La situación se estaba tornando asquerosamente asquerosa, ósea, simplemente asquerosa.
Después de ser reprendido por Severus, que salvajemente desgasto mi apellido, fui observado meticulosamente por todos aquellos profesores presentes; la incredulidad y el escepticismo bailaban en las expresiones de la profesora McGonagall que, podía jurar por las túnicas de Merlín, pensaba "como el un niño de primer año desalineado y al parecer nada encantador podía ponerse en esa desfavorable situación" ganas no me faltaban de decirle que yo tampoco lo sabía; por otro lado el director de la inefable escuela miraba con cierto interés todo el desastre ocurrido.
Todo se mantuvo tácito mientras éramos escoltados a la oficina del director, el "asombroso" Potter cojeaba pero aun era capaz de caminar, por su parte su grupito de conspiradores "la pandilla matona" si bien acabados de despertar del aturdimiento al que los sometió mi magia solo se encontraban confundidos por lo sucedido hace unos momentos.
La profesora McGonagall escoltaba a los Gryfindors en sepulcral silencio dando algunas miradas de soslayo con preocupación; detrás de ellos, Snape, Iba delante de la formación hecha por las serpientes, obviamente, no sin antes haberse asegurado que todos se encontraban en perfecto estado.
Por mi parte iba detrás de todos estos sin preocupación alguna siendo juzgado a través de los anteojos del director que sin reparar ni un poco caminaba a la par mío sin dejar de mirarme, casi parecía que le gusto.
Podía jurar que Snape susurraba entre dientes mi nombre con molestia y otras vagas palabras como lo eran: "Tenia que ser Vasilis" .
- Pay de limón - la oficina era tal como la recordaba. Detrás de una imponente gárgola un cuarto mágico se encontraba a disposición. Los rústicos cuadros de los antiguos directores observaban como, poco a poco, cada uno de nosotros se iba acomodando por el lugar sin emitir ni una solo palabra.
- ¿Dulce de limón? - el director pretendía empezar la disputa con mesura y calma sin embargo los presentes no cortejaban lo mismo.
- ¿En serio Albus? - Snape no era paciente eso era un hecho - No pretendamos que estamos tratando con un simple juego de niños y ponte serio - escupió - primero, el ala este del castillo esta dañada por no decir destruida y, para colmo, el paso a mi salón de clases estará suspendido hasta nuevo aviso - algo que pudo haber arreglado Harrison si Snape no hubiera gritado su nombre con tanta enjundia - segundo, a juzgar por el estado del pasillo podría jurar que los hechizos utilizados no eran para el uso cotidiano.
- Deja de eso Severus, ¿Por que razón estaban practicando hechizos fuera de sus horas de clases? - acoto McGonagall observando a todos los presentes.
- Bien parece que nadie desea dulce de limón - susurro Albus entre dientes - Bien jovencitos, ¿Quién comienza? - antes de que cualquiera pudiera comenzar a hablar el grupo de leones se nos adelanto con Gallardía, como siempre.
- Profesor, íbamos de camino a nuestra próxima clase - comenzó a narrar Andrew Potter - Todo iba con normalidad hasta que Draco Malfoy y su pandilla nos interceptaron con insultos mordaces y palabras hirientes - poco a poco Andrew se alejaba mas de todos los niños y se acercaba con un brillo de inocencia en sus ojos al director - si, nos defendimos y empezó una disputa, por mas que le rogábamos a Draco que se hiciera a un lado no lo hacía. Nos puso entre la espada y la pared.
- Así que eso paso - la mirada afilada de McGonagall viajo a nosotros, las serpientes, al escuchar las palabras del niño Potter.
- Y luego - prosiguió Ronald Weasly en el mismo papel de victima - cuando al fin nos quitamos a las serpientes de encima llego Vasilis - señalo Ronald a Harrison que sostenía una batalla de miradas con un cuadro de la habitación - y nos ataco por la espalda. Andrew intento protegernos sin embargo el hechizo que nos mando Vasilis fue tal que lo dejo herido - contó Ronald casi en lagrimas - ¡solo mírelo! - blanquecino, renqueando y sosteniendo su estomago seguramente por el fuerte rodillazo al que lo sometió Vasilis - nosotros solo nos protegimos ellos nos arrinconaron - ante la afirmación los leones como borregos asintieron sin tapujo alguno.
ESTÁS LEYENDO
He is the new black || Harry Potter ||
RandomLos días y las noches pasaron, tanto luz como oscuridad vivían en la ignorancia de ser los mas fuertes, con los ideales correctos y las razones correctas por cuales luchar mientras, en la penumbra de las sombras, un joven con habilidades inigualabl...
