Capítulo 18

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—¿enserio? Ni siquiera limpio el paño ? —se quejo —¿Debería enseñarle modales? —susurro para sí mismo.

Se fue del cuarto sin despertar a Bielorrusia y se dirigió al 4 piso donde había una sala de cines al final de las habitaciones, como no tenía sueño había recordado que cuando eran pequeños ONU los trajo a estas instalaciones donde se quedaron 1 mes hasta que su padre y su abuelo terminarán de pelear.

Había terminado de subir las escaleras ya que subir por el ascensor haría mucho ruido, desde muy pequeño entrenó el espionaje por lo que sus pasos eran silenciosos, pasó por unos cuartos vacíos pero se detuvo en una donde se podía escuchar sollozos.

[PUES NO ESTÁ FUERTE PERO AÚN ASÍ AVISO SI LE ES INCÓMODO ESTE TEMA DE VIOLACION AVISARÉ PARÁ QUÉ SIGAN LEYENDO PUES HAY MUCHOS DATOS EN ESTA HISTORIA]

Al entrar a la habitación la cerró con llave dejándolo en la cama para luego posicionarse encima de él.

—P-por fa-vor ya no soporto esto —trato de hablar lo mas coherente que podía.

—Siempre dices lo mismo y ya me estoy cansado, no hagas que me enoje, sabes que no te conviene si quieres salir ileso —amarró sus muñecas en la cabecera de la cama para impedir que se escapara —El golpe que me diste dolió mucho espero que estés preparado ahora.

El menor sollozo más al sentir como depositaba chupetones y mordidas en todo su cuello mientras su pantalón era quitado de un tirón junto con su ropa íntima.

—creo que no vas a necesitar una preparación por el golpe.

—N-no por favor, jamás lo volveré hacer me dejaré golpear pero no, por favor —las lágrimas que descendía de sus ojos empezaron a intenficarse, ahora se arrepentía de todo.

—ya es tarde.

como un chico enamorado limpio con delicadeza su lágrimas.

—S-si lo haces todos sabrán.

—te vi con Usa en el bosque —agarro con fuerza su mentón haciendo que sus miradas chocarán —Me perteneces a mi, tu cuerpo y mente me pertenecen, ¿entiendes?

volvió a continuar con los besos en el cuello cuando el contrario asistió —recuerda lo que te hizo tu antigua alma gemela —susurro en su oreja para que entendiera el mensaje, haciendo que todos esos horribles recuerdos volvieran en él.

China no dejaba de embestirlo a pesar de las suplicas y sollozos del menor, el simplemente quería que sufriera, que entendiera que si desobedecia le iba a ir peor, amaba al bicolor por lo que no dejaría que nadie se lo quitara, era su regalo y de nadie más.

[AHORA SI PUEDEN LEER]

1939

—Señor, su socio le mandó un regalo y esta carta —un joven le entrego para luego retirarse de la habitación.

“Disfrútalo, con eso mi deuda está pagada” fue lo que leyó en esa tarjeta, vio la puerta abrirse dejando ver a su guardaespaldas cargar a un joven con los ojos vendados y amarrado.

—dejalo en la cama y vete —se levanto de su silla y empezó a amarrar al joven en la cama y quitarle la venda.

—¿Dónde estoy? ¿Quién eres tú? —su mirada reflejaba miedo, mientras que todo su cuerpo temblaba, trató de salir de la cama pero las cadenas que tenía en su muñeca no le permitía.

—¿Quién eres? —no entendía por qué le dieron a un chico como parte de una deuda.

—MRTA —ese fue el nombre que pronuncio el menor ¿MRTA?, que nombre más extraño, además ¿De qué le iba a servir? Aunque no lo iba a negar tenía un bonito cuerpo.

Aliados [Editando] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora