Keira Gray tenía una vida bastante normal, al parecer. Vivía en el condado de Arizona, en Phoenix, con su madre. Iba a clases de Ballet desde los cuatro años, en donde conoció a la que se volvería su mejor amiga, Bella Swan, quien fue su compañera d...
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Salimos del restaurante luego de que Jasper pagara la cuenta por mí. No dejaba de agradecerle y ofrecerle el dinero que había gastado, puesto que no tenía que hacer algo como eso, pero él seguía restándole importancia y negándose a recibir el dinero, así que tuve que aceptarlo.
Cuando llegamos al frente de la acera, me ayudó a subir al Jeep y abrochó los cinturones de mi asiento. Aún no podía acostumbrarme a eso, era un gesto demasiado caballeroso que alborotaba las mariposas en mi estómago.
Jasper rodeó el auto y se subió, poniéndose en marcha hacia mi casa. Era tarde, por lo que seguramente mi madre ya había llegado, pero le dejé una nota en el refrigerador, por lo que no le tomé mucha importancia. En vez de eso, me dediqué a mirar por la ventana los frondosos árboles verdes con una sonrisa en el rostro.
Aún no me lo podía creer, Jasper Hale, el increíble chico atractivo del instituto también estaba atraído hacia mí, lo cual era... Dios. Me hacía sentir bastante bien, con un calor reconfortante en mi pecho que provocaba que mi corazón bombeara la sangre a un ritmo más elevado de lo normal.
Fruncí el ceño cuando ví el despampanante Volvo —el auto de Edward—, frente a la comisaría, junto con varias luces rojas y azules, acompañadas de las ambulancias allí también.
—Detén el auto —le pedí, sin dejar de ver hacia afuera.
Jasper estacionó el auto al lado del... ¿volkswagen de mi madre? ¿Pero qué hacía ella allí?
—El auto de mi padre... ¿Qué están haciendo aquí? —preguntó Jasper a la vez que abría su puerta y yo la mía, desabrochando los cinturones de mi lado.
Suspiré, aún algo sorprendida de su velocidad, cuando lo vi llegar hasta mi puerta, sonreírme y tomarme de la cintura para ayudarme a bajar. Le devolví la sonrisa y cerré la puerta, girándome luego para ver al doctor Cullen hablar con Bella y Edward sobre algo que no pude escuchar por culpa de la distancia y el ruido de fondo. Me quedé mirándolos un rato más sin comprender qué estaba pasando. Aún así, seguí intentando escuchar la conversación desde lejos, puesto que Jasper se tensó a mi lado, tenía la vista fija en su padre.
Me acerqué a ellos de forma cautelosa, sin querer interrumpir nada, Jasper me seguía de cerca y cuando llegué, la mirada de Carlisle se fijó en mí de manera abrupta.
—Deberías entrar, Bella. Waylon era amigo de tu padre —le avisó el doctor Cullen y yo hundí las cejas.
—Okay, los veo luego —dijo, y entró a la estación.
—¿Qué está pasando? —pregunté yo, y cuando el doctor abrió la boca para responderme algo, la figura de mi madre salió con pesadez de la estación, dirigiéndose a mí.
Me acerqué a ella de la misma forma, puesto que necesitaba respuestas, el ambiente estaba demasiado tenso y me ponían los nervios de punta el hecho de ser al parecer la única que no sabía qué sucedía.