"Que te rompan el corazón está bien,
al final a todos nos gusta armar rompecabezas...
Pero que se lleve piezas,
Eso sí que es jodido.
(Charles Bukowski)
El presidente Jumpol levantó la cabeza de los papeles que estaba revisando, en el mismo momento en que su joven secretaria ingresaba en la oficina sin pedir permiso, la chica estaba a prueba desde hace un mes y no había logrado adaptarse a su manera de trabajar, ella era hermosa, pero básicamente no servía para ese tipo de trabajo, la estudió con detenimiento, definitivamente ese sería su último día.
- Lin, te he pedido en innumerables ocasiones que, si necesitas preguntar algo, solo levantes el teléfono, no me gusta ser interrumpido. – Dijo.
- Lo siento, pero es el presidente Phunsawat, está al teléfono.
- Por lo mismo Lin, solo debes traspasar la llamada. – Dijo levantando el teléfono.
- Pero... - Balbuceo ella.
- Transfiérelo...
- No se cómo hacerlo, por eso vine a decirle. – Jumpol se levantó de su silla más que enojado y fue al puesto de su secretaria, apretó el botón y este sonó en su despacho.
- Tan simple como eso Lin, ahora déjame solo. – Luego levantó el auricular y saludo a su nuevo socio comercial.
Su último viaje a España le había servido de enlace con la compañía de presidente Phunsawat, estaban a punto de firmar una sociedad comercial para las importaciones de café que se producían en la hacienda, sería un gran paso de la compañía para abrirse camino en los mercados extranjeros, ese contrato significaba todo su esfuerzo, su esfuerzo de los últimos seis años.
- Presidente Phunsawat. – Saludó.
- Querido Jumpol, ¿Cómo estás?, primero te llamo para decirte que he revisado en detalle la propuesta y me parecer excelente. – Dijo él desde el otro lado de la línea.
- Me alegro, me alegro, entonces, ¿Cuándo pasaremos a la firma? – Presionó.
- Viajaré a Tailandia en los próximos días, espero que celebremos este contrato lo antes posible.
- Me parece bien, lo estaremos esperando.
- Espero que me lleve a conocer su hacienda. La última vez no pude recorrer el lugar.
- Por supuesto...
Cuando él colgó, Off no pudo evitar sentirse orgulloso, en poco tiempo más lograría hacer lo que ninguno de sus ancestros logró, llevar al extranjero la marca de su familia.
Trabajar los últimos años de aquella manera sería recompensado de le mejor forma, ahora, ese fin de semana iría a la hacienda para afinar los últimos detalles y volvería a la ciudad para recoger al presidente.
- Lin, iré a la hacienda, pásame todas las llamadas al móvil e informa a los gerentes donde estaré, vuelvo el lunes a primera hora. – La muchacha lo miró confundida, fastidiado él mismo tomó el teléfono y digitó el código para transferir las llamadas, luego salió.
- Tay, por favor, liquida a Lin...
- ¿Por qué?, ¿no te gusta?
- Tay, es hermosa, pero no busco una novia, buso una secretaria, una buena secretaria, ¿es mucho pedir? – Su gerente general y mejor amigo lo miró con cara de fastidio.
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EL MALO DEL CUENTO
RomanceArgumento: El presidente Jumpol echó sin contemplaciones a su joven esposo después de descubrir que lo estaba traicionando. Gun volvió a buscarlo, pero un implacable Off por medio de su abogado le extendió un cuantioso cheque para que desapareciera...
