Último capítulo.

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 Tomé aire por última vez, sabía que aquí se terminaba mi aventura. Miré a Rubén, luego de un año de relación estable... Así iba a terminar.

-Sonríe, sigue tu vida y se feliz. Yo... Yo no pertenezco a esta dimensión.- no sé de donde salió mi última frase, solo sé que es cierta.

-¿Que dices Jeger? vamos, saldrás bien de esta.- tomó mi mano y sus ojos brillaron, amenazando con traicionar y dejar salir todas esas lágrimas que veía acumuladas.- No me puedes dejar, llevamos un año j-juntos... Eres la chica que más feliz me ha hecho, solo con escuchar tu voz sonrío... P-Por favor... No me dejes.

Una silenciosa lágrima rodó por su mejilla, di un último apretón a su mano y sonreí mientras ambos oíamos como se detenía mi corazón. Mis músculos se relajaron y me sentí transportada.

 La luz se hacía cada vez más pequeña, ¿desaparecía o se alejaba? La oscuridad me consumía, oprimiendo mi pecho e impidiéndome respirar. Las voces que me habían rodeado se convertían en gritos ahogados y sollozos. La luz desaparecía y la oscuridad seguía tragándome, pero no luchaba. Esto había sido todo.

Abrí mis ojos de repente.

-¡Despertó! ¡Llamen al doctor!

Un gran revuelo se armó mientras mis padres y Julie entraban corriendo, con los ojos abiertos de par en par. Gritaban incoherencias mientras una enfermera les pedía que se retiren, yo intentaba asimilar que pasó. Al querer abrir la boca para preguntar qué pasaba, mi boca no se abría y las palabras no salían. Me desesperé al no poder mover mi cuerpo.
 El doctor llegó, me miró y comenzó a hablar. Desconectaron cables de mi cuerpo, me subieron a una camilla y  trasladaron a otra sala, en la que había menos máquinas que en la anterior.

-Esta inmovilizada por un exceso de movimiento durante su coma señorita, se movía de una forma que podría haber arrancado sus cables y cortado la respiración artificial que se le estaba proporcionando. En unos pocos minutos volverá a movilizarse, mientras tanto pasaran a verla familiares.

Al finalizar de hablar, la puerta se abrió estrepitosamente, al tiempo que Julie entraba corriendo y se abalanzaba sobre mí gritando cosas que no entendía. Mis padres no se quedaron atrás y pasaron corriendo detrás de ella. Todos lloraban y yo no entendía nada. Una vez que se tranquilizaron un poco (gracias a la enfermera que llegó a poner orden) me comenzaron a explicar un poco que había pasado.

 Hasta el punto en el que nos había tirado la moto y atropellado el auto lo recordaba todo, pero al parecer hoy, dos de febrero de dos mil dieciséis... Había despertado de un coma. Había estado un año en coma aquí en Madrid, mis padres se habían quedado con Julie ya que no me transportarían hacia Argentina en ese estado.

Al recuperar mi movilidad, lo primero que hice fue preguntar:

-¿Y Rubén?

-¿R-Rubén? - preguntó preocupada Julie.

-Pues sí, joder. Rubén.

-_____, Rubén… no te conoce…

Mis latidos comenzaron a aumentar.

-¿¡Cómo que no me conoce!?

-____... Estas en coma desde el año pasado, nunca te vio la cara…

Mis latidos iban cada vez más rápido.

-No, no, no… ¡No llores, estúpida! – me dije a mi misma y me quité las lágrimas de un manotazo, aunque muchas más seguían inundando mis ojos, surcando mis mejillas y empapando las sábanas. De la misma forma que los latidos se multiplicaban cada vez mas rápido.- Ent-entonces… ¿Q-Qué…? ¿T-Tod-do…? ¡¿Todo fue un maldito sueño?! ¡No puede ser! ¡ME NIEGO, NO! ¡¿QUÉ PASÓ CON JEGER, CON…?! ¡CON TODO! ¡CON MI VIDA!

-¡Apártense! ¡Despejen!

-¿Q-Qué pas-pasa?

-¡Hay que sedarla antes de qu-!

-Hora de muerte, 03:47 am.

"Tan cerca, pero a la vez tan lejos..." [Rubius y tú]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora