CAPÍTULO TRECE

2.1K 321 24
                                    


"El amor era perfecto, salvo por algunos detalles de distancia, de circunstancia y de tiempos. Pero nada importaba. Nada era más importante que el amor y la promesa del reencuentro"

(Juan Ardini)

El desconocido le dio la mano para incorporarse y luego le ayudo a quitarse el polvo de su ropa, si no fuera porque se veía más delgado de lo normal, Gun podía jurar que esa persona era Papi, pero eso era prácticamente imposible, Off, su Off no estaría nunca más, fue inevitable que sus ojos se llenaran de lagrimas cuando él le acomodó el pelo y le arregló la chaqueta.

- ¿Se encuentra bien? – Preguntó él.

- Si... - Logró murmurar secándose las lagrimas de inmediato.

- ¿Sabe?, si necesita llorar no lo impida, a veces es mejor soltar todo de una vez.

- No..., creo que ya he terminado.

- No debería estar triste por mucho tiempo. – Dijo él y Gun pudo adivinar una sonrisa detrás de esas palabras.

- No es algo que pueda sanar tan pronto...

- Dele tiempo..., le prometo que pasará.

- ¡Señor! – Gritaron detrás de ellos.

- ¡Diablos!, me descubrieron. – Dijo él dándose la vuelta hacia la voz que lo llamaba. – Me tengo que ir, recuerde lo que le dije, no este triste por mucho tiempo, ¿no me dijo su apellido? – Después de eso salió disparado hacia una motocicleta que estaba aparcada justo delante de ellos.

- Atthaphan. – Dijo medio distraído.

- Gun Atthaphan, esta no será la última vez que te vea. – No alcanzó a decirle que definitivamente no se verían.

- ¡Señor!, ¡por todos los santos!, no voy a perseguirlo para siempre.

- Lo siento Smith, no volveré a la clínica, ya estoy bien. – Gritó antes de poner en marcha la moto y darle una breve mirada a él, Gun podía jurar que sonreía traviesamente.

Fue como un soplo de aire fresco, ese chico salvaje, fue extraño, ridículamente emocionante, pero no era Off, no era él, se sentó nuevamente en banca, luego le marcó a Tay sintiendo que moriría de dolor.

- ¿Puedes decirme que estoy loco Phi?

- ¿Qué ha pasado?

- Estoy cerca del rio, un hombre..., se me acercó..., él, se parecía mucho a él..., me estoy volviendo loco Phi, necesito que alguien me diga que Papi no volverá..., porque tengo la estúpida esperanza de verlo...

- Cálmate, Gun, iré por ti, ¿Dónde estás?

- Estoy..., estoy esperando un bebito..., voy a tener un bebe Phi..., un hijo de él..., pero él no esta conmigo. ¿Qué debería hacer?, ¿Qué hago? – Tenia miedo, miedo de no dejar de estar triste, de no superar su muerte, de hacerle daño al bebe con ese estado de ánimo.

- Voy por ti Gun, no hagas una tontería.

- No lo haría Phi, nunca, pero es que..., me siento tan solo, sin él..., debí decirle cuanto lo amaba, debí decirle que era todo para mí.

EL MALO DEL CUENTODonde viven las historias. Descúbrelo ahora