Capítulo 13

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Había llegado al fin el gran día del baile. A David no le importaba, había decidido no asistir y quedarse en cama todo el día haciéndose el enfermo para que su madre no lo obligara a ir. El año estaba por terminar y David no podía esperar para graduarse y comenzar la universidad; hace unos días había recibido una respuesta positiva por parte de la universidad de artes y letras, una de las universidades más reconocidas en ese ámbito, al fin algo bueno en mi vida pensó al ver el resultado.

—Puedo pasar —preguntó Sylvia tocando a la puerta—. No te hagas el dormido hermanito.

David se sentó y le regaló una corta y forzada sonrisa.

—Hoy es el baile ¿no estás emocionado? —Sylvia entró lentamente a la habitación.

—No pienso ir —murmuró cortante, Sylvia le miró con sorpresa.

—¿Por qué? —en su tono se captaba algo de preocupación—. David, si quieres que nos vayamos lo hacemos, no quiero molestarte más —suspiró—. Si no quieres vernos en tu grado no hay problema, yo le invento cualquier excusa a mamá.

—No, no es eso —respondió en una mueca. Aunque seguía molesto con ella, después de la conversación que había tenido con Victor se había prometido a sí mismo que olvidaría los malos sentimientos y que sanaría su corazón—. Simplemente no tengo ganas de estar allá, ni siquiera tengo con quién ir y no puedo aparecerme solo sabiendo que todos irán acompañados.

—¿No ibas a ir con tu amiga Helena? —inquirió ella a tiempo que se sentaba en el borde de la cama.

—Ya no somos amigos —confesó David con plena tranquilidad—. No te preocupes, todo está bien.

—¿Seguro? —Sylvia no podía entender qué había ocurrido, aquella chica además de ser su mejor amiga, era una parte importante en su vida y que ahora simplemente dijera que no eran amigos, era muy raro—. Me gustaría que confiaras en mí, yo qui...

—Aún es demasiado pronto Sylvia, necesito más tiempo —contestó cortante, la repentina amabilidad de su hermana le seguía produciendo desconfianza.

Sylvia se levantó y se acercó a David para besar su frente, el chico quedó estupefacto al sentir la cercanía y la calidez de su hermana. Él levantó su mirada tímidamente y por primera vez en mucho tiempo le brindó una sonrisa sincera.

—Por cierto, quisiera que me ayudaras a escoger el nombre del bebé —dijo finalmente revolviendo el cabello de David para luego salir de la habitación.

*****

El día comenzaba a oscurecer, David había estado toda la tarde viendo series, jugando y escuchando música, estaba por irse a la cama cuando sonó el timbre de la casa. Al principio no le dio mucha importancia debido a que él rara vez recibía algún tipo de visita.

—David es para ti —gritó Victor desde el primer piso.

¿Para mí? ¿Quién será? se preguntó mientras se ponía las chancletas. Rápidamente bajó las escaleras y se dirigió a la entrada en la que se encontraba Victor, el mayor parecía algo incómodo y miró a David con un gesto de advertencia.

—¿Quién es? —preguntó el chico poniéndose junto a Victor, cuando levantó la vista quedó completamente petrificado.

—Lo mejor será que los deje solos —musitó Victor.

—David... cuánto tiempo... —David abrió sus ojos de par en par y los restregó al no poder creer lo que estaba viendo.

—H-Helena —susurró con la voz cansada, comenzaba a sentir una leve punzada en su pecho—. ¿Cómo puedes venir después de lo que pasó? —se encontraba realmente molesto, era el colmo que se apareciera como si nada, qué quería ¿burlarse de él?

Jarro de Corazones (Gay)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora