- Allí mira.
- ¿Dónde?.
- Por el pasillo.
- ¿El desalineado ?.
- ¿Recuerdas el inicio de clases ?.
- ¿Será cierto lo que contó Marcus esa noche?.
- ¿Le crees ?
Los murmullos siguieron a Harrison desde el momento en que, su presencia, fue apreciada por los alumnos curiosos en los pasillos del enigmático castillo. Los alumnos de Slytherin que esperaban fuera de las aulas lo observaban deliberadamente sin decoro e intentaban ponerse de puntillas para observarlo, o fingían ignorarlo con tal de cubrir su corrosiva curiosidad. Harrison deseaba que no lo hicieran, que no miraran, que no fingieran, simplemente deseaba que su presencia fuera lo mas nítida posible ante los ojos de los curiosos con el propósito de pasar desapercibido. Intentaba concentrarse en sobrevivir a el intermedio de sus clases y, las miradas irregulares, no lo dejaban pensar.
En Hogwarts había, si no mal recordaba, 142 escaleras algunas amplias y despejadas y, otras tantas, estrechas y abarrotadas, eso si tan impredecibles como tu retorcida mente lo puede imaginar, unas te llevaban a un lugar diferente los viernes. Otras tenían un escalón que desaparecía y había que recordarlo para saltar. Un sin fin de puertas más, sin embargo, algunas inutilizables pues solo fingían puertas ser.
El castillo era sin duda un ente viviente que algunas veces necesita tu amabilidad y tu atención para servirte con total plenitud. Recordar todo con exactitud era casi imposible y conocer todos los secretos del castillo era una tarea sin duda para la eternidad. Las personas de los retratos vivientes se visitan mutuamente pasando de voz en voz el sin fin de secretos que albergaba el castillo tantos propios como de los habitantes en el.
Los fantasmas tampoco ayudaban, en especial, aquel fantasma que parecía recordar a la muerte, el barón sanguinario no dejaba de espiar levemente a Harrison en su estancia en el castillo. Susurrando cosas ilegibles e incluso solamente mirándole con suma atención algo que le provocaba escalofríos; por otro lado Pevees y Nick casi decapitado seguían siendo los mismos fantasmas desagradables que en alguna vida tuvo la desdicha de conocer con la excepción de que parecían evitar su presencia.
En otro plano se encontraban las clases, clases las cuales ya había tenido de antemano. Agitar la varita de manera correcta, decir los cánticos correctos y la optima pronunciación era esencial; afortunadamente, para Harrison, ya hace mucho tiempo dejo de depender de su varita incluso de los cánticos, Harrison era una granada que en manos incorrectas crearía el armagedon del mundo mágico por segunda vez. En su vida como Harry Potter este tuvo demasiado tiempo libre encerrado en su habitación de la casa de sus "tíos" por lo que hacer magia sin varita se convirtió en un habito suyo.
El estudio de las estrellas cada miércoles a media noche era sumamente relajante, el olor a tierra mojada al entrar a herbolaria ya seria impregnado pues tres veces por semana debía asistir, por su parte la profesora Sprout seguía igual de pequeña y regordeta de como la recordaba.
Historia de la magia había sido una asignatura que a Harrison le había parecido, en su dimensión, sumamente aburrida sin embargo por alguna extraña razón el empaparse de conocimiento se había vuelto parte de su ser ya hace algún tiempo.
La clase de encantamientos de ese día fue interrumpida por el súbito aumento de fanatismo del excitado profesor alias diminuto Flitwick que, al nombrar a Andrew Potter, salió huyendo para no volver jamás.
- Transformaciones es una de las magias más complejas y peligrosas que aprenderán en Hogwarts - dijo - Cualquiera que pierda el tiempo en mi clase tendrá que irse y no podrá volver. Ya estáis advertidos.
La profesora McGonagall era siempre diferente. Harrison sabia que la maga era una profesora con la que no debía de tener problemas. Siempre estricta e inteligente.
Después de su alentador discurso a los estudiantes de primer año y una introducción compleja que provoco dolor de mano a aquellos que escribían cada palabra junto con una demostración de peligrosa magia la profesora, con elegancia, fue depositando, en los mesa bancos compartidos, una mordica cantidad de arcilla con la orden de convertirla en una simple aguja.
ESTÁS LEYENDO
He is the new black || Harry Potter ||
RandomLos días y las noches pasaron, tanto luz como oscuridad vivían en la ignorancia de ser los mas fuertes, con los ideales correctos y las razones correctas por cuales luchar mientras, en la penumbra de las sombras, un joven con habilidades inigualabl...
