—Aún es pequeño, puede morir, ¡No tiene resentimientos!
Xie Lian buscaba desesperadamente una salida. Entonces, detrás de Jun Wu vio una mariposa plateada revoloteando para llamar su atención. Voló hacia una enorme estatua en una de las paredes del volcán y le mostró un rostro conocido. Esa escultura era suya, alguien la había tallado dentro del horno y no podía ser otro que Hua Cheng cuando estuvo dentro a punto de renacer como Rey fantasma. La mariposa no resistió el calor y se fundió, pero había entregado el mensaje.
—Lo soportará, ya lo he intentado. ¿No lo sientes? Te adora, si lo arranco de tu vientre por su padre seguro tendrá el suficiente resentimiento.
—¡Tú atacaste al hijo de Feng Xin!
Xie Lian estaba atónito, eso era sólo un niño divino, tal vez había mucho más. Pero si comparaba el poder espiritual de Cuocuo con el de su hijo, si tenía el potencial para ser una devastación. Hijo de un dios y un Rey fantasma, fuera Bai Wuxiang o Hua Cheng, el hijo de Xie Lian sería un peligro si nacía en ese horno.
—Y si no funciona... lo intentaremos de nuevo, luego otra vez, y otra y otra...
Jun Wu avanzó con su sonrisa dejándose llevar y revelando su repulsiva forma. Xie Lian retrocedió.
—Me descuidé, es que me dejé llevar. Tendremos una familia entera. Muero por intentarlo y estoy seguro que cada vez te harás más dócil.
—¡Nunca! No participaré en esto.
Xie Lian no entendía cómo podría subir a la estatua hasta que sintió a su hijo moverse y hacerlo llenarse de una sensación de bienestar. El bebé le había prestado poderes espirituales de forma desbordada. Era como si todos los poderes espirituales impedidos por sus grilletes se estuvieran almacenando en el bebé.
Pero luego de ese movimiento, Xie Lian pudo atacar a Jun Wu y alejarlo lo suficiente para ir a la estatua. Subió por los pliegues y puso todo su esfuerzo en subir a pesar de su vientre.
—¿Deja de jugar, piensas escalar hasta la salida? Sólo adelantarás su nacimiento.
Bai Wuxiang planeaba cortar el vientre de Xie Lian y sacar al niño. Ya estaba bien formado y no sería horrible como Cuocuo.
Xie Lian llegó hasta la estatua y sintió una contracción. Luego miró bajo sus pies. Había un hilo de sangre, su bebé estaba en peligro y debía sacarlo. Puso gran parte de su energía espiritual en darle una palmada a la estatua y esta se comenzó a mover provocando un enorme temblor.
La estatua extendió la mano hacia Xie Lian y lo ayudó a subir, luego lo puso sobre la corona de jade en su cabeza. Era el lugar más seguro. Ante la mirada furiosa de Jun Wu, la estatua se movió y rompió la entrada del volcán saliendo hacia la nieve.
A lo lejos vio una mancha roja, era Hua Cheng, parecía sumamente aliviado cuando la estatua lo hizo subir a su mano.
Xie Lian vio a Hua Cheng con emoción contenida, se arrastró hacia él y entonces cayó en sus brazos, Hua Cheng lo recibió con los brazos abiertos.
— Lo siento San Lang, rompí la promesa, no deberías estar aquí, aun así, estoy tan feliz de que hayas venido — dijo Xie Lian al borde de las lágrimas.
— Gege no debes hablar, estás delicado, yo me encargaré ahora — dijo Hua Cheng resguardándolo en sus brazos y entonces tomando el mando de la estatua para llevarlo al lugar más seguro y cercano.
El blanco sin rostro no parecía perseguirlos, no sabía si estar aliviado al respecto o no, ese bastardo nunca se sabía que podía estar planeando, pero preocuparse por él no era prioridad pudo ver que estaban cerca del santuario Puji y entonces decidió que debían ir allí, Xie Lian estaba perdiendo mucha sangre, ver cómo sus ropajes blancos se tenían de rojo le estaba provocando una desesperación tremenda. No podía permitir que muriera ni él ni su hijo.
Cargó a Xie Lian al interior del santuario y esperando encontrarlo vacío, pero se encontró con el que fue el señor del viento, con ropajes harapientos, allí dando una modesta ofrenda.
— ¡Su alteza! — grito completamente consternados ante la escena frente a él.
— ¿Sabes qué hacer? ¡¿sabes cómo atender un parto?! — preguntó Hua Cheng desesperado.
—Y —yo algo sé, pero... solo recuéstalo allí — pidió que lo dejara en la cama de paja — Voy por agua, dale energía espiritual para tratar de calmarle, volveré enseguida.
—Iré yo, tienes la pierna herida, hazle compañía a su alteza — pidió Hua Cheng.
Shi Qingxuan no esperaría encontrarse en tal situación, si todo salía bien estarías punto de presenciar el nacimiento de un ser realmente poderoso.
Hua Cheng no tardó en llegar con el agua, la comenzaron a calentar y entonces mojó algunos trozos de tela para limpiar el rostro de su alteza, esto era algo que solo sabía de cuentos y chismes que había oído de otros, no estaba tan seguro de que fuera la persona indicada pero no había tiempo.
Quitaron las botas y aflojaron las túnicas que llevaba Xie Lian, no tenía pantalones dado su avanzado estado, Shi Qingxuan tragó saliva.
— Uno de nosotros debe ver allí abajo.
— Confío en que sabrás que hacer — dijo Hua Cheng tomando la mano de Xie Lian que soltó un gemido adolorido.
"Me toca la parte difícil" pensó Shi Qingxuan.
— No suelte la mano de su alteza, aquí vamos... su alteza escucheme, debe comenzar a pujar.
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Lluvia Sangrienta que Poliniza una Flor
FanficXie Lian el príncipe heredero de Xian Le, ha ascendido por tercera vez al reino celestial pero esta vez no como un simple dios sino como el prometido del emperador celestial Jun Wu, pero a su vez se encuentra atrapado en un mar de intrigas luego de...