Capítulo 22

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Dos personas enamoradas, solas,aisladas del mundo. Eso es hermoso.MILAN KUNDERA 


                                                                    Siete meses después


                                                                     [Fable]

Drew y yo no creíamos en los cuentos de hadas. Los dos teníamos nuestros propios conflictos, problemas,nuestras jodidas vidas familiares que tiraban por el váter todos los pensamientos de «fueron felices ycomieron perdices». Hace mucho tiempo, éramos unos cínicos que se enfrentaban solos al mundo. Nuestravida cambió y ahora somos dos guerreros cínicos que se enfrentan al mundo juntos. 

Ahora tenemos nuestro propio «fueron felices y comieron perdices» y nos negamos a dejarlo escapar.

Lo observo ahora, sentado en la banda del campo de fútbol. Hace calor, aunque solo son las nueve de lamañana, y el sol de verano es intenso. Ya he cogido un bonito bronceado de estar sentada aquí fuera durantehoras viendo a Drew entrenar con su equipo.

Está adorable ahí en el campo. Me encanta verlo jugar. Tiene mucho talento, tanto cuando lidera a suscompañeros de equipo como cuando juega. Hay rumores de que un contrato en la NFL está cada vez máscerca.

En el pasado eso me habría asustado muchísimo, el pensamiento de que me dejara atrás. O tal vez quequisiera que me fuera con él, eso también me asustaba.

Ahora vivo el día a día. No hay necesidad de entrar en pánico. Cuando llegue el momento de tomar unadecisión, sé que tomaremos la correcta.

Juntos.

También me encanta lo sudoroso que se pone mi hombre cuando juega. ¿Me convierte eso en una friki?Oh, monto un espectáculo cuando me agarra y me abraza después de los entrenamientos, quejándome en vozalta de lo asqueroso que está, todo húmedo y apestoso.

Pero es teatro. Me encanta. 

Ahora viene hacia mí durante un descanso, con una gran sonrisa en la cara y me levanto, ofreciéndole ungran e intenso beso antes de pasarle una botella de agua fría. Él la coge, se quita el casco y se bebe hasta laúltima gota con tan solo unos tragos. 

¿He mencionado lo sexy que está cuando bebe? ¿No? Bueno. Me siento tentada a abanicarme cada vezque lo veo. 

—¿Te has puesto crema para el sol? —pregunta, aplastando la botella de plástico con el puño antes dedevolvérmela. 

Cojo la botella.

—Tal vez.

Me da toquecitos en la punta de la nariz con el dedo índice.

—Te estás poniendo rosa. Necesitas algo de crema.

Su preocupación por mí es ligeramente desmesurada. Desde que pasó lo de Adele ha sido muysobreprotector. Siempre está ahí para recogerme cuando termina mi turno en el trabajo, o para untarme elprotector solar. Quiere asegurarse de que estoy a salvo. Lo agradezco más de lo que él jamás sabrá. 

—Estoy tratando de ponerme morena —le digo.

—Ya tienes un bonito bronceado, cielo. —Recorre con el dedo mi hombro desnudo, dándome escalofríos —. ¿Sabes qué es lo que más me gusta del mundo?

Frunzo el ceño. ¿A dónde quiere ir con esto?

—¿Qué?

Se inclina hacia mí con la boca cerniéndose sobre mi oreja.

Segundas Oportunidades.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora