuviese pareja.
—Pero vosotras, ¿seguís libres? —Pregunta Sirius pasando sus brazos por nuestros hombros, juntándonos a él. Pero James frunce el ceño y sin decir nada, me aparta del brazo de su mejor amigo. —Hey, Cornamenta. —Dice Sirius divertido al ver la acción de James.
—Esto... Nosotras nos vamos. —Dice Marlene agarrándome del brazo y haciéndome mover mi castaña cabellera al caminar. Nos alejamos de los chicos y llegamos a nuestro cuarto en un tiempo récord. —¿Lo has visto, Mérida? ¿Lo has visto? ¡Le gustas a Potter!
—No digas tonterías. —Repongo antes de tumbarme en mi cama y ver como ella se sienta cruzando sus piernas sobre mi cama.
—No le ha importado nada lo de Evans y Snape. —Dice divertida. —Pero cuando Black te ha abrazado por los hombros se ha puesto celoso.
Me quedo observando a mi amiga pensando en lo que acaba de decir. Es verdad que James ha actuado extraño, y me ha sorprendido que no saliese corriendo para comprobar por él mismo si era verdad, pero de ahí a gustarle, lo dudo.
—No sé, Marlene. De verdad que dudo mucho que le guste a Potter. —Digo antes de levantarme y agarrar unas plumas de caramelo de mi mesilla. Marlene se encoge de hombros y comenzamos a hablar de otras cosas hasta la hora de la cena, pero en toda la tarde, el brillo perverso de McKinnon no deja su mirada, así que me imagino que estará preparando algo.
Al llegar al Gran Comedor, Marlene corre hacia la mesa de Ravenclaw para susurrarle algo a su hermano Adam, quien asiente a regañadientes y se levanta de su mesa para caminar hacia la de los leones. Marlene lo hace sentarte a mi lado y ella frente a mí, sonriendo perversamente.
—Hey, Davis. —Me saluda Adam con una sonrisa. —¿Cómo estás?
—Bien, gracias. —Respondo sin levantar la vista, me da mucha vergüenza hablar con chicos con los que no tengo tanta confianza, y mi mejor amiga lo sabe bien. Antes de que pueda responderme, un brazo está sobre mi cintura arrastrándome por el banco lejos de Adam, quien sonríe, coge cinco galeones que le entrega su hermana, y se vuelve hacia su mesa. No tengo que girarme para reconocer a quien me ha alejado de Adam. El olor de James es inconfundible.
—Hola, Mérida. —Dice James con una sonrisa, la cual devuelvo y me alejo levemente para comenzar a cenar mientras hablo con Marlene, la cual ha sido abordada por Sirius.
A mi lado, Remus se sienta y comienza a leer mientras come.
—Ya me he leído este libro, es genial. —Le digo tras reconocer la portada. Remus sonríe y comenzamos a hablar del libro, ignorando a los demás. Pero James no para de pincharme en el brazo o de agarrar mi cabello. Intento centrarme en la conversación con Remus, pero al fijarse en su amigo, se disculpa y sigue leyendo el libro.
—¿Qué es lo que quieres, Potter? —Pregunto cuando veo aparecer los postres sobre la mesa.
—Has estado ignorándome. —Replica. Y en ese momento siento la patada de Marlene en mi espinilla, haciéndome saltar en el asiento, todos me miran con una ceja enarcada, pero sonrío y agarro un trozo de tarta.
—Lo siento, pero estaba hablando con Remus sobre ese libro, realmente es uno de mis favoritos. —Digo mientras tomamos el postre. Escucho como James resopla y saca pecho "sin que me dé cuenta" para que la insignia de Capitán brille bajo la luz del Gran Comedor.
—Ah... Bueno, este sábado hay partido de Quidditch. —Me dice cambiando de tema. —Como Capitán, no tengo tiempo para leer tantos libros. Además, este sábado, contra Ravenclaw, partido decisivo. ¿Tú amigo ese no juega al Quidditch?
—Si, creo que es el buscador de Ravenclaw. —Respondo encogiéndome de hombros e ignorando la conversación de Quidditch pese a que ame ese deporte.
—Oh, a Mérida le encanta el Quidditch, siempre se está leyendo un libro sobre los equipos y cosas así antes de irse a dormir. —Dice Marlene observándome con una malicia calculada. Agarro el último trozo de la tarta de chocolate de James e ignoro las miradas de sorpresa de los Merodeadores.
En ese momento, cuando escucha que me gusta el Quidditch, James se toca el pecho y me observa con la boca abierta, lo miramos preocupados hasta que suspira.
—Mérida me acaba de robar mi último trozo de tarta. —Dice James con la voz baja, como si estuviese enfermo. —Y mi corazón.
Me sonrojo y bajo la mirada intentando esconder la sonrisa tonta que me ha salido por culpa de sus palabras. Creo que acabo de romper la maldición Potter.
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ONE SHOTS - HARRY POTTER
ФанфикRE - SUBIDA Pequeñas historias de uno o dos capítulos sobre los personajes de la saga mágica más conocida del mundo, Harry Potter. Al ser one shots resubidos no hay pedidos. HARRY POTTER - J.K. ROWLING Nevada331