Carta 34

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27/Diciembre/2014

Me senté debajo de nuestro árbol, me quedé mirando las hojas, las pocas que aún quedaban, una danzó hasta caer en mi pecho, la tome entre mis dedos y la observé, que frágil es la vida y la belleza de esta. 

Que frágiles son las personas y sus emociones. 

Mientras meditaba eso, algo llamo mi atención, un mensaje, tuyo.

La emoción estuvo rallando los bordes del pánico, la alegría, la sorpresa y el dolor.

Es increíble que aún recordarás mi número, es increíble que aún te acordarás de mi.

Me llene de alegría, al menos no me habías olvidado del todo.

No me desterraste por completo... Para bien o para mal aún soy parte de tu vida.

 



Cartas para ti sin enviar. (1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora