1 de Septiembre 1991.
El firmamento oscuro plagado de estrellas se imponía sobre nosotros. El gélido aire de la noche me daba un cálido abrazo de bienvenida. Frente a mi una estructura imponente se alzaba llena de una colorida pero misteriosa magia desde tintes rojos, verdes, azules hasta amarillos que entre sí creaban un enigmático brillo que bailaba alrededor.
El olaje del lago oscuro junto al movimiento brusco de mis compañeros infantes meció con algo de intensidad la canoa en donde nos embarcábamos. Su asombro era entendible, el panorama era tan bello y sorprendente que era imposible no sacar a relucir su lado más infantil teniendo en cuenta que los que iban abordó junto a el eran nada más y nada menos que los hijos de algunos mortifagos de su anterior vida un ejemplo de ello era Blaise Zabini que se encontraba observando con suma maravilla el castillo.
Por otro lado los demás niños de nuevo ingreso se encontraban emocionados y llenos de curiosidad observando energéticamente a su alrededor en busca de nuevas experiencias, en cuanto a aquellos que ya tuvieron la dicha de disfrutar la experiencia esperaban pacientemente detrás de las grandes y majestuosas puertas del enigmático castillo.
Por su parte observaba tranquilamente todo el desarrollo desde un pequeño lugar en el bote, donde su atormentada alma no era relevante para nadie.
Los jadeos de asombro de los niños y los gritos extasiados de sorpresa sonaban por el lugar.
- ¡Permanezcan en sus asientos! - el grito inconfundible de Hagrid hizo eco por la noche y fue inevitable para Harrison no voltear y cerciorarse de su existencia en este lugar; el hombre seguía tan peculiar como siempre con su altura extravagante y algo intimidante, una barba prominente y su vestimenta nada prolija; unos segundos mantuvo la mirada tras su hombro y tan rápido como volteo apartó la mirada al notar que en el mismo bote que el embarca había tres personas más que se le hicieron parcialmente conocidas.
Harrison se encerró en total soledad dentro de su mundo, nada complicado al ser ignorado por todos los tripulantes del bote y sinceramente lo prefería así. El tiempo transcurría y junto a él disfrutaba de lo que parecía ser un libro grueso de pasta color negra totalmente lisa, sus piernas se encontraban cruzadas de una manera elegante mientras su espalda se encontraba completamente recta, su afilada mirada nunca se despegó del supuesto libro aunque el largo de su cabello obsidiana obstruyera un poco su visión esmeralda.
Los niños que iban junto a él en el bote continuaron de pie aún ignorando su presencia sin despegar la mirada del castillo.
Por última vez Harrison dio un vistazo al gran lago negro bajo ellos y como deseando sólo hundirse lo admiro con completo anhelo esperando que lo inevitable fuera lo más lento posible.
(...)
Las expectativas de este nuevo ciclo escolar se encontraban muy altas y todo el mundo dentro del castillo lo sabía.
Albus Dumbledore se encontraba más que contento. Este año escolar las ruedas del destino por fin comenzarían a moverse; Andrew Potter asistiría a Hogwarts y con ello el podría llevar a cabo sus planes, una guerra había sido predicha y aunque él fuera un mago de renombre y poderoso, que seguramente podría encargarse de ello, un lema, una bandera, algo distintivo debía de regir al pueblo y quien mejor que Andrew Potter, el elegido.
Por otro lado Severus Snape era todo lo contrario, más que feliz estaba en total estado de cólera por varias razones; sus estándares conforme a los nuevos alumnos eran malos por no decir mediocres, no esperaba nada de nadie ni siquiera de la persona que tenía a Albus embelesado, Andrew Potter el hijo del despreciable James Potter; ¿existía algún consuelo en su situación?, ninguno que les concierna.
Los cursos superiores por igual se encontraban expectantes de la elección, mientras aguardaban mantenían una cordial y amena platica, bueno, por lo menos eso hacían los alumnos que estaban más que alegres de reencontrarse con sus compañeros de casa.
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He is the new black || Harry Potter ||
De TodoLos días y las noches pasaron, tanto luz como oscuridad vivían en la ignorancia de ser los mas fuertes, con los ideales correctos y las razones correctas por cuales luchar mientras, en la penumbra de las sombras, un joven con habilidades inigualabl...
