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Cuando volví a estar consciente, estaba recostado en un sofá; veía los rostros de Yeri y Hobi muy cerca. Me preguntaban si los escuchaba, si estaba bien.

Suspiré profundamente. Yeri me ayudó a incorporarme y tomé mi cabeza entre mis manos; no pude evitar que un sollozo saliera de mi boca. Me sentía como un tonto porque me dejé ilusionar por una mala jugada de mi mente. Los brazos de Yeri me rodearon y eso solo hizo que llorara con más fuerza.

—Toma, te traje un poco de agua.

Levanté la mirada un poco y vi una mano que se extendía hacia mí. Una mano pequeña que conocía aún mejor que las mías. Mis ojos volvieron a cruzarse con los tuyos y seguía sin poder creer que todo aquello fuera real.

Temblando, tomé el vaso y mis dedos rozaron los tuyos.

—¿Estás bien? —me preguntaste.

Negué con la cabeza porque las palabras no salían. Yeri apareció en mi campo visual y me tomó el rostro con sus manos.

—JK, ¿qué pasó? No me digas que estás borracho. No has tomado nada.

Quería responder, pero seguía sin encontrar mi voz. Toda la mesa estaba congelada por mi culpa, hasta que Hobi empezó a hablar y poco a poco todo se normalizó.

Todo menos yo, que no podía apartar mis ojos de ti. Quería lanzarme sobre ti y rodearte con mis brazos, besarte cada milímetro de piel y decirte mil veces que te amaba. Pero tú me miraste como si yo no fuera nadie y no lo entendía.

A medida que las horas pasaban, me convencía más y más de que eras mi Jimin. No sabía cómo ni por qué; no sabía si estaba dormido todavía en el departamento y todo aquello era un sueño.

Me di cuenta de que mi intensa mirada te estaba poniendo incómodo, así que traté de disimular. No sabía si lo estaba logrando; necesitaba entender cómo era posible que estuvieras allí conmigo.

Verte hablar y reír a carcajadas era algo que pensé que jamás volvería a disfrutar. Bailaste de nuevo con Taemin, también con las chicas y con Hobi. Yeri se les unió por momentos.

Yo, por otro lado, estaba petrificado en el sofá, pensando y tratando de encontrar una explicación lógica para lo que estaba viviendo.

Cuando el reloj marcó las cuatro de la mañana, Yeri ya estaba completamente ebria y cansada de tanto bailar. Así que me levanté y le dije a Hobi que nos íbamos. Me preguntó si estaba en condiciones de conducir y, cuando le dije que no teníamos auto, se ofreció a llevarnos.

—Dame un segundo, JK, que le aviso a Jimin.

Minutos después estábamos saludando a los que quedaban en la mesa. Salimos; Yeri se sentó atrás conmigo y tú en el asiento del copiloto, adelante.

Cuando llegamos a la puerta de nuestro edificio, Yeri estaba casi dormida. Así que la subí en mis brazos y, desde la entrada, te vi marcharte.

Al subir, recosté a mi novia en la cama, le cambié la ropa por un pijama y me eché a su lado. Con la mirada clavada en el techo, no podía dormir; mi cabeza era un desastre de pensamientos intrincados.

Si eras Park Jimin, ¿por qué no me reconociste? ¿Por qué bailabas así con Taemin? Pensé que él era tu novio y que fingiste no conocerme para evitarte problemas.

Abrí mis ojos y la luz fuerte que ingresaba por la ventana me cegó por un momento. Debía ser pasado el mediodía. Yeri dormía enredada en las sábanas; estaba seguro de que se despertaría con una resaca épica, así que, después de darme una ducha, me dispuse a preparar un desayuno acorde a la situación.

Miraculum *Kookmin* COMPLETADonde viven las historias. Descúbrelo ahora