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Me detuve al escuchar un gruñido que cortó el aire como una navaja

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Me detuve al escuchar un gruñido que cortó el aire como una navaja. Un olor pútrido me revolvió el estómago.

Antes de que pudiera reaccionar, un enorme lobo gris se abalanzó sobre Riley, impidiendo que atacará al vampiro. Fue todo tan rápido que apenas pude procesarlo.

¿Eso es un lobo?. El desconcierto no cabía en mí. Faltaba que aparezca la sirenita y ya teníamos el circo de los sobrenaturales.

Los gritos de Riley me ensordecen. Lo arrojó al suelo con violencia, arrancándole algo del brazo. Un objeto blanco —¿un brazo?— voló y chocó contra las rocas.

Riley gritó de furia.

Ya me agradaba el perro.

Entonces vi a Victoria, escurriéndose entre los árboles. Que cobarde. Crea un ejército de vampiros para no enfrentar ella sola a unos vampiros y ni siquiera tenía el valor de quedarse a pelear por su causa.

—No te vayas, Victoria —murmuró el desconocido en el mismo tono hipnótico de antes—. Nunca tendrás otra oportunidad como ésta.

Ella le mostró los dientes y siseó como un gato rabioso.

—Siempre podrás huir luego —ronroneó él—. Tendrás mucho tiempo para eso. Es lo que haces siempre, ¿no? Ése es el motivo por el que te retenía James. Le eras útil, pese a tu afición a los juegos mortales. Una compañera con un asombroso instinto para la huida. Él no debería haberte dejado. Bien que le habrían venido tus habilidades cuando lo encontramos en Phoenix.

Un rugido brotó entre sus dientes.

—Sin embargo, eso fue todo lo que significaste para él. Es de tontos malgastar tanta energía vengando a alguien que sintió menos afecto por ti que un cazador por su perro. No fuiste para él nada más que alguien oportuno. Yo lo sabia.

Él esbozó una sonrisa torcida mientras se golpeaba la sien con un dedo.

¿Acaso era aquel vampiro lector de mentes del que nos advirtió Riley?

Con un aullido estrangulado, Victoria se precipitó contra los árboles de nuevo, fintando hacia un lado. El vampiro se precipitó hacia ella impidiendo que vaya.

Justo entonces, el puño de Riley alcanzó el flanco de su contrincante y un gemido bajo se ahogó en la garganta del lobo gigante. Este retrocedió con los hombros encogidos, como si intentará sacudirse el dolor.

No estaba segura de que tuviera oportunidad contra Riley. Me gustaría ayudarle pero no sabía cómo enfrentarme al lobo si decidía atacarme.

— ¡Tú solo quieres acabar con Bella! — distrajo el vampiro a mi creadora. Ella lo miró inmediatamente y luego a la humana. Supongo que esa es Bella—. ¿No es cierto? Quieres que yo sienta el mismo dolor que sentiste cuando mate a James—. por cada frase que terminaba se acercaba un poco más a Victoria—. Cuando lo hice pedazos. Cuando lo convertí en cenizas. Cuando lo convertí... en nada.

𝘿𝙪𝙨𝙠 »𝙀𝙙𝙬𝙖𝙧𝙙 𝘾𝙪𝙡𝙡𝙚𝙣Donde viven las historias. Descúbrelo ahora