Me encontraba sentado en una de esas incómodas sillas de la guardia. Yeri y Nayeon me acompañaban; los demás estaban un poco alejados charlando... supongo que discutiendo quién se quedaría contigo durante la noche. Era una situación embarazosa, ya que obviamente yo quería quedarme a tu lado, pero hacía literalmente meses que no nos veíamos o hablábamos y todos ellos lo sabían; era entendible que pensaran que lo más sensato era que se quedaran tus amigos más cercanos. Si el asunto iba a votación, claramente yo ya tenía dos votos en contra: tus padres no me quitaban los ojos de encima.
—JK... ¡JK! —la voz de Yeri me sacó de mis pensamientos.
—Mhm...
—Te decía que tienes que ir a cambiarte. ¿Le avisaste a Yoongi que estás aquí?
Trataba de seguirle el hilo a lo que me decía, pero no podía dejar de ver cómo todos estaban ahí, decidiendo sobre ti y dejándome fuera de nuevo.
—¡Jungkook! —un sacudón me hizo ponerle atención finalmente.
—No me voy a mover de aquí, Yeri... Aunque no me dejen entrar a la habitación, no pienso poner un pie fuera de este hospital hasta que Jimin abra los ojos —dije con algo de pena.
—Entiendo. ¿Por qué no llamas a Yoongi y le dices que te traiga ropa? No puedes andar deambulando por el hospital así —dijo mientras señalaba mi vestimenta.
No había notado todavía que tenía toda la ropa manchada de sangre; mis manos también. Quizás por eso sentía tantas miradas sobre mí.
—Debo parecer un psicópata que escapó después de un crimen, ¿no? —una pequeña risa amarga salió de mi boca.
—Y... digamos que algo así. ¿Quieres que llame yo a Yoongi y le diga que te traiga algunas cosas?
—Por favor, Yeri... de verdad no me quiero mover de aquí.
—Bueno, pero al menos ve al baño y lávate las manos, JK... y la cara. Yo me encargo de lo demás.
Se levantó y sacó su celular; la vi alejarse mientras charlaba con Yoongi y lo ponía al tanto de todo lo que pasaba. Junté fuerzas de no sé dónde y me dirigí al baño más cercano. Había un pequeño espejo y, al verme, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. No solo tenía el pantalón lleno de sangre, también la camiseta, las manos y mi rostro; tu sangre estaba seca sobre cada centímetro de mi piel. Comencé a lavarme desesperadamente mientras otro ataque de llanto me invadía. Te había tenido agonizando entre mis brazos hacía solo unas horas; mis deseos de sentirte nuevamente, de rodearte y acariciarte, se habían cumplido, pero no exactamente de la manera en que mi mente lo había imaginado.
Cuando vi que ya estaba un poco más presentable, salí y, sin dudar, me dirigí al grupo que seguía reunido. Namjoon y Jin discutían efusivamente; tus padres los observaban y Hobi simplemente estaba parado allí, sin emitir sonido alguno.
—¡Me quedo yo, Jin, basta! ¡No hay nada que seguir discutiendo! ¡Por algo Jimin me puso como contacto de emergencia, soy su mejor amigo! —Namjoon se veía notablemente molesto.
—¡Si eres su mejor amigo, entonces tienes que entender! ¡No seas testarudo! Todos sabemos que Jimin sigue enamorado de Jungkook, que lo extraña y que la persona que va a querer ver cuando despierte es a él.
Justo llegué cuando mi nombre fue mencionado. Como era de esperarse, Jin estaba de mi lado. A pesar de haber estado bastante alejados últimamente, nosotros seguíamos siendo buenos amigos; casi hermanos. Incluso esa misma tarde habíamos estado intercambiando mensajes sobre mi deseo de solucionar todo. Obviamente, Namjoon tenía otra postura y era entendible: él solo buscaba protegerte. Tú y yo teníamos mucha historia y, lamentablemente, parte de ella estaba teñida de malentendidos, mentiras y sangre. El destino se había empecinado en hacernos pasar por momentos así, especialmente a ti, Jimin.
—Discúlpame, Jungkook. Sabes que no tengo nada en contra tuya, pero como su mejor amigo siento la responsabilidad de ser yo quien se quede con él —ahora Nam se dirigía a mí directamente y podía ver que sus palabras eran sinceras.
—Entiendo. Sé que lo haces porque te preocupas mucho por Jimin. Si quieres quedarte en la habitación con él, lo acepto, pero yo no pienso moverme de aquí. Y, por favor, te pido que me dejes pasar al menos un momento para verlo.
Ponerme a pelear con él no tenía sentido. Si fuera mi amigo el que estuviera en esa cama y su "exnovio tóxico" viniera a querer ocupar un lugar, seguramente actuaría de la misma forma o peor. Yo mismo me sacaría a patadas del lugar, para serte sincero.
—Está bien, Jungkook. Pasa tú primero a verlo, pero después me quedo yo con él.
—Gracias, Hyung. Yo después me quedo por aquí; si necesitas ir al baño o salir a comer algo, voy a estar para reemplazarte, ¿te parece bien?
Namjoon asintió. Al menos estaría cerca de ti y sería de las primeras personas que verías cuando te quitaran los sedantes. Yeri, que ya estaba vestida con su uniforme de trabajo, se acercó a nosotros para avisarnos que ya te habían llevado a una habitación de cuidados intermedios; estabas estable y la terapia intensiva no fue necesaria.
—Ya hablé con Yoon y está en camino con tu mochila. Te trae ropa para varios días, ya que supongo que no vamos a poder sacarte de aquí ni apuntándote con un arma —Yeri hablaba mientras nos guiaba por los pasillos de aquel hospital que yo ya conocía bastante bien, lamentablemente.
—Gracias, Yeri, eres la mejor.
—Ya lo sé, JK... Arruinaste la noche de películas con mi novia, ¿sabías? Me vas a tener que compensar con algo muy grande.
Una risa apenada se escapó de mi boca; Yeri tenía ese don de hacerme reír hasta en los peores momentos. Namjoon solo nos observaba.
—Te prometo que lo voy a compensar.
—¿Quién entra? —preguntó Yeri al vernos a los dos parados ahí, expectantes.
—Entra él un rato y después me quedo yo toda la noche, ¿puede ser? —Nam le consultó educadamente.
—En realidad no se puede... pero vamos a hacer una excepción. Mientras voy a buscar las planillas para llenar los datos, aprovecha y entra tú, JK. Cuando el papeleo esté listo, vas a tener que salir para que se quede Namjoon.
Asentí; no tenía otra opción. Entrar a esa habitación y volver a verte postrado, lleno de cables, fue un déjà vu que hubiera preferido no vivir. Estabas mucho mejor que en tu primer accidente, pero la venda de tu cabeza me traía horribles recuerdos. Me acerqué y tomé asiento a tu lado.
—Parece que la vida disfruta haciéndonos sufrir. Estábamos tan cerca... Dios, ¿por qué nos tiene que pasar esto otra vez? —Suspiré— Te amo, ¿sabes? Igual o incluso más que antes. ¿Puedes creer que ya casi van a ser diez años desde que nos conocimos? Wow... cómo se nos pasó el tiempo así. Voy a estar aquí afuera esperando que te despiertes, Jimin... y esta vez te prometo que todo va a salir bien. Esta vez te voy a amar como te lo mereces. Ya no soy ese adolescente tonto que conociste en la secundaria, tampoco el que conociste por segunda vez; ese Jungkook inseguro y dependiente ya no existe, te lo prometo. Soy feliz con mi vida y quiero compartirla contigo. Quiero que formes parte de mi felicidad y yo ser, aunque sea, una partecita de la tuya.
No estaba seguro de si me escuchabas o no, pero ya no era nada nuevo para mí comunicarme contigo de esa manera. Dejé besos por toda tu cara, pero no en tus labios. Ese beso lo iba a tener cuando estuvieras despierto y me lo regalaras tú mismo.
Tocaron a la puerta y mis minutos contigo terminaron. Dejé un último beso en tu mano y salí para que Nam entrara. Yeri me avisó que Yoongi había llegado con mis cosas, así que fui a buscarlo para poder asearme y dejar de asustar a la gente. Iban a ser unos días largos y agotadores, pero estaba seguro de que todo valdría la pena cuando, por fin, tus ojos y los míos volvieran a encontrarse.
ESTÁS LEYENDO
Miraculum *Kookmin* COMPLETA
FanfictionDos largos años... Dos años hablándote, besando tus manos quietas, esperando que abras los ojos... contándote todos los planes que tenía para nuestro futuro. Dos años viéndote dormir en esa fría cama de hospital que hoy se terminan. Fuiste y sos la...
