La venganza de Perséfone; adonis.
Dos semanas, dos puñeteras semanas sin tener una sola pista del paradero de Perséfone. Hades estaba simplemente desesperado. Ni siquiera Hera o Zeus habían podido calmarlo y es que el estaba como loco bebiendo ambrosia y castigando con más pasión y dedicación a los condenados, en especial al favorito de su mujer como si con eso él se sintiera más cerca de ella.
Ese día Hermes había tenido que llevar cinco almas al inframundo y decidido echarle un vistazo a su tío. Con solo ver el inframundo se podía adivinar que no estaba muy bien y eso lo asustaba bastante. Cuando ingreso al castillo solo lo recibió un sepulcral silencio.
—¿tío? —lo llamo dudoso, pues no sabia si era buena idea o no interrumpirlo.
Al no recibir respuesta siguió caminando en su búsqueda hasta que lo hallo sentado en su trono con la vista perdida en un sitio sin importancia. Estaba completamente desnudo y apretaba con fuerza una copa de vino, el favorito de la pelirroja.
Cuando el dios noto la presencia de su sobrino alzo la vista y lo miro indiferente esperando a que le dijera a que había venido y se largara de una vez, no estaba de humor para visitas, de hecho, no estaba de humor para nadie.
—tío...
—¿que? —pregunto brusco. Hermes se cohibió.
—ammm yo solo venia a decirte que llegaron nuevas almas y...
—bien, ahora largo—ante el tono que utilizo el pelinegro Hermes no dijo más y salió corriendo de allí. Su tío estaba demasiado enfadado como jamás lo había visto. Si había escuchado historias por parte de Zeus y Poseidón, pero ahora que lo veía personalmente la cosa daba más miedo.
Voló hasta su casa y antes de cerrar la puerta miro de un lado a otro, asegurándose de que nadie lo hubiera seguido. Cerro con todos los seguros que tenia y subió hasta la habitación de huéspedes.
Allí estaba su hermanita Perséfone acostada en la cama y con los ojos hinchados de tanto llorar. Cuando vio al pelirrojo solo refunfuño y se hecho la cobija encima, tapándose por completo.
—hoy fui el inframundo.
—¿y eso me importa por qué...? —la voz de la chica sonó bastante nasal, otra señal de que en verdad había llorado mucho.
—por que vi a tu novio y esta terrible—de solo recordar lo sombrío que estaba y la mirada que le dedico se estremeció.
Perséfone se destapo—el ya no es mi novio.
Hermes la miro como si fuera una adolescente que no admite que le gusta un chico. Se sentó tranquilo en la esquina de la cama.
—¿le dijiste que habían terminado? —pregunto tranquilo mirándose las uñas
—no—susurro.
—entonces siguen siendo novios
Perséfone volvió a taparse con la cobija y Hermes suspiro
—no puedes seguir así hermanita. Ninguno de ustedes puede seguir asi. Ustedes se aman.
—si me amara no se habría besado con esa estupida ninfa—dijo despectiva.
—cometio un error, si, pero se nota que esta sumamente arrepentido.
—no me importa, yo estoy sufriendo mucho mas que el
—y ¿quieres que el sienta el mismo nivel de dolor? —Hermes mira curiosa la bola de cobijas en que su hermana se convirtió.
—es lo que más deseo—dijo rencorosa.
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KORE
Roman d'amourla dulce, joven e inocente diosa de la primavera ha sido raptada por el peor ser de todo el universo, el usurpador, un ladrón despiadado; el mismísimo Hades, rey del inframundo. el ha ido en la noche y usando trucos sucios y ruines se ha llevado a...