- Yerim enjuágate bien los dientes- le dijo el hombre- o te saldrán caries.
-Está bien abuelo, la próxima vez no olvidaré mi cepillo de dientes.
-No sé por cual regañarte- dijo girando los ojos- porque me sigues llamando abuelo o porque crees que tendrás que salir sola de casa otra vez.
-Debería estar feliz de tener una nieta.
-Mejor vamos- cambió de tema Jong- el edificio de tu madre está muy lejos de aquí y nos llevará varias horas llegar.
-¿No tienes auto abuelo?
-Un hombre como yo no tiene auto- río- pero tampoco dejaré que camines tanto así que te llevaré en el carrito de compras que usó para recolectar latas y botellas.
-¿Te robaste un carrito del supermercado?- preguntó sorprendida.
-Claro que no- se defendió comenzando a caminar hasta unos arbustos- lo tome de la basura, solo tuve que reparar una de las ruedas- Jong se metió detrás de los arbustos y sacó una de sus pocas posesiones- solo déjame ponerle un cartón dentro para que estés cómoda.
-Gracias abuelo- la niña abrazó al hombre dándole las gracias, Jong sonrió ante la acción hace tanto que no se sentía especial.
-Vamos que se hace tarde.
El hombre colocó el cartón en el fondo del carrito y sentó a Yerim junto a Oreo, su maleta y Choerry para comenzar su camino.
-Ya que vamos a ir lejos voy a recolectar botellas en el camino ¿Está bien?- quiso saber si la pequeña no tenía problema con ello- las colocare aquí en esta bolsa- señaló uno de los costados del carrito.
-¿Puedo ayudar?- preguntó.
-No tú eres una niña y vas a ir ahí sentada.
-Yo quiero ayudar.
-Si ves botellas me tienes que avisar ¿Trato?
-Bien- suspiro.
Llevaban alrededor de dos horas y media caminando y ya tenían una bolsa grande llena de latas y botellas de plástico.
-Ahí abuelo ahí- gritó señalando a un joven que terminaba su jugo junto a ellos.
-Pero aún no la tira- le explico.
-Pero ya está vacía.
-Pero no puedo quitársela aún- dijo- y deja de llamarme abuelo.
-Señor- comenzó a gritar Yerim- Señor- el joven se volteó a la pequeña y le sonrió.
-Dime pequeña.
-¿Puede darme su botella?- preguntó pestañeando repetidamente.
-Claro que si- se la tendió- aquí tienes y....- el joven revisó su maleta sacando una bolsa de Doritos- esto es para ti.
-Muchas gracias- agradeció feliz por lo que había conseguido- tenga un buen día Señor- el chico río.
-Tú también- dijo antes de irse.
-Viste abuelo que era fácil y además tenemos un snack- le mostró la bolsa roja llena de Doritos.
-Bien tú ganas- volteo los ojos- pero no más pedirle cosas a las personas sin conocerlas ¿Está bien?
-Bien.
[...]
Jinsoul se removió incómoda por la posición que tenía, se había quedado dormida sentada en el mueble con la rubia entre sus brazos, con cuidado recostó a Jungeun en el sillón tratando de no despertarla, había seguido llorando casi hasta quedarse dormida y apenas había probado bocado desde que Yerim desapareció, la chica llevó su mano a la frente de Jungeun y apartó los cabellos de su cara apreciando su hermoso rostro que lucía tranquilo.
-Hubiera deseado que las cosas fueran diferentes- le susurró bajito sobando la mejilla izquierda de Jungeun con su pulgar- prometo que arreglaré todo y compensaré todo el daño que hice- la chica dejo un delicado beso en la frente de la rubia y se dirigió al baño para lavarse la cara refrescarse un poco.
Decidió explorar la cocina después de eso y preparar el desayuno para ambas sonriendo ante la ironía de aquello, Jungeun era la que amaba hacer las comidas para ambas, la chica recordó el sinnúmero de veces que la rubia la había sorprendido después del trabajo con espectaculares cenas en casa solo para ambas, cuando todo lo que importaba era su amor.
Jinsoul cerró los ojos cuando los recuerdos la invadieron, Jungeun siempre estaba perfecta para ella, siempre arreglando su cabello, sus uñas, su ropa, la rubia siempre quería estar perfecta para Jinsoul y la chica amaba aquello, siempre mostraba a Jungeun con orgullo era su mayor posesión, todos decían que hacían la pareja perfecta y otros que su relación se había tan fuerte y su amor la una por la otra era algo que podría llegar hasta ser enfermizo pero nos les importaba para ambas no había nadie más en el mundo solo la una para la otra.
-¿Qué estás haciendo?- preguntó Jungeun entrando a la cocina asustando a la chica sacándola de sus pensamientos.
-Yo....- los ojos de Jinsoul viajaron por todo el cuerpo de Jungeun fijándose como los años la habían vueltos aún más hermosa, cada detalle estaba más esculpido, cada parte más pronunciada dejándola sin palabras, inconscientemente se acercó a la rubia posando sus manos en su caderas pero esta se movió soltándose del agarre- lo siento- dijo moviendo la cabeza- yo....yo hice el desayuno.
-Gracias- dijo agachando la mirada confundida por lo que había sucedido.
- Necesito hacer una llamada- se excusó saliendo de la cocina.
-Jinsoul- la llamó- Yerim es lo más importante ahora no quiero que lo olvides.
-Lo sé- asintió- es mi hija no podría olvidarlo.
Jinsoul salió a la entrada de la casa maldiciendo no poder borrar a Jungeun de su cabeza ni un solo segundo, luego de patear constantemente el bote de basura se relajó sentándose en el piso sin importarle ensuciar su costoso traje, sacó su celular y rápidamente llamó a Sooyoung.
-Justo estaba por llamarte Jinsoul- dijo apenas contestó- dentro de poco van a poner la foto de Yerim en los noticieros y el periódico de hoy también la va a sacar no sabes lo que me costó hacer que imprimieran su foto a última hora.
-El dinero es lo de menos- dijo sin ganas.
-Lo sé- respondió- ¿Te encuentras bien?
-Sabes que no podría estar bien por más que quisiera, mi hija está desaparecida y estoy conviviendo con Jungeun y no puedo dejar de culparme, si hubiera sido menos imbécil ahora todo estaría bien y.....
-Jinsoul quiero que pares- le exigió su mejor amiga- no es momento de culpas ni reproches, Yerim es lo que importa.
-¿Por qué todo el mundo me lo recuerda como si no lo supiera?
-No te lo recordamos, simplemente queremos que te enfoques en eso, tus peleas con Jungeun son lo de menos, ya olvidaran las diferencias y tendrán mucho sexo de reconciliación que es el mejor.
-Eres una idiota- río Jinsoul- siempre sabes cómo hacerme sonreír.
-Soy tu mejor amiga por algo.
-Lo sé- sonrío con tristeza- solo quiero que Yerim aparezca pronto, no tengo idea de lo que pueda estar pasando o le llegue a pasar en la calle sola.
-Ella es una Jung, sabrá cómo arreglárselas mientras la encuentran.
-Es lo que más deseo.
-Bueno ahora quiero que llames al número que te voy a enviar por texto es el Jefe de la policía de Corea y necesita hablar contigo y Jungeun para lanzar la alerta.
-Está bien ahora mismo lo llamó.
-Perfecto, avísame si sucede algo.
-Está bien, luego te llamo Sooyoung- se despidió antes de colgar y volver dentro.
-¿Vas a desayunar?- preguntó Jungeun desde la mesa sin haber tocado nada en su plato.
-Si solo estaba llamando a Sooyoung, me dijo que debemos llamar al Jefe de policía, creo que aprobaron lanzar la alerta por Yerim- Jungeun asintió comenzando a llorar una vez más- voy a hacer que coloquen carteles por toda la ciudad, Yerim va a salir en el noticiero y el periódico a diario hasta que la encontremos lo prometo, pero necesito que seas fuerte Jungeun- le pidió acercándose a ella- sé que le lo he pedido muchas veces pero no puedes decaer lo sabes.
-Yo...yo solo quiero que esté bien, es una niña de 6 años, sabes todo lo que le puede pasar ahí fuera.
-Ella debe estar buscando el camino a casa, es Yerim recuerdas, ella razona mejor que muchos adultos- a este punto Jinsoul estaba de rodilla frente a Jungeun mirándola a los ojos tratando de levantar su ánimo.
-Es tu hija después de todo- soltó Jungeun sonriendo con tristeza.
-Es nuestra hija.
ESTÁS LEYENDO
No me rendiré; Lipsoul
FanfictionJinsoul sentía que tenía una vida perfecta en aquel momento, se había ubicado en la cima de un pedestal que ella había construido con sacrificios y esfuerzos. Cuando su padre murió y su gran amor decidió abandonarla, toda su atención se ubicó en el...
