Capítulo 12: Los tres grandes señores mágicos

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El picor en sus dedos comenzaba a tornarse doloroso más no se detuvo, el olor a especias alrededor activaba en el un sentimiento de melancolía. La mirada oscura del profesor Snape taladraba desde hace unas horas mi nunca en busca de algún ápice de hastío o dolor sin embargo no encontró más que vacío en las expresiones del niño de cabello azabache.

- Termine señor - las manos rojizas del niño frente a él mostraban el esfuerzo que utilizó este al tallar los calderos en especial el de aquel incompetente niño Longbotton que dejó aquella viscosa y mortífera poción aún adherida al caldero.

Aunque no lo creyeran Snape tenía un propósito, nadie debía de tener la idea suicida de ser un héroe, una persona capaz de olvidarse de sí mismo por otros. La palabra ni siquiera debía de existir dentro del léxico de alguno de sus protegidos. Vasilis debía aprender que nunca se puede salvar a todos y que salvar a los pocos que pueda no siempre le traerá consecuencias gratas; pero, a juzgar por la mirada en blanco que este le daba, no estaba ni cerca de entender las enseñanzas que él tan benévolamente le enseñaba.

- La autopreservacion es necesaria para sobrevivir en el mundo niño, no lo olvides. Un descuido puede desatar calamidades - deslizándose desde la manga de Severus una varita liza ennegrecida se hacía presente. La varita que Harrison había dejado descuidadamente en el salón de pociones estaba en posesión de la persona que menos espero. Error suyo al creer que sus infantes compañeros serían tan inteligentes como para chantajearlo con eso.

- Gracias

- Mañana a la misma hora, Vasilis - Snape pudo haber sido más desalmado con el chiquillo problemático sin embargo algo en el joven le hacía retener sus desagradable instintos obligándolo a ser un poco más amigable con el mismo. Harrison por fin había sido despedido y Severus al fin podría descansar de aquel molesto chiquillo.

El torrente sanguino de Severus Snape fue agredido por una oleada oscura de magia proveniente de una de sus extremidades superiores. El ardor que eso provocaba solo podía significar una cosa, su empleador estaba solicitando su presencia.

"¿Ahora que deseaba Riddle?"

Snape intento resistirse al urgido llamado sin embargo pareciera que este nunca desistiría. El esfuerzo que estaba haciendo sin duda era sobre humano gotas finas de sudor recorrían su frente y el rechinido de sus dientes era cada vez mas notorio. El sufrimiento en su rostro era evidente y sin poder tolerar un poco mas el ardiente dolor desapareció de las seguras paredes del castillo en una nebulosa oscura.

(...)

- Un nuevo récord, Severus - Sus pulmones ardían y sus labios se abrían de par en par en busca de halar un poco del aire por el lugar - Debería agradecerte. Malfoy me debe diez galeones por ello - tambaleándose un poco abofeteo la mano que se le ofrecía anteriormente - Huraño como siempre, Prince.

- Púdrete Regulus - Por eso y muchas mas razones Snape no deseaba asistir a las reuniones generales que empleaba "Su señor". Regulus y Lucius haciendo apuestas acuesta de su persona, Mortifagos esparcidos por el salón y el circulo interno de Riddle haciendo de las suyas como siempre. Aquellas juntas no tenían un fin en especifico mas allá de tocar la información recolectada por sus seguidores en lo que respecta a la semana en curso.

- ¡Cállense!, ¡Ya casi llega nuestro señor! -  la loca de Bellatrix exudaba excitación a mares por los poros y con aquella mirada trastornada observaba la elegante puerta con anhelo, para nadie era un secreto que Bellatrix mas que enamorada estaba obsesionada con el Galante Lord de los Gaunt.

- ¡Callate tu Bellatrix! - Barty Crouch Jr escupió desde el otro lado de la sala con afanes de molestar

- ¡Repitelo escoria! - Con varita en mano Bellatrix se dirigió a Barty el cual siguió su ejemplo

He is the new black || Harry Potter ||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora