La hora de visita llegó y también tus padres. Entraron y se acercaron al pasillo donde yo estaba. Por lo general, las veces que estábamos en un mismo lugar nos ignorábamos; habíamos perfeccionado ese arte durante los dos años de tu coma, pero todo eso tenía que acabarse. Así que, convencido de que era lo correcto, me levanté y les hice una reverencia educadamente.
Sus ojos se abrieron como platos; fue algo gracioso de ver, Jimin, debo admitirlo.
—Señor Park... señora —estaban atónitos ante mi cordial saludo.
—Jungkook, buen día —respondieron con otra reverencia, todavía sorprendidos.
Justo en ese momento, cuando las cosas se estaban poniendo incómodas, Nam salió de la habitación acompañado por Yeri. Saludó a tus padres y me miró como buscando alguna señal de mi parte.
—Ya pueden ingresar a la visita; por favor, solo dos personas a la vez —Yeri comunicó a los presentes mirándome disimuladamente.
Las miradas comenzaron a cruzarse: Yeri me observaba, tus padres miraban a Namjoon, él me miraba a mí y yo simplemente hice lo que me pareció correcto luego de la charla que había mantenido horas antes.
—Pasen ustedes dos... yo puedo esperar un rato más —dije ante su mirada asombrada y la mirada asesina de Yeri, que no entendía absolutamente nada.
—Gracias, Jungkook. Nos quedaremos media hora así la otra media hora puedes pasarla tú con Jiminnie —dijo tu mamá amablemente, para mi sorpresa.
—No, no, quédense toda la hora. Jungkook me va a reemplazar esta tarde, así que va a tener a Jimin para él hasta mañana —las palabras de Namjoon llenaron mi pecho de alegría; estaba cumpliendo su palabra.
Tus padres ingresaron y los demás simplemente nos quedamos en el pasillo. Hobi había llegado un poco más tarde esperando poder verte, así que compartió el horario con ellos. Cuando salieron, nos quedamos charlando unos momentos sobre cómo te habían visto y, aunque el ambiente no era cien por ciento relajado, al menos ya habíamos roto la barrera del primer saludo. Luego de un rato, la conversación cambió de algo casual a un tono más serio.
—Jungkook, nosotros queremos disculparnos... por todo lo que pasó hace años. Somos conscientes de que no te tratamos de la mejor manera y de que, cuando Jimin estaba al borde de la muerte, nunca tuvimos tu opinión en cuenta. En ese entonces creíamos estar haciendo lo correcto; espero que nos entiendas, estábamos a punto de perder a nuestro único hijo, no pensábamos claramente... Hacía años que no teníamos noticias de él y cuando por fin lo volvimos a ver, estaba entubado, con respirador y a punto de morir. Estábamos desesperados —los ojos de tu mamá brillaban como si estuviera por romper en llanto. Luego, tu papá habló. —No fui el mejor padre para Jimin y me arrepiento de eso cada día, pero mi hijo decidió darme otra oportunidad y enseñarme a corregir todas las creencias absurdas que tuve durante toda mi vida. Espero que, si ustedes van a estar juntos, puedas dejar a un lado también todas nuestras diferencias.
Me costaba creerles, sinceramente, pero tenía que hacer un voto de confianza y aprender de ti, Jimin: dejar el rencor atrás y ver si era real que estaban intentando cambiar para mejor.
—Voy a ser lo más sincero posible. Yo vi a Jimin sufrir muchísimo por culpa de ustedes. Lo rechazaron y echaron de su casa cuando era tan solo un adolescente, se olvidaron de él y sus necesidades por años y, cuando pasó lo del accidente, no les importó que yo fuera su pareja, la persona que había estado con él durante tanto tiempo... Es difícil para mí, no les voy a mentir, pero voy a seguir el ejemplo de Jimin y les voy a dar la oportunidad de demostrar que realmente les preocupa su hijo. Hagamos borrón y cuenta nueva a partir de hoy.
Sus rostros eran dignos de un cuadro; quizás fui un poco brusco, pero necesitaba recordarles lo que habían hecho. Tu papá y yo estrechamos nuestras manos como si se tratara de un acuerdo para llevarnos mejor y tu mamá simplemente me agradeció con una reverencia.
Durante la tarde, organicé con Nam a qué hora quería que lo reemplazara; así que, como todavía tenía algunas horas por delante, aproveché para ir al departamento a buscar cosas que necesitaba. Me bañé y cambié de ropa una vez más, hasta incluso pude dormir un par de horas en mi cómoda cama para poder estar en perfectas condiciones durante la noche. Guardé mi laptop y mi diario en la mochila.
Esa noche, cuando por fin estuvimos solos, me dediqué a escribir todo lo que había pasado durante los últimos días; se había convertido en una especie de escape para mí, además de un hábito que me ayudaba a expresar todo lo que tenía en mente. Mi diario contenía cada pensamiento, cada alegría y dolor que había experimentado desde aquella tarde en la que me despedí de ti pensando que jamás volvería a verte con vida, hasta esta misma noche en donde te observaba dormir deseando, otra vez, que pronto abrieras tus ojos para verme.
Según nos avisaron los médicos, empezarían a bajar las dosis de los sedantes de a poco durante las próximas horas con la intención de ir viendo cómo reaccionaba tu cuerpo. Si todo iba según el plan, tenías que despertar al día siguiente. Decir que estaba ansioso era poco; los nervios por poder escuchar tu voz nuevamente me estaban volviendo loco. Las ganas de besarte otra vez y sentir la suavidad de esos labios rellenos me mantenían despierto y, a la vez, soñando.
—¡JK! —los zarandeos de Yeri otra vez fueron mi despertador. Al parecer, me dormí apoyado sobre la cama, con mi cabeza cerca de tu mano, Jimin.
—Mmm... cinco minutos más, mamá...
—Ay, Dios... ¡JK! ¡Despiértate, que en un rato va a pasar el médico!
Mis ojos se abrieron como dos platos.
—¿Qué? ¿Qué hora es? Yeri rió tentada ante mi desconcierto.
—Son casi las doce del mediodía, JK. Me parece que estabas muy cómodo acurrucadito al lado de tu Jimin y le diste duro al sueño.
Un poco apenado, me incorporé. Al parecer, ella tenía razón: había dormido como un bebé.
—Qué vergüenza, debo tener la cara toda hinchada —dije.
—Y baba, JK... tienes baba seca en la mejilla —Yeri rió aún más que antes. Esto iba a ser motivo de burla por años—ve a lavarte la cara un poco para que cuando llegue el doctor entiendas algo de lo que dice.
Me levanté como con un resorte en el trasero y me dirigí al baño para lavarme la cara y los dientes. Al salir, vi que Yeri todavía estaba en la habitación acomodando algunas cosas, así que le pedí que se quedara unos momentos más para ir rápido por un café y despabilarme del todo.
Mientras recorría ese tramo desde la habitación a la máquina de café, me crucé con Namjoon que llegaba a tiempo para recibir el parte médico; nos saludamos y seguí mi camino rumbo a ese delicioso líquido que me devolvía algo de lucidez mental. Cuando regresaba con la taza en mano, vi salir a Yeri de la habitación y su cara no transmitía nada bueno. Detrás de ella salió el médico y Namjoon con la misma expresión de desesperación. Yeri, al verme, se adelantó, apurada por hablarme.
—¿Pasó algo? —le pregunté asustado. Ella me miró con pena en los ojos y pensé lo peor— ¡Yeri, por favor, dime qué pasó!
Podía ver a Nam en la puerta de tu habitación, agarrándose la cabeza y charlando nervioso con el doctor. Juro que estaba a punto de perder cualquier pizca de cordura.
—Jimin se despertó, JK. Tranquilízate, no le pasó nada malo... Bueno, todavía hay que hacerle algunos estudios para ver mejor su estado, pero...
—¿Pero qué? ¡Ay, por favor, dime lo que sea ya!
—No reconoció a Nam... ni a mí tampoco... me parece que entró en otro cuadro de amnesia. Tienes que estar preparado.
Las palabras de Yeri me cayeron como un baldazo de agua helada. No podía creer estar pasando por todo eso nuevamente. ¿Era posible que otra vez me hubieras bloqueado de tu vida? ¿Y si en esta oportunidad no me dabas la opción de hacerte recordar? ¿Habíamos vuelto al día cero?
ESTÁS LEYENDO
Miraculum *Kookmin* COMPLETA
FanfictionDos largos años... Dos años hablándote, besando tus manos quietas, esperando que abras los ojos... contándote todos los planes que tenía para nuestro futuro. Dos años viéndote dormir en esa fría cama de hospital que hoy se terminan. Fuiste y sos la...
