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XIV
PENSAR EN LA MUERTE, EXTRAÑAMENTE NO ME ATERRABA. Lo que me aterraba era pensar en cómo moriría, pero valdría la pena si era por alguien a quien amaba. Me disculpaba con Jasper y toda su familia, por intentar salvarnos en vano. O con Charlie, que en este momento debería estar igual de destrozado que mi mamá.
Me disculpaba con todos ellos por haberlos puesto en peligro, porque Bella y yo no sabíamos en lo que nos habíamos metido cuando decidimos enamorarnos de dos atractivos vampiros. Morir para proteger a quienes más amaba, no era una mala forma de hacerlo, se sentía como si hubiese venido por un propósito. Incluso, si tenía la oportunidad de salvar a Bella también, lo haría.
Y mi mente no dejó de maquinar aquellos incesantes pensamientos aún cuando Bella me tocó el hombro suavemente, avisándome que ya habíamos llegado a nuestro destino.
Para este momento, seguramente todos ya se habrían dado cuenta, pero era tarde. Demasiado tarde. Al pagarle al conductor y bajar del taxi, tomé a Bella de la mano. No era la única que estaba asustada, mi corazón latía cada vez más fuerte con cada paso que daba hacia el interior del lugar.
Al abrir la puerta, ambos dimos un paso hacia delante, entrando y cerrando tras de nosotras. El lugar era únicamente iluminado por la luz de la luna, que se colaba al interior de la estructura gracias a las ventanas de cristal. Todo estaba tal como lo recordaba, espejos por todos lados, barras, arcos.
—¿Bella? ¡Bella! ¿Bella, dónde estás? —se escuchó la voz de Reneé en la lejanía.
Bella me miró y ni siquiera lo pensó, me soltó la mano para salir corriendo con preocupación hacia el lugar del que provenía aquella dulce voz. Tampoco lo pensé mucho, no quería dejarla sola, así que la seguí.
—¿Mamá? ¡Mamá! —exclamó mi mejor amiga, llegando hacia una puerta.
—Oh, ahí estás —dijo Reneé de nuevo y yo fruncí el ceño al escuchar una voz más aniñada. ¿Era esa... Era esa la voz de Bella?
—Todos se burlan de mí —respondió la pequeña Bella.
Abrí entonces las dos puertas, de par en par. Ambas quedamos estupefactas al presenciar la escena ante nosotras. Un video.
Lo que habíamos escuchado a través de la línea era un video antiguo de Reneé y Bella.
Pronto, se me erizó toda la piel y sentí ganas de llorar. Habíamos sido engañadas y para James había sido tan fácil....
Me sentí ingenua, pequeña e intimidada y la sensación se incrementó en cuanto escuchamos la risa juguetona y siniestra del rastreador. Ambas giramos con rapidez, al mismo tiempo y, sin embargo, no supimos a ciencia cierta dónde se encontraba porque la sala estaba llena de espejos y él se veía reflejado en cada uno de ellos, al menos hasta que apareció justo en el centro, justo frente a nosotras.
—Que ingenuas. Fue muy fácil traerlas a ambas hacia acá —soltó él, acercándose a Bella, acariciándole el rostro.
—Ni siquiera está aquí —soltó Bella, mirando hacia el suelo en cuanto James la estampó contra la pared, acercándose peligrosamente a su cuello.
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Curiosity || Jasper Hale.
Hayran KurguKeira Gray tenía una vida bastante normal, al parecer. Vivía en el condado de Arizona, en Phoenix, con su madre. Iba a clases de Ballet desde los cuatro años, en donde conoció a la que se volvería su mejor amiga, Bella Swan, quien fue su compañera d...
