VI

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—Estoy tan feliz de verte, Mayrebelle— dijo Judithe, la madre de la muchacha, con sus ojos azules como el mar y su nariz de gancho era una Fossoway de las manzanas rojas, de eso no había duda.
—Yo también estoy feliz de verlos a todos, madre— sonrió débilmente, no era que no amara a su madre y sintiera feliz de verla, sino que no podía controlar los pensamientos sobre Sandor
—¿Sabes que ahora sirvo a Tywin Lannister?— preguntó su hermana Linette, era tres años más grande que Mayrebelle y ya estaba casada y con dos hijos
—Es el hombre más poderoso de la historia— declaró el más robusto de los hermanos, Alper, su esposa estaba a menos una luna de dar a luz y le fue casi imposible transportarla a la capital
—Eso he escuchado— murmuró Mayrebelle
—No has comido nada— indicó Esvele, la sola voz de su hermana hizo que Mayrebelle sintiera escalofríos en la columna vertebral, apretó con más fuerza los puños, sabia que su hermana no le importaba si comía o no, solo era una cuestion de señalarla e indagar
—No tengo mucho apetito, hermana— respondió con toda la amabilidad que pudo Mayrebelle
—¿Es cierto que eras la perra del sabueso?— preguntó Esvele sin tacto alguno. La mención de él sabueso hizo que las rodillas de Mayrebelle le temblaran
—¡Esvele!— rugio Judithe
—Si me disculpan... — indicó Mayrebelle quien solo se paro y se fue, tratando de esconder las lágrimas provocadas por el recuerdo.

Las dos semanas siguiente fueron largas, Esvele siempre hacia notar los errores de Mayrebelle por muy mínimos que fueran, por su lado la reina siempre estaba tan pesada y molesta como siempre, pero nada de eso la derrumbaba de verdad, lo que realmente la tiraba, lo que realmente le dolía y le cortaba el corazón era que Sandor no estaba en las noches cuando llegaba a su habitación, lo único que la acompañaban era el silencio y la oscuridad, seguido de sus saladas lagrimas que caían al tener el recuerdo vivido de él, saber que sus sueños estuvieron tan cerca de ella y le fueron arrebatados, sus sueños literalmente se habían ido de ella, dándole la espalda.

Una noche su hermano favorito, Talfen y su hermana Linette corrieron entre los pasillos hacia ella
—La esposa de Alper está dando a luz— dijo Talfen agitado
—Necesito que tu atiendas a Tywin Lannister por mi, yo ayudare a Alper y Dara para traer a su bebé— pidió Linette. Mayrebelle asintió decidida
—Corran— indicó Mayrebelle

La comida de Tywin era lo que se podía esperar, algo que sólo comería el más importante noble, medallones de cordero con salsa de brusellas y el más fino vino, todo en una charola de plata listo para ser entregado. Mayrebelle tocó la puerta dos veces y no escucho respuesta alguna, la comida se enfriaria y no quería que eso pasara pero tampoco podía entrar a la habitación. Tuvo solo un instante de pelea interna cuando respiro profundamente y trago saliva mientras abría la puerta. El cuarto estaba vacío, había velas prendidas lo que significaba que alguien había estado ahí hace poco y regresaría. Todo el lugar le parecía explendido a Mayrebelle, corrió hacia el escritorio de madera fina y oscura y dejó la bandeja de comida en el, aún lado de un libro que inmediatamente llamó su atención, era el libro que contaba la historia de roca Casterly, Mayrebelle ya lo había leído antes y encontrarlo le resultaba un placer, pensó que darle una hojeada no le haría daño a nadie.
Pudo por fin concentrarse en algo que no fuera su corazón roto y eso la hizo sonreír sin darse cuenta, la historia de Lann el astuto siempre la pareció curiosa, estaba tan ensimismada por el libro que no noto que Tywin Lannister había entrado a la habitación y se mantenía de pie mirandola, sólo un momento después Mayrebelle noto una presencia y levantó la cara lentamente
—Perdóneme, mi señor, yo no quería...— suplico Mayrebelle. La mirada del viejo león la callo, estaba analizandola de arriba hacia abajo
—Veo que te gusta leer— indicó Tywin Lannister
—Así es, mi señor— respondió con pena y una sonrisa dulce la pelirroja —Ya había leído este libro, pero quería volver a sentir la historia de Lann y... — empezó a divagar pero ella misma se dio cuenta y corto eso —Le he traído la comida, mi señor— indicó Mayrebelle a lo que Tywin solo asintió
—No encuentro muchas doncellas que le gusten leer sobre ese tipo de historias— mencionó el hombre mayor con sus ojos en los de Mayrebelle quien sonrió nerviosa
—Perdone mi error, no volverá a ocurrir— disculpo Mayrebelle
—Claro que no, puedes retirarte— ordenó Tywin y Mayrebelle sólo camino con velocidad lejos de él.

Durante todo el camino a su cuarto Mayrebelle solo se regaño por ese estúpido error, ahora la noche no sólo estaría llena de tristeza sino que también de culpa, ¿Cómo pudo ser tan tonta con Tywin Lannister?

La mañana siguiente se alistó para estar con la reina y justo saliendo de sus aposentos encontró a su hermana Linette
—¿Cómo estuvo el parto?¿Están todos bien?— preguntó Mayrebelle preocupada por ver a su hermana desde tan temprano
—Si Mayrebelle, Dara dio a luz a un niño hermoso— indicó Linette —Pero eso no es a lo que vengo— dijo la rubia antes de que su hermana dijera algo —Tywin Lannister me ha dicho que ya no le servire más a él— mencionó la mayor y Mayrebelle abrió los ojos, pensó que había sido su culpa por lo de ayer y se preocupo inmediatamente
—Me ha mandado con la reina— explicó Linette —Quiere que ahora tu le sirvas— terminó de hablar la mujer casada a la pelirroja
—¿Disculpa?— preguntó confundida Mayrebelle
—Quiere que cambiemos de posición— mencionó Linette sin entender porque su hermana se veía tan confundida.
Mayrebelle pensó que tal vez era un castigo por parte de Tywin, algo para enseñarle a comportarse con propiedad
—¿Qué estas esperando?— preguntó Linette —Ve con el— ordenó y Mayrebelle sólo se fue con pasos lentos y muy desconcertada.

Corazón y Mente Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora