Capítulo 4: Neville

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Su jefa de casa le había cambiado el nombre, por desgracia, siguió pasando una y otra vez en todas las clases, lo peor era el calor que no le daba tregua en ningún momento, le recorría centímetro a centímetro y esa mañana cuando el Slytherin se había ido de la habitación, sintió nuevamente aquel ardor consumirlo. Tal parecía que su nombre se había cambiado mágicamente en todos lados, ahora llevaba el apellido de un integrante de Slytherin con ojos verdes y cabellos castaños. Se sentía horrible pensar que estaba unido de por vida al castaño, aunque, si comparaba su situación con Harry, estaba mejor.

Malfoy no era buena persona, siempre se burlaba de todos y hacía bromas terribles. A diferencia de Harry, Neville no le atribuía la culpa a la profesora de adivinación, pues ella solo les había informado de la situación. Se había tomado su tiempo para reflexionar sobre lo que la profesora les había dicho.

Entonces supo que todo empezó en las vacaciones antes de ir a Hogwarts, durante las vacaciones la familia se había ido a visitar a la abuela en Irlanda, el rubio se sentía feliz por poder visitar a su abuela, cuando un sentimiento de tristeza le había cubierto en todo el cuerpo, pero después de un análisis a sí mismo, descubrió que era tristeza por una pérdida. Pero Neville tenía a todos sus familiares vivos, incluso se había encargado de verificar que todos estaban bien.

Luego un dolor comenzó a producirse desde su estómago hasta su pecho y luego calor, calor, un calor que lo mantuvo tocándose a sí mismo sin control. No entendía el flujo de sus nuevas emociones que lo golpearon de aquella manera, no era un calor producido por el clima, sino algo más íntimo que eso.

Y luego lo que la profesora Trelawney dándoles aquella información, luego todo había pasado tan rápido, cuando estaba en enfermería y despertó encontrándose a sus padres, su mamá le miraba con evidente preocupación y su padre tenía un gesto, esa expresión que Neville conoce bien. Su padre, siempre le demostraba sus gestos y, cuando los hacía, Neville sabría que iban a regañarlo.

Frank Longbottom, siempre le remarcó que tenía que casarse con una hermosa mujer, que tenía que tener muchos hijos para honrar el apellido, a su padre no le gustaba que Neville se inclinara a la herbología, él creía firmemente que era un trabajo para magos inferiores, incluso había enloquecido cuando llevó una pequeña planta, lo había regañado y casi castigado por "poner el peligro a la familia", pero su madre, tan calmada como siempre, fue la que intervino para ayudarle.

Él nunca le había dado un voto de confianza, siempre lo felicitaba por sus buenas notas, pero no le gustaba que su hijo se dedicara a la herbología, su padre quería que Neville fuese auror. Cuando le dieron las noticias a los padres, observó el gesto asqueado de su padre y la preocupación de su madre. Antes de irse, su padre le regañó, diciendo que le esperaba en casa para conversar del tema, eso significaba que lo castigaría, aunque el rubio no tuviese la culpa de nada.

Cuando ingresó a la habitación, notó entonces que su vida iba a dar un giro, así que solo pudo llorar, porque tenía tanto miedo. No quería decirle a nadie lo difícil que era estar en casa, su propia madre lo defendía siempre, ella nunca permitía que lo lastimara, gracias a ella él nunca le hizo daño físico. Su padre siempre le dijo que lo hacía porque quería cuidarlo y protegerlo, no podía culparlo por eso.

Lo único que le relajó, fue cuidar una de las plantas en el invernadero. La profesora Sprout lo había dejado cuidar los acónitos, según ella, requerían atención porque serían entregados al profesor Snape, así que los dejó a su cuidado, Neville se sintió bien con eso.

-Joven Nott -escuchó una voz, pero Neville estaba demasiado ocupado cortando la maleza que quería apoderarse de la planta. -Señor Neville.

Neville volteó a ver a la profesora de herbología, Pomona Sprout, luego se dio cuenta que aún le ardía y sentía calor en cada célula de su cuerpo.

-Veo que está sudando -dijo ella con un tono maternal -será mejor que descanse por hoy.

-Pe... pero -dijo el rubio, desconcertado -Yo aún puedo quedarme y...

-Joven Nott -le cortó ella, Neville se tensó al escuchar ese apellido y ella lo notó, pero no había nada que hacer en cuanto a la situación -Es mejor que así sea, no sé porque el director no les dio más tiempo libre, el cambio que están experimentando por... el enlace, será complicado en algunos meses -dijo ella, explicándole -Tiene que descansar, pídale a uno de los elfos un té y descanse.

Neville llegó a la habitación, molesto. Toda esa situación que estaba viviendo le hacía sentir enojado y frustrado, todos parecían tratarlo de forma distinta, incluso en el pasillo muchas miradas. Pero su enojo se disipó cuando observó la imagen que tenía en el sillón. Theodore Nott, recostado en uno de los sillones, sin túnica, un vuela plumas apuntaba en un pergamino y él leía un libro, Neville observó la forma en la que el pantalón se pegaba al castaño y la camisa solamente hacía lucir lo delgado que estaba.

Y entonces sintió humedad. Eso lo asustó.

I like it (Theville)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora