El llanto de la mujer se podía escuchar en todo el edificio, era tan desgarrador que provocaba que la piel se enchinara. Mientras lloraba pronunciaba con dolorosa voz, apenas entendible, el nombre de su hijo muerto. En más de una ocasión, su esposo intentó alejarla del ataúd, pero fue en vano, la mujer se aferraba con todas sus fuerzas al nuevo aposento de su hijo muerto. Su primer hijo, el primer ser que por nueve meses llevó dentro de ella, a quien le dio la vida, a quien amó y cuidó. Se maldijo internamente, una y otra vez, por haber permitido que su pequeño, que ya era todo un hombre, entrara en aquel mundo viciado que su padre le había heredado.
—Yon Min. —su marido se acercó para proporcionarle un poco de consuelo. —Vamos a descansar.
—No, aléjate de mí, por tu culpa Shin Ho está muerto. ¿Estás contento? —al no obtener respuesta de su mirado, se volvió hacia el ataúd y comenzó a rezar. Hacía mucho tiempo que no oraba, pero ahora la situación lo ameritaba. Quería rezar por el alma de su hijo. A pesar que era un asesino, un traficante, un drogadicto, en fin, la peor escoria en esa sociedad, ella era su madre y oraría por él.
—Señor. —un hombre de mediana edad se acercó a Eun Yong, hizo una reverencia mostrando sus condolencias ante los padres del fallecido, se colocó a lado de su jefe y miraba a la mujer llorar.
La mujer no prestó mayor atención, ni a su hijo menor que se mostraba indiferente ante la situación. No había derramado ni una sola lágrima por su hermano, aquel muchacho de 20 años, tenía un corazón frío, aún peor que el de su hermano mayor.
Después de media hora la última ceremonia con el cuerpo presente de Shin Ho se llevaría a cabo, más de la mitad de los asistentes ansiaban su muerte. Cuando la ceremonia hubo terminado, Kim Eun Yong, se vio rodeado por tres personas, sus socios y enemigos, dependiendo de la situación era el papel que jugaban; el más importante Choi Soo Ok, hombre audaz que de manera inteligente había mantenido una buena imagen ante la sociedad y la policía, fue el primer en rechazar a Shin Ho como heredero del puesto de su padre. Im Chul Ho, bastante perverso y estúpido y finalmente, Moon Bang Tae, el más peligroso de los tres. Con suma elegancia los cuatro hombres salieron del recinto, logrando captar la atención y preocupación de la mujer.
—Debes nombrar inmediatamente a un nuevo heredero. —comentó Bang Tae, ansioso por quedarse con el poder que Shin Ho poseía.
—Shin Jaeng se hará cargo, sólo…
—Ni se te ocurra. —intervino la mujer, sus lágrimas habían cesado, el dolor que minutos antes había expresado ahora se convertía en furia. Iba a ser todo lo posible por mantener a su ahora único hijo con vida y sí era necesario llevárselo lejos o matar para que nadie osara tocarlo, lo haría.
—Yon Min, largo de aquí. —ordenó con voz firme, lo último que iba a permitir era ser desautorizado frente a sus socios.
—No, no voy a permitir que involucres a Shin Jaeng en la mierda que has elegido por vida.
—Nosotros nos vamos. —comentó Soo Ok comprensivo ante la situación.
—Shin Jaeng es el heredero, el debe…
—No, no, no …—la mujer comenzó a jalar de su cabello. —mi bebé no va entrar a esa mierda.
—Sí no lo hace, perdemos todo. —Eun Yong debía poner a alguien como su sucesor, o sí no perdería todo el dinero, respeto y seguridad acumulada. Sí él no tenía alguien dentro de la mafia, en cualquier momento entrarían a su casa a matar a su familia de la manera más cruel posible. Es por eso que 16 años atrás no se salió de aquel bajo mundo para casarse con la mujer que considero el amor de su vida, sí se salía eran capaces de hacerle daño. En ese ámbito, sí amabas a alguien, era seguro que contra esa persona iba a arremeter tus enemigos sin misericordia alguna.
—Ya te dije que no y sí es necesario matarte para que lo entiendas, lo haré. —amenazó al borde de la locura. —Shin Jaeng no será la escoria que tú representas. —comenzó a reír a carcajadas, aquella mujer producía un sonido espeluznante. —¿Por qué no le dices a tu bastardo?
Eun Yong quedó helado ante las palabras de su esposa, que ahora parecía una completa desconocida.
—Sí, búscalo y hazlo enfrentar la condena que significa ser hijo de Kim Eun Yong.
—No. —respondió firme.
—A él si lo quieres y por eso lo dejaste fuera de lo que eres. ¿Qué pasó con aquella chica ilusa y su maldito bastardo? —él contuvo las ganas de ahorcar a su esposa. De un momento a otro, la mujer le comenzó a atestar golpes a diestra y siniestra, sin tregua alguna. Se sentía ofendido, él amaba por igual a sus tres hijos, aunque a uno de ellos lo dejó varado a su suerte.
Eun Yong le dio una cachetada a su mujer para hacerla entrar en razón, grave error, desde ese momento para aquella mujer no existía peor enemigo que el padre de sus hijos. Ahora el único remedio que conocía para destruirlo era matarlo, acabar con su vida y así él no podía acabar con la de su hijo menor.
ººº
—¿Ya terminaste de ser humillado por tu esposa? —comentó en tono burlón Soo Ok. Él era el único aliado que Eun Yong tenía, ambos se consideraban buenos amigos y nunca se traicionarían.—Necesito que busques a Kim Hyun Joong y lo entrenes. —ordenó.
—¿Estás loco? Sí mal no lo recuerdo, el muchacho no pasa de los 18 años, sería un suicidio.—Lo sé, pero no tengo otra opción. Yon Min no permitirá que Shin Jaeng sea el nuevo heredero y temo que haga una locura sí no la complazco.
—La casa donde vivía se quemó.
—Pero sólo encontraron el cuerpo de…—no pudo pronunciar el nombre de ella. Le dolía pensarla, nombrarle, le dolía todo lo relacionado con ella. Aún la amaba y para evitar que sufriera se alejó de ella, pero nunca supo que haberse alejado fue la destrucción de aquella jovencita. Suspiró e intentó controlar su deseo de llorar. —El cuerpo de Hyun Joong no estaba, así que tienes aproximadamente tres días para encontrarlo. No voy a permitir que el estúpido de Bang Tae se adueñe de todo. ¿Entendido? — Soo Ok iba a reclamar, pero Eun Yong se apresuró a salir.
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Please don't go
Fanfiction¿Qué serias capaz de hacer por la persona que amas? ¿Alejarte de ella para asegurar su bienestar? O ¿mantenerla cerca de ti, aunque el mundo que te rodea solo represente violencia, abusos, sangre... muerte?