Keira Gray tenía una vida bastante normal, al parecer. Vivía en el condado de Arizona, en Phoenix, con su madre. Iba a clases de Ballet desde los cuatro años, en donde conoció a la que se volvería su mejor amiga, Bella Swan, quien fue su compañera d...
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Especial doble capitulo (2/2)
Cuando bajé del auto, me apreté la coleta que tenía con emoción y me giré a mirar a Jasper, que me sonrió.
—¿Por qué necesitan las tormentas para jugar? —pregunté, cerrando la puerta.
—Ya verás —respondió, entrelazando nuestras manos mientras nos acercábamos al resto de su familia.
Según me había dicho, Edward también había invitado a Bella, estos llegarían en cualquier momento. Le deseé mucha suerte al vampiro de cabello castaño dorado, puesto que me enteré también de que iba a conocer al padre de Bella. Charlie siempre iba a ser sobre-protector con su hija.
Por otro lado, estaba demasiado emocionada de ver a los Cullen jugar. A lo lejos alcanzaba a escuchar el agua caer y golpear contra su misma, una cascada, supuse. Habían muchos árboles y todo era verde. Toda la familia Cullen tenía ropa cómoda y una gorra para jugar, Rosalie tomaba el bate, Emmett tenía una pelota en la mano y Carlisle, Alice, Hylan y Esme hablaban a gusto.
Cuando me acerqué un poco más, Emmett desvió su mirada del frente para mirarme a mí y ensanchó su sonrisa. Se acercó y me rodeó con sus fuertes brazos para estrecharme en un abrazo que correspondí a gusto.
—Keira, es un gusto verte de nuevo.
—Lo mismo digo —le dije a Emmett.
—¡Oh, justo a tiempo! —mencionó Esme, llegando a darme un abrazo también—. Necesitamos un árbitro.
—Cree que hacemos trampa —mencionó Emmett con burla.
Solté una pequeña risa, no obstante, negué con la cabeza.
—Oh, no, no, no sé mucho sobre béisbol, pero Bella si, deberían esperar a que llegue.
—Es una buena idea —mencionó Carlisle saludándome con la mano.
—Keira —saludó Rosalie con una diminuta sonrisa y un asentimiento.
—¡Hola, Rosalie! —dije yo, de forma algo efusiva—. Me gusta tu cabello.
—Oh... Gracias —se miró el cabello y luego apretó los labios—. Igual el tuyo.
Sonreí agradeciendo. No pasó mucho tiempo antes de que Bella y Edward llegaran y que Esme le pidiera el favor a Bella de ser el árbitro. Ella aceptó, y cuando un rayo resonó en el cielo, Alice miró hacia arriba y sonrió.
—Empecemos.
Jasper se acercó con rapidez a mí, con esa super velocidad a la que ya comenzaba a acostumbrarme y se quitó la gorra, colocándomela a mí.
—Te haré barra —sonreí.
—Así con gusto gano.
Y regresó a su puesto. Alice lanzó la pelota, que Rosalie bateó con fuerza al mismo tiempo al que un trueno sonaba. La bola salió disparada hacia el bosque, seguida de Edward, que corría con velocidad para alcanzarla. Rosalie comenzó a correr también, igual de rápido, sin embargo, la pelota llegó hacia Esme un segundo antes de que Rosalie tocara la base, entonces Bella lo dijo: