Florecí.
Si, como lees. Florecí, como una flor.
Mis raíces crecieron, mis pétalos se abrieron.
Soy diferente. Demasiado.
Cambié, y lo sigo haciendo.
Ahora sé que soy valiosa. Sé que soy fuerte. Sé que soy buena. Sé que valgo la pena.
Cambié para bien, para mi bien.
Estoy sanando la herida, estoy sonriendo de a poco.
Florezco cada mañana, a la noche descanso. Disfruto de mí misma, ya no estoy en guerra conmigo cuando esto sola. Ya no me maltrato a mi misma, dejé de hacerme daño.
Aprendí quién soy, qué quiero. Aprendí a ser fuerte, a generar luz.
Confío en los nuevos comienzos, en pequeños procesos de transformación.
Confío en que todo lo que hacemos tiene su propio efecto, que todo lo que pasa tiene su razón. Que cada vez que caemos está en nosotros mismos levantarnos o seguir en el suelo. Que tenemos, a su vez, que tomarnos el tiempo que sea necesario para producir ese impulso, sin que os demás nos apuren. Son nuestros tiempos, no los de ellos. Es nuestra vida, no la de ellos.
Me aprecio, muchísimo. Aprecio mi cuerpo, mis piernas, con las que me muevo continuamente y con las que soy feliz yendo a los lugares que me gustan. Mi alma que es cada día más fuerte. Mi corazón, cicatrizado de aquello que le hizo daño. Aquel que me da el impulso.
Con ojos llorosos escribo estas líneas, sin poder creer lo orgullosa que me siento por todo esto. Diario, lo hice, por fin, lo hice. Me quiero. Me amo. Me admiro. Sobre todo, me respeto.
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Introspección. Soltar y descargar.
RandomSoy una chica con muchas cosas para decir. Este texto, libro, escrito, es propio. Espero les guste.