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Tus ojos se fijaron en cada uno de sus movimientos, en cada paso que dio. Lo mirabas de una manera extraña: fascinado y, a la vez, confundido. No sé qué pasaba exactamente por tu cabeza en ese momento, Jimin, pero sí te puedo decir qué pasaba por la mía. Estaba aterrado; el corazón me latía tan pero tan fuerte que casi no podía escuchar lo que la gente hablaba a mi alrededor. Y, para colmo de males, Taehyung nos vio al instante y se acercó a saludarnos.

Yo hubiera querido hacer una simple reverencia y mantener la mayor distancia posible, pero Tae era muy efusivo. Me abrazó como si fuéramos los mejores amigos del mundo y, acto seguido, giró hacia ti para regalarte una gran sonrisa y estrechar tu mano.

—Jimin, qué gusto verte tan bien. Wow, están increíbles los dos... me van a quitar el trabajo 

—Hola, Tae... gracias. Jimin puso mucho esfuerzo en hacerme lucir más o menos a su nivel —respondí como pude. 

—Felicidades, son la pareja más sexy de este evento, sin dudas.

No decías una palabra; estabas mudo y eso me ponía cada vez peor. Taehyung, como siempre, atolondrado, no se daba cuenta de nada.

—Jungkook, tienes que hacerte un Twitter. La gente enloqueció con las fotos que me hiciste; me llovieron mensajes preguntando por ti. 

—Sí... tengo que hacérmelo. Lo que pasa es que no soy muy fanático de las redes sociales. 

—No me interesa si te gustan o no, tienes que hacerlo. Es más, ven conmigo, vamos a aprovechar toda la prensa que está afuera para que te conozcan.

No me dejó pensar siquiera cuando ya me había tomado del brazo y arrastrado hacia la entrada, donde estaban todas las cámaras. Miré hacia atrás mientras era llevado a la fuerza por un entusiasmado Taehyung y te vi... estabas parado, estático, todavía con esa mirada confundida en el rostro. No sé cómo, pero en ese preciso momento supe que todo se iría al demonio; que esta no sería la fiesta en la que nos divertiríamos y que, lamentablemente para mí, las cosas no habían cambiado en nada durante todo este tiempo.

Cuando por fin pude librarme de las preguntas y fotos, regresé como alma que se lleva el diablo a nuestra mesa. Ahora te encontrabas sentado, con la cabeza baja y las manos sobre las sienes. Una mueca de dolor se vislumbraba notablemente en tu cara. Me acerqué a sentarme a tu lado y puse mi brazo alrededor de tus hombros.

—Jimin... perdón por dejarte solo, no pude parar a Tae. 

—... 

—Jimin... bebé... ¿estás bien? —intenté levantar tu rostro tomándote del mentón, como solía hacer siempre. —Oye, Jimin... mírame.

Me quitaste la mano de mala manera. Amagaste con levantarte, pero te tambaleaste y volviste a caer sentado en tu silla.

—Oye, ¿qué pasa? ¿Te sientes mal? 

—E-estoy mareado... ahg, la cabeza... me duele demasiado —cerrabas los ojos con fuerza.

Vi cómo empezaban a caer lágrimas de tus ojos; no levantaste la mirada ni por un segundo para verme.

—La fiesta... el viaje... —susurraste bajito mientras los sollozos se volvían más intensos. Yo sentía que mi mundo empezaba a romperse frente a mis ojos. Estaba tan concentrado en ver qué te pasaba que no noté cuando Taehyung se acercó de nuevo a nuestra mesa.

—¿Qué pasa? ¿Necesitan algo? ¿Jimin, estás descompuesto? —La preocupación en los ojos de Tae era sincera.

De repente, te levantaste con claras intenciones de salir huyendo de allí, pero tu cuerpo tenía otros planes. Tus piernas fallaron y caíste sobre Tae, quien no dudó en sostenerte.

Miraculum *Kookmin* COMPLETADonde viven las historias. Descúbrelo ahora