Capitulo 9: Complejo de héroe

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¡Oh memoria!, enemiga mortal de mi descanso, tan cruel como te es posible atormentas mis sueños sin retraso y, hasta estar satisfecha, permites benévolamente que un ser como yo tenga un poco de descanso.

La suave seda que cobijaba mi cuerpo se encontraba llena del sudor frío que salía de mi tembloroso cuerpo, desesperado intentaba detener los calambres en mis manos que anteriormente se encontraban fuertemente cerradas, en una acción desesperada por desentumir mi cuerpo erguí violentamente mi espalda; el parpadeo incesante de mis ojos fue necesario para enfocar mi nublada vista llena de frías lagrimas; con mi respiración arrítmica ya calmada me fue posible ubicarme en el espacio. Un tempus no verbal, y sin varita, fue más que necesario para corroborar la hora, que para su nula sorpresa, era sumamente temprano. Vagar por la sala común no era una opción y mucho menos por el Castillo, claramente no sin antes asegurarse de los alrededores, una tarea que hoy por hoy no deseaba cumplir, por lo cual vagar en su habitación era la única alternativa segura.

Con un suave movimiento de muñeca abrió las negras cortinas que colgaban sobre su cama impidiendo que la luz de las mágicas velas molestara su velada sólo para darse cuenta que sus ropas estaban manchadas por pequeñas gotas escarlata que se deslizaron desde sus fosas nasales. El cuarto que le había sido asignado era bastante normal, eso sí le quitamos toda la magia que rebosaba en el, cuatro paredes lisas con detalles plateados se alzaban a su alrededor y sobre su cabeza un techo, tipo plafón, que hacia ver la habitación más profunda de lo que era. En una esquina de la habitación descansaba un antiguo, pero no menos bello, escritorio donde Harrison dejó reposando varias cosas, entre ellas, un misterioso y hermoso cofre color ámbar detallado con dibujos difíciles de comprender, encima de todo ello un hermoso cuervo esculpido en oro que imponía bella sencillez; dentro de este cofre, obtenido de una de sus cámaras en Gringotts, Harrison depósito sus tres anillos de señorío meramente por seguridad, anillos que lo calificaban como único y verdadero poseedor de sus apellidos, dicho cofre sólo respondía a su sangre o en todo caso a su dorada magia.

Siendo más específicos en los anillos, el anillo Vasilis estaba cien por ciento ligado a su historia mágica siendo este un cuervo tallado en oro con una gema verdosa en un costado del mismo, por otro lado el anillo Morte estaba ligado a la mismísima muerte, más que nada a su fatídica historia con los tres hermanos, en esa historia ella confío demasiado en si misma y si bien es cierto que no confiar es estúpido dejarse llevar por esta es reverenda estupidez. Dos cabezas de serpientes talladas en oro hacían la ilusión de sostener una espinela negra que era tallada en un formidable rombo dimensional, cuando el anillo recibía la magia del portador este se volvía transparente mostrando en el interior de la piedra la figura de las reliquias de la muerte. Sin duda eran anillos hermosos pero sumamente peligrosos si se sabía de su existencia, y conociendo los planes de Harrison lo último que deseaba era que esto saliera a la luz, por ahora quería ingeniárselas por sus propios méritos.

La yema de sus dedos dejaron de sentir la desigual superficie del cofre y se concentro en el chillido venidero del techo de su cama donde una negra lechuza lo miraba casi en reproche con unos profundos ojos azules, seguramente por levantarlo de su esplendoroso sueño. 

- Siempre orgulloso, ¿No es así?... Sirius - una última mirada despectiva recibió de la estrella más brillante del nocturno cielo para después ignorarlo por completo.
Harrison aún recuerda cómo fue que que terminó con aquella oscura y orgullosa lechuza, en realidad estaba decidido a comprar a su antigua lechuza Hedwig, la cual había muerto una noche al protegerlo, y aunque asistió el mismo día que Hagrid se la entrego no hubo rastro de aquella blanquecina lechuza, contrario a la blanca lechuza que buscaba una lechuza con una personalidad algo oscura y por supuesto gruñona entró en su radar al pasar por una tienda, al observarlo con detalle, en un principio, le recordó a Severus y sin poder evitarlo rio por la hilarante comparación pero cuando la vio de frente la risa que brotaba de sus rosados labios se apago aquellas gemas azules transmitían una vida llena de sufrimiento y encierro, una vida sin libertad; sin poder evitarlo Sirius, su Sirius, se le vino a la mente; aquella persona que sufrió el infierno en vida, su padrino.

He is the new black || Harry Potter ||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora