Silencio absoluto, todo el espacio quedó estático, la espada incrustada en su corazón hacía eco en su cabeza retumbaba con fuerza e insistencia. La oscuridad consumía poco a poco el lugar y los cuerpos que adornaban el sitio se desvanecían en cenizas al mínimo roce de la Misma. Los ojos opacos ya sin vida de Harry Potter miraban más allá de la oscuridad, se podía apreciar una prominente sombra que, si bien era oscura, contrastaba con todo lo demás.
Una sonora carcajada resonó llena de malicia, acompañada de una penetrante mirada dorada que no apartaba de los ojos alguna vez con vida del niño Potter. Tela cayendo en cascada se mecía conforme el ente desfilaba en la oscuridad acortando poco a poco la distancia, un olor particular jugaba alrededor de Harry, un olor que por desgracia el conoció a la perfección, el olor a la muerte.
- ¿ Vienes a regocijarte en mi dolor? - palabras suavemente susurradas abandonando los labios morados del chico muerto y desahuciado.
- Si bien tu oferta es exquisitamente tentadora tendré que declinar. Te lo dije en nuestro último encuentro mago - escupió la muerte con sarna - tu destino era regresar al mundo de los vivos para cumplir tu propósito pero no tendrías un final feliz. Regresar salvaría a todos de la tiranía de aquel considerado maligno aunque a un precio muy alto, forjarías tu propia cárcel de culpa y tortura convirtiéndote en lo que juraste destruir, un Monstruo.
Harry lo sabía, el día que decidió dar su vida para detener toda esa masacre, la muerte apareció ante él dándole una advertencia disfrazada de un destino que por nada del mundo podría ser modificado aún así decidió regresar a acabar lo que había comenzado y así después cumplir su condena en eterna soledad. A él ya no le importaba pasar su muerte en condena eterna, al fin podría descansar de ser el niño que vivió, podría dejar de ser Harry Potter ; ¿A qué precio?, No lo sabía, pero estaba a punto de descubrirlo .
- "Te ofrezco mi cuerpo y alma entera", eso fue lo que prometiste, lo prometiste por el mundo que ahora está muerto, es hora de reclamar lo que me pertenece, tu eres mío Harry Potter, tú y tu destino... en esta, en tu próxima vida por siempre y para siempre - la tranquilidad que rodeaba a Harry desapareció por un instante, instante que no pudo esconder de la muerte.
Aprovechándose de esto acarició con lentitud y con peligroso cuidado el rostro del ojiverde, como si de un muñeco se tratase; delineaba con delicadeza cada parte de ella mientras sus ojos no se despegaban de los ojos sin vida de aquel fascinante ser que le había otorgado la más exquisita sinfonía que en toda su ridículamente extensa existencia había saboreado.
- Deseo - la mano de la muerte se detuvo en el pectoral izquierdo de Harry - que me muestres una vez más una sinfonía digna de mi existencia - con fuerza tomó el mango de la espada Gryffindor que residía en su corazón - Vive como lo deseos y tu deuda será saldada, muéstrame una vez más tu exquisita existencia en todo su esplendor querido Harry - con rapidez la muerte arrancó la espada de su corazón. La sangre salía a chorros del hoyo en su pecho lo que no tardo en crear un charco debajo de sus pies, mismo que lo fue consumiendo poco a poco; la mirada de Harry en ningún momento se despegó de aquellos ojos dorados que demostraron anhelo y diversión.
Sus cuencas verdes brillaron en lo que la muerte tomó como una promesa silenciosa, antes de que Harry fuera consumido totalmente por su propia sangre, la parca se sintió bendecida al ver como esos ojos verdes destilaban brillo de nuevo.
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He is the new black || Harry Potter ||
De TodoLos días y las noches pasaron, tanto luz como oscuridad vivían en la ignorancia de ser los mas fuertes, con los ideales correctos y las razones correctas por cuales luchar mientras, en la penumbra de las sombras, un joven con habilidades inigualabl...
