Capítulo 20

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Ya han transcurrido 2 semanas desde la última vez que vi a Keisy y lo peor de todo es que aún no logró sacarla de mi cabeza.

Jordan había conseguido una novia, era realmente bonita y se veía lo mucho se amaban. Pero odiaba tener que verlos siendo cursi.

Eran las 4 de la tarde cuando una chica con pelo corto y brillante, ojos caramelo y de labios carnosos se acerca a la panaderia.

— Buenas tardes — Hace contacto visual conmigo — Quisiera 5 panes azucarados.

Recibi su orden y le entregue el pedido. Sentia sus ojos sobre mi y a decir verdad, no me incomodaba para nada.

— ¿Te han dicho que tienes bonitas cejas ? — Sonrie coquetamente hacia mi

— No — Río nervioso — Pero gracias. Tus ojos me gustan, son muy lindos también — Le devuelvo el cumplido.

— Gracias, a mis ojos también les gusta lo que ven

Siento que esta chica me está coqueteando y es algo raro en mi. No estoy acostumbrado a recibir halagos de parte de chicas.

Pero debería tomar la oportunidad ya que además de que algo bueno podría salir de aquí, me ayudaría a olvidarme de Keisy.

— Gracias, ¿Eres nueva? — Trato de sacar tema de conversación.

— Si, me mudé justo ayer y me dijeron que esta era una de las mejores panaderías por estos alrededores.

— Ya sabes lo que dicen, "no solo huelen bueno sino que también saben deliciosos." — Respondo con el eslogan de la panaderia

— Y no solo los panes se ven deliciosos — Me contesta mientras saca el dinero de su bolso.

No pude evitar sonrojarme por un momento. ¿Y qué tal si está es la chica que he estado esperando todo este tiempo?

— ¿Cual es tu nombre? — Cuestiono mientras le regreso el cambio

— Me llamo Abril

— Que bonito nombre, Abril me recuerda a las flores en la primavera.

— Qué poético — Se ríe — ¿Y tu cómo te llamas chico de lindas cejas?

Al menos no me ha llamado "Chico del pan"

— Me llamo Gabriel — Extiendo mi mano hacia ella — Es un gusto conocerte.

Abril respondió con un apretón de manos con suavidad y una mirada que sentía que penetraba hacia mi alma. No me sentía nervioso ni torpe, al contrario, sentia confianza como si aquella chica fuera mi hermana.

— ¿Me podrías pasar aquel bolígrafo? — Abril señala al bolígrafo en el mostrador detrás de mi.

Sacó un trozo de papel de su bolso colgante y escribió algo con una impresionante caligrafía.

— Llámame — Me entrega el papel y me da su última mirada.

El chico del panHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora