Capítulo 15

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Levántate por algo que ames, aunque ello signifique que te quedes solo.ANÓNIMO 

                                                                            [Drew]

La molesta melodía del móvil me despierta y levanto la cabeza. Miro hacia abajo y Fable está acurrucadacontra mí, desnuda y dormida. Tiene el brazo sobre mi vientre, la mejilla en mi pecho y el cabello suavecomo la seda junto a mi cara. Joder, no quiero contestar la llamada. Quienquiera que sea puede esperar.

Tengo a mi chica despatarrada sobre mí, dormida. ¿Acaso querría que esto se acabara pronto? No. Elteléfono deja de sonar, pero enseguida lo hace de nuevo, así que estiro el brazo y lo agarro de la mesita denoche para ver quién es.

La palabra papá aparece de forma intermitente en la pantalla y respondo la llamada, tratando de mantenerla voz baja para no molestar a Fable.

—Hola.

—¿Puedes hablar? —Tiene la voz alterada. Está de los nervios, y molesto.

—Claro, dame un momento. —Me libero de los brazos de Fable y murmura en sueños mientras me apartode ella. Me levanto de la cama sin hacer ruido, cojo los pantalones y me los pongo antes de salir a la sala deestar—. ¿Qué pasa? —pregunto. 

Tiene la respiración irregular antes de empezar a hablar.

—Adele me engañó. Lo sé. He visto pruebas. Hemos terminado. Acabado. No voy a tolerar más susmentiras.

Me echo en el sofá. Sus palabra me hielan la piel.

—¿A qué te refieres con que has visto pruebas?

—La seguí. Fue al club de campo, me dijo que iba a unas clases de golf. ¡Vaya clases! —resopla—. Sereunió con el golfista profesional, lo arrastró a una sala privada y lo retuvo allí durante horas. ¡Horas!Cuando por fin salieron, él tenía una sonrisa de idiota en la cara y ella una mirada de acaban-de-follarme —se queja—. Me enfrenté con ellos.

—Ah, papá. 

Me duele el corazón por él. Por su dolor, la humillación que debe haber padecido. Y porque se hayaenfrentado a Adele y a su aventura... Maldita sea, debe estar furioso. 

—Se volvió loca, hijo. Loca. Lloraba histérica y lo negaba todo. Todo mentiras, todo.

—¿Dónde estás ahora?

—En casa. La he echado. Salí del club de campo, volví a casa y tiré toda su mierda al césped. Me siguió,enfadada conmigo, al patio delantero y amenazó con llamar a la policía. Así que lo hice yo por ella.

Cierro los ojos y me restriego la cara con la mano. El matrimonio roto de mi padre era un gran caos demierda. 

—¿Llamaste a la policía? 

—Por supuesto. Y les pedí que la escoltaran a la puerta, porque no se iba. Si tenemos en cuenta que en lahipoteca solo aparece mi nombre, creo que legalmente tengo ese derecho aunque estemos casados. Demonios,no estoy seguro —se detiene—. He quedado con mi abogado más tarde y vamos a proceder con el divorcio.

Ya se están emitiendo los papeles. Debería recibirlos en unos días. He puesto fin a esto.

—Ahora sí. —Mi voz suena monótona y llena de dudas. No puedo evitarlo.

—Ahora sí. Sé que probablemente te resulta difícil de creer, pero voy muy en serio. Me ha hecho muchodaño y no hay forma humana de que pueda revertirlo. No puedo confiar en ella. Hasta aquí hemos llegado. 

Segundas Oportunidades.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora