Claridad

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Taichi era un hombre sumamente profesional, con forme fueron pasando los días las fotografías que iba mostrando para los carteles promocionales entusiasmaba en gran medida al director y al elenco. Sin duda Yagami sabía cómo atraer la atención del público e incentivar su curiosidad para mantenerlos en vilo sin debelar información. 

El director estaba por demás complacido, pues además de los carteles, Tai había pensado varios eslogans que acompañarían cada imagen, y que aun que estaban relacionadas con la trama de la película, en realidad no aparecían como frases significativas de los personajes. 

Una de ellas, la que se colocaría junto a la fotografía de Michael rezaba: el destino igual al abismo, es una profunda y oscura incógnita. 

 Mientras que la de Matt decía: El abismo no se compara con la inmensidad de mi amor. 

Al leerla Matt quiso pensar que era una señal, que no todo estaba perdido, por eso cada mañana colocaba en el estudio de Tai un chocolate, una rosa, un dulce, cualquier detalle que se le ocurriera para hacerle saber que siempre estaba en sus pensamientos. 

Sin embargo, aquellas acciones que buscaban hacer sonreír a Tai parecían más bien tener el efecto contrario. Así que una mañana Taichi con la mirada sería llamo a Matt para tener una conversación que Tai había esperado no tener. 

—Voy a decir esto solo una vez, así que espero escuches y comprendas —dijo con los brazos cruzados y manteniendo en todo momento contacto visual con Matt. 

Afuera se escuchaban la llegada del personal, pero eso no le preocupaba, al menos no a Tai quien aviso al director del asunto, apenas si una mención de que necesitaba un tiempo para hablar con Yamato. Y aunque el director pareció muy interesado en saber el motivo, simplemente le suplico que no demorara más allá de una hora. 

Así que ahí estaban, en ese pequeño espacio destinado a él como un improvisado estudio. 

—Cuando nos conocimos ya sabía lo que era la soledad, y en ella pensé que viviría toda mi vida. Porque no es lo mismo tener amigos y familia, a una pareja, alguien a quien amar. Lo peor era que ya ni pensaba en la posibilidad, simplemente me resigne a que así debía ser. Luego llegaste tu y arrasaste con todo lo que yo tenía por sentado. De la noche a la mañana me encontré pensando en ti, en lo maravilloso que sería despertar a tu lado, el besarte, dar caricias y recibirlas, si al principio considere era solo un sueño ya no importa, porque cuando me besaste en el estacionamiento de d'Xim deje de pensar en lo que era correcto para el mundo, y comencé a considerar lo que me hacía feliz a mí. Y luego... 

—Tai, lo de aquella vez...

 —Mira Matt, no te llame para escuchar explicaciones, si lo hiciste por pura maldad, por que no tenias otra opción, o hasta porque pensaste que era lo correcto, no me interesa. Lo único que importa es que, después de eso me sumergí en mis memorias y fantasías, sabía que debía olvidarlas para seguir adelante, pero en apenas unas horas tu te convertiste en lo único que podía darme felicidad. Olvidarte era como sacarme una navaja clavada en la carne. Tenía miedo a volver a esa vida en que no podía ser yo mismo, en la que me ocultaba detrás de Sora, porque ahora que había probado lo que era estar vivo, me rehusaba a regresar a solo sobrevivir. Lloraba todas las noches pensando que mi error fue amarte. Y me estaba hundiendo. 

—Tai, yo...

—¿Sabes que es lo peor de todo? —dijo con firmeza para impedir que Matt hablara. —Que sin darnos cuenta arrastramos a otros con nosotros. Sora sufría al verme tan autodestructivo, Hikari me abrazaba y lloraba a mi lado, y Yoshino... Yoshino me pedía todos los días: sonríe papi. Sus manitas sujetaban la mía mientras intentaba por todos los medios animarme —y Tai sujeto su mano derecha con la izquierda al recordar el tacto del pequeño. —Pero cuando estas depresivo pasas todo eso por alto, o simplemente te ciegas para no verlo. Fue Michael quien me hizo ver todo eso, quien me ayudo a mejorar, quien hizo de mi una persona mejor, así que te pido, te imploro que pares. Cierto es que el amor que le tengo a él es muy diferente al que te di en su momento, pero eso no significa que sea menor, o que lo que sentí por ti sea mejor. Simplemente es diferente. 

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