"Estábamos, estamos, estaremos juntos.
A pedazos, a ratos, a párpados, a sueños"
(Mario Benedetti)
Gun, su Gun estaba ahí y por alguna razón que no quería decir, se encontraba en ese estado, ¿Qué más podía hacer?, él era un misterio, totalmente distinto al Gun que conoció en la hacienda, distinto a ese chico que le robó el corazón con solo mirarlo, ese chico que se entregó a él de una manera dulce, aquel que llenó de amor sus días.
- ¿Gun?, ¿te sientes mejor? – Le preguntó temeroso, aunque hubiese querido correr a su lado y secarle las lágrimas.
- ¿Qué estás haciendo Señor Jumpol?, ¿Por qué me ayudas?
- Por qué odio verte así. – Reconoció.
- Eso es algo que ya no debiera importarle, al fin y al cabo, yo lo engañé, ¿no es eso lo que piensa? – Sus ojos ahora estaban clavados en los suyos.
- No lo pienso, sé que así fue. ¿Qué es lo que pensarías tú si ves a tu esposo en los brazos de alguien más?
- No gano nada con negarlo, no me creería.
- Tienes razón, no te creo.
- Entonces, ¿Qué hace ayudándome?, ¿Por qué solo no me deja en paz?
- No puedo, no puedo verte de esa manera, llámame idiota, pero simplemente no puedo.
- Me hace reír, la verdad, hace dos meses no quisiste ni siquiera verme, ¿Por qué ahora?, ¿Por qué es tan importante ahora?
- Hablas de hace dos meses, ¿Por qué viniste a verme?
- ¡Ya basta de esto señor Jumpol!, usted ya dijo todo lo que tenía que decir. – Gun no quería hablar, desvío la mirada y se acomodó en la cama. – Váyase.
- No, no me iré, he dispuesto que vengas a casa conmigo.
- ¿Se ha vuelto loco?, no iré a ningún lado.
- ¿Quieres el divorcio?
- Si..., es lo único que quiero.
- Entonces, vendrás a mi departamento a descansar, luego cuando te sientas bien, te podrás ir y solo después te firmare el divorcio que tanto quieres. – Dijo eso y se fue sin siquiera darle el espacio para refutarle.
Gun estuvo hospitalizado dos días antes de que el médico le diera el alta, Off sabía que tendrían una discusión cuando se enterara de que había cerrado el contrato de su habitación y trasladado sus cosas a una bodega, luego dispuso comprar todo nuevo, no entendía por qué vivía en aquellas condiciones.
- ¿Qué ha pasado con mi habitación?
- He cerrado el contrato. – Gun lo miró con odio.
- ¿Y mis cosas?
- Las he enviado a una bodega.
- ¿Y mi ropa?
- Compré todo lo que necesites.
- ¿Estás mejor, listo para irte? – El doctor interrumpió lo que parecía el inicio de una gran discusión.
- Si doctor.
- Reposo absoluto, tranquilidad, nada de discusiones y por sobre todas las cosas, ante los signos que ya te explique, solo tienes que llamarme, ¿ok?
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EL MALO DEL CUENTO
RomanceArgumento: El presidente Jumpol echó sin contemplaciones a su joven esposo después de descubrir que lo estaba traicionando. Gun volvió a buscarlo, pero un implacable Off por medio de su abogado le extendió un cuantioso cheque para que desapareciera...