Dos largos años... Dos años hablándote, besando tus manos quietas, esperando que abras los ojos... contándote todos los planes que tenía para nuestro futuro.
Dos años viéndote dormir en esa fría cama de hospital que hoy se terminan.
Fuiste y sos la...
La noticia de nuestro compromiso fue sorpresiva para todos; algunos incluso todavía no se habían acostumbrado a que ya viviéramos juntos. Por suerte nos apoyaron: nuestros amigos, tus padres y los míos. Retomé mi rutina de trabajo y tú aprovechaste el tiempo en el departamento para empezar a escribir los borradores de tu próximo proyecto. Disfrutábamos cada momento; cada día te sentías un poquito mejor de tus heridas.
Durante nuestro primer mes de convivencia, el único "problema" que enfrentamos fue el no poder hacer el amor... jajaja, sí, ese fue el GRAN problema. Por tu brazo y costillas tenías prohibido cualquier movimiento brusco, así que el sexo estaba fuera del plan. Eso te ponía algo malhumorado, pero sobrevivimos a base de caricias y mimos.
Cuando por fin el médico te dio el visto bueno, lo primero que hiciste fue organizar una cena (delivery de pizza y helado, pero con velas para el "ambiente romántico"). Esa noche reímos hasta quedarnos sin aire; charlamos de proyectos, de la terapia, de la relación con tus padres... No había nada que no pudiéramos hablar libremente. Obviamente, la noche concluyó enredados entre las sábanas. Hacía muchísimo tiempo que esperábamos saciar nuestro deseo. Nuestros cuerpos se acoplaron a la perfección; conocíamos cada centímetro del otro. El sexo es maravilloso cuando hay comodidad, pero cuando es con el amor de tu vida, es incomparable. La conexión que tenemos, Jiminssi, no es de este mundo.
Nuestra vida actual no tiene comparación con la de antes. Estamos rodeados de amigos y disfrutamos constantemente. Salir a bailar es lo que más te gusta, y yo soy feliz viéndote mover esas caderas. Finalmente, Tae y tú se hicieron muy amigos; a veces me siento desplazado cuando hacen planes sin mí con la excusa de que soy un "amargado".
Asistimos a muchas fiestas por mi trabajo y varias veces te ofrecieron ser modelo, pero no te llama la atención. Dices que solo lo haces para mí, así que cada vez que puedo te llevo al estudio y satisfago mis deseos artísticos como fotógrafo. Nuestra historia se hizo viral porque las vantecitas no dejaban de preguntar por ti. Al principio nos dio vergüenza, pero luego comprendimos que éramos un buen ejemplo de cómo, con amor y dedicación, se pueden sanar los hábitos tóxicos si ambas personas están decididas a mejorar.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.